Somos lo que comemos. Los conservantes. (Parte 1)

Como ya te he contado alguna vez, ser mamá me ha hecho informarme de cosas que antes, ni siquiera me hubiera planteado.

Una de ellas es la alimentación. Qué como y de dónde viene, cómo ha sido tratado, con qué productos y cómo todo eso me afecta a mí, a mi cuerpo y a mi salud.

Evidentemente, lo que tiene repercusión en mí, también lo tiene en mi pequeña, ya que se nutre a través de mí. Bebe la leche que produce mi cuerpo especialmente para ella. Así que tengo que saber qué le estoy transmitiendo en cada gota que ella toma. Por eso, me gusta informarme de lo que yo estoy ingiriendo.

Éste hecho te cambia. Te vuelve más sensible a la sostenibilidad del planeta. Te conciencia, te remueve. Ya no vuelves a ser la misma ni a ver las cosas de la misma manera. No hay vuelta atrás. Cada vez te informas más y cada información contrastada te lleva a nuevas fuentes y nuevos conocimientos, tan sorpendentes o más que los anteriores.

En entradas enteriores te he hablado de lo que son los parabenes. Pues bien, en la comida que ingerimos cada día también hay conservantes. Conservantes y aditivos que, al igual que los parabenes, se producen en serie en un laboratorio y que abaratan los costes del producto significativamente. Por eso es tan rentable utilizarlos.

Hay 4 grandes familias de aditivos alimentarios, codificados desde E – 100 a E – 500 (E por Europa).

  • Los colorantes: E – 100 a E – 199.
  • Los conservantes: E – 200 a E – 299.
  • Los antioxidantes: E – 300 a E – 399.
  • Los agentes de textura: E – 400 a E – 499.

Los aromas, naturales o artificiales, no se consideran aditivos y deben constar, con todas las letras en la etiqueta.

Su función es la de evitar o retardar el enmohecimiento o putrefacción del producto causado por los microorganismos.

Que un alimento se deteriore tiene una grandes consecuencias en la cadena consumista. Tanto para el fabricante (deterioro de materias primas, imagen de la marca), como para el distribuidor (deterioro del producto antes de su consumo) y para el consumidor (que el alimento esté en buen estado). Por eso, se intenta a toda costa mantener el producto en “buen estado”. Y si en ese proceso se abaratan costes, pues mejor para éste sistema consumista y peor para nuestra salud.

Prácticamente todos los conservantes artificiales tiene un efecto nocivo para la salud. Ya sea por su toxicidad o por su efecto cancerígeno, a largo plazo. Algunos de estos conservantes son difíciles de digerir y de expulsar para nuestro organismo, con las consecuentes secuelas internas y externas para nuestro propio cuerpo. Es decir, tienen efectos acumulativos, mutágenos o cancerígenos.

Existen también los conservantes naturales que estan presentes en los propios alimentos. Tales como el ácido cítrico, en algunas frutas o el ácido lácteo, en los iogures, por ejemplo.

Aquí pues el dilema. Es necesario conservar los alimentos para que las bacterias que se puedan producir no nos enfermen, pero al conservarlos químicamente también nos arriesgamos a sufrir enfermedades a largo plazo.

Evidentemente, existen alternativas. Cada vez más, cobran fuerza los productos certificados ecológicamente, las cooperativas agrícolas y los productos naturales.

En la siguiente entrada, te hablaré un poco más sobre los principales conservantes químicos que se usan en España y sus efectos sobre nuestro organismo.

También quiero hablarte de los transgénicos. Pero eso otro día, con calma, despacito y buena letra…

Y recuerda, hagas lo que hagas, hazlo siempre desde la información.

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8 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Trackback: La semilla de la duda. Alimentación vegetariana. « Mamás que miman
  2. María
    Nov 24, 2011 @ 15:10:25

    Ya me siento menos rara… 🙂 Yo solo compro cosas ecológicas, y si paso por un super, me tiro media hora leyendo la letra pequeña de cada cosa buscando los “es” jaja
    Muy interesante!
    Un beso!

    Responder

  3. Trackback: Somos lo que comemos. Los refinados. (Parte 3) « Mamás que miman
  4. Trackback: Somos lo que comemos. Los transgénicos. (Parte 4) « Mamás que miman
  5. Trackback: Somos lo que comemos. Los conservantes. (Parte 2) « Mamás que miman
  6. Trackback: La alternativa a la sal común refinada. La sal Cristalina del Himalaya. « Mamás que miman
  7. Trackback: La mujer que era y la mujer que soy « Mamás que miman

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