Piel con piel.

A lo largo de ésta semana se va a promover el porteo a través de la Semana Internacional por la Crianza en Brazos.

Yo quiero aportar mi experiencia.

Cuando nació mi hija, yo no había leído nada sobre, crianza natural, colecho… Ninguna de esas palabras me resultaban familiares. Pero sí tenía un hermoso fular que le había pedido como regalo a una amiga muy especial. Tenía unas ganas tremendas de compartir mi vida con la personita que más ansiaba conocer, mi hija. Quería llevarla conmigo, ser su cuna, su alimento, su calor, su mundo!!

Siempre siento que acompañar a mi hija en el nacimiento, cogerla delicadamente con mis manos mientras salía de mí, me cambió.

Al momento de nacer ya la tenía conmigo, pegadita, piel con piel. Sentir su calor, notar su corazón es lo mejor que como madre me puede pasar. En aquel instante supe que quería seguir así, unida a ella por ese vínculo invisible, mágico y maravilloso. Porque así es ella, mágica y maravillosa.

Aquí llegaron los comentarios típicos que sufren por mi seguridad emocional y por la de mi hija que aseguran que así se malacostumbrará y será terriblemente dependiente. Puede que por un momento me hicieran dudar. Pero cómo puede ser perjudicial sentir la piel de tu hija? Ese contacto me da la vida! Cómo puede ser malo algo que sale del corazón?

Decidí escucharme. Escuchar mis instintos. Mi cuerpo la llamaba, la quería conmigo. Separarme de ella me producía un vacío inexplicable. Me faltaba algo. Me faltaba el latir de un corazón que había nacido dentro de mí.

Ahora mi pequeña ya tiene 17 meses. Seguimos porteando. Las críticas han ido en aumento desde entonces. Pues la gente ya no está preocupada porque se malcrie, sino por mi espalda. Y yo agradezco su preocupación cuando es sincera. Pero llevar a mi hija no me pesa y no me pesará nunca.

Eso es el porteo. Llevar lo más preciado, lo más querido, cerca de ti. Muy cerca. Piel con piel. Notar su calor y su olor. Su suavidad y su dulzura. Es alimentarla donde y cuando sea. Es sentir su respiración acompasada al dormir sobre tu pecho. Es darle alimento dónde y cuándo lo necesite sin importar el tiempo ni el lugar. Es crecer acompasadas por una melodía sin música. Una canción que sólo suena para nosotras dos.

Eso es el porteo, descubrir la mágia de ser uno, madre e hija.

3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Trackback: Mi familia 2.0 « Mamás que miman
  2. Trackback: ConcienCiliación « Mamás que miman
  3. Trackback: La mujer que era y la mujer que soy « Mamás que miman

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