La muñeca que me ha devuelto la vida

En fin, mi vida en estos dos últimos años no ha sido fácil del todo.

A mi madre le diagnosticaron en febrero de 2009 un cáncer inoperable y con una esperanza de vida de unos meses, y encima con muy mala calidad.

Yo llevaba desde abril del año anterior intentando quedarme embarazada, y aunque lo deseaba con toda mi alma no estaba nada preocupada porque no lo consiguiera, sabía que vendría cuando tuviera que venir y punto. Pero desde el momento en que me enteré de lo enferma que estaba  mi madre me entraron las prisas. Quería que conociera a mi hijo.

Mira por dónde en junio me entero de que estoy embarazada, y aunque sabía que probablemente mi madre no iba a conocer al “garbancito” que yo llevaba en mi vientre, no perdía la esperanza.

Y fueron pasando las semanas y llegó el momento de hacerme la ecografía de las doce semanas. Mis padres vinieron conmigo, y alucinaron….. Mi madre que había perdido parte del brillo de sus preciosos ojos lo recuperó en cuanto vió a esa cosita que no paraba de mover los brazos y las piernas, llena de vida. Se me pone la piel erizada solo de acordarme…

Pero mi madre enfermaba cada vez más y en la ecografía de las 16 semanas y pese a estar bastante malita, me acompañó a que me dijeran que mi hija estaba perfecta, y  eso, que era una niña.

Que contenta se puso!!! Con las ganas que tenía de tener una nieta!! Y la de vestidos que la iba a hacer y la de mimos que la iba a regalar…

Pero no pudo ser, y el 19 de noviembre  de 2009 nos abandonó, no sin antes poner nombre a mi hija, María, María como su madre y como ella. ¿Puede haber un nombre más bonito y con más significado para mí?.

Ese día me quedé coja, una cojera de la que no voy a poder recuperarme jamás. Mi madre, la que me parió y dió todo por mí se me fué y no pude remediarlo. Ahora también sé que se me fué la persona que posiblemente más me vaya a querer en la vida.

Pero el 11 de enero de 2010, a las 00:37 minutos, con un peso de 2,770 y 48 cm, llegó a  mi vida la cosa más maravillosa que he tenido y tendré, mi preciosa niña, la que me devolvió la sonrisa y las ganas de seguir luchando nada más verla y olerla.

Ahora se que no hay amor más incondicional que el de una madre por su hijo, ni un amor más sincero. Siempre darás todo por ellos, pase lo que pase, y por eso esto se lo dedico a mis dos Marías, una la que me dió la vida, y otra la que me la devolvio.

Os quiero.

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5 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. bea185
    Sep 16, 2011 @ 23:47:39

    Ranchyta!! por fin has entrado y por la puerta grande! un beso

    Responder

  2. ranchyta
    Sep 16, 2011 @ 23:54:19

    Muchas gracias. Me ha servido de desahogo. Es un lujo poder compartir esto con todas vosotras, mamás que mimáis. Sois todas estupendas. Gracias por estar en mi vida.

    Responder

  3. gema
    Sep 17, 2011 @ 11:13:41

    Uff…. desde que me quede embarazada me es imposible reprimir las lagrimas… y mas con historias como la tuya…… No se ni que decir…
    Un abrazo muy grandeee para ti y tu pequeña Maria!!!!

    Responder

  4. d3ry4
    Sep 17, 2011 @ 13:08:08

    Ranchyta, preciosa… No es la primera vez que oigo tu historia, pero te aseguro que no dejan, por ello, de emocionarme tus palabras. Como bien dices, por siempre más estás unidas a ellas. Un beso enorme!

    Responder

  5. itzi
    Sep 24, 2011 @ 23:33:12

    Preciosa historia, un beso muy grande y solo decirte que tu madre estara su per ogullosa de su hija y su nieta, igual tu de ellas. Un beso grande 🙂

    Responder

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