Una bolsa de papel

Eso es todo lo que necesitabas tú en ese momento. En la inmensidad el parque y en compañía de tu amiguita más querida, toda tu ilusión y toda tu felicidad cabía en una sencilla bolsa de papel.

De entre todos los objetos mágicos y únicos que tenías para escoger… elegiste el más humilde. Una bolsa aparentemente olvidada en un rincón del banco y que te proporcionó un buen rato de entretenimiento.

Yo te observaba maravillada. Me di cuenta que ante éste momento tan simple en apariencia se escondía un complejo desarrollo de la motricidad fina, pues ibas añadiendo a la bolsa, una a una, las piedrecitas que había a tu alrededor. Me di cuenta que este sencillo gesto que para mí no requiere ningún esfuerzo, para tí era un gran momento que te exigia concentración.

Me di cuenta de lo poco que cuesta ser feliz. Tú al sentirte orgullosa de tu proeza al recolectar todas las piedras sin fallar y luego volverlas a tirar para volverlas a recoger, concienzudamente… Yo al tenerte así, absorta y llena de vida ante una simple bolsa de papel.

Pero sobre todo, me di cuenta de la belleza que tienen estos momentos tan sencillos y que muchas veces, por prisa, se nos escapan y vuelan veloces hacia el olvido.

Yo quiero captar todos estos momentos y guardarlos aquí. Instantes que para mi valen más que nada, instantes que son un rayo de sol al recordarlos.

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Libertad para elegir

Creo firmemente que los niños deben tener libertad de elección. Aunque a mí o a su padre o a cualquier persona, cercana o no, nos pueda parecer una nimiedad, para ella, ese poder de decisión, es la base para forjarse y crecer como una persona fuerte, independiente y segura de sí misma.

Ya comenté en una entrada anterior que es muy importante quererse tal y como uno es, aceptarte con tus defectos y tus virtudes. Es muy importante para la autoestima y para aprender a quererse que no hay que maquillar la realidad. Cualquier intento de ocultar lo que verdaderamente somos nos convierte en heridas abiertas para el resto de nuestras vidas. Que nuestros hijos no tomen sus propias decisiones es un modo de tapar su personalidad. Sus elecciones les pueden tranformar en personas mágicas, únicas y especiales. Y negarlas u ocultarlas es negar a nuestro propio hijo.

De verdad puede una madre hacerle eso a un hijo? Quizá no de manera consciente pero sí mediante actitudes aprendidas desde nuestra propia infancia. Actitudes dañinas que nos acompañan a lo largo de nuestra infancia y maduran y crecen con el tiempo. Actitudes con las que pasivamente y de manera oculta impregnamos a nuestros propios hijos.

Un niño DEBE y PUEDE aprender a ELEGIR. Ya que como todo, esto también se aprende. Así que démosle la oportunidad de cometer sus propios errores y aprender de ellos. No tengamos prisa y dejémosles experimentar el poder y el alcance de sus propias elecciones. Evidentemente, habrá ocasiones en que se encontrarán limitados de manera natural. Pero en ningún caso debemos ser nosotros, sus padres, los que les negemos la posibilidad de crecer como personas y nos anticipemos a sus elecciones.

Yo lo tengo claro: A decidir se aprende decidiendo.

Mi hija ha tenido libertad de elección desde el minuto cero. Eligió cuándo nacer. Elige cuándo comer, elige cuándo y con quién dormir. Elige su manera de vestir que, no es más que, extrapolar su personalidad a un plano físico y real. Elige a qué quiere jugar y con quien… Elige compartir o no… Elige demostrar el cariño que siente… Creo que ese potencial para escoger la hace tomar conciencia y control de su propia vida y saberse dueña de sus decisiones y, por consiguiente, de sus consecuencias.

Y aunque mi instinto controlador, aún por pulir, me grite que un chandal no combina con unos zapatos de charol debo acallarlo y comprender que mi hija necesita tener el derecho a elegir.

Mi rubita preciosa, elijas lo que elijas, y te pongas lo que te pongas, para mí, eres belleza pura.

Quiérete tal como eres!

Querida Magia, acabo de leer tu entrada sobre los correctores de ojeras infantiles.

Sorprendida y sin palabras me he quedado. Este es un tema que siento especialmente sensible pues si la violencia explicita ya no nos salpica por cruel que sea hay que tener en cuenta que existe una violencia que actua desde el silencio, un tipo de maltrato tan lento y eficaz que nos destruye desde el interior, nos mata la esencia y nos convierte en víctimas mudas de una realidad rota.

No puedo más que solidarizarme con tus sentimientos querida amiga. Por ello he creído oportuno regalarte éste pequeño relato.

Feliz cual perdiz. Tercer premio y medalla.

Feliz por recibir el cariño y la empatía que Noraya desde El Rumor de las Libélulas me envía a través de sus palabras.

Feliz porque éste mundo virtual me conceda la oportunidad de sentirme unida a madres tan sensibles y profundas. Noraya te considero pura luz en este mundo de sombras. Gracias por estar ahí y enriquecerme con tus reflexiones. Gracias por acompañarme día a día a través de tus palabras.

Sin más dilación procedo a contestar éstas hermosas preguntas que me hace:

  • Cómo llevas a la práctica la crianza no-directiva con tus hijos?

Sinceramente creo que esta manera de criar sale de dentro. Quiero decir que siempre puedes leer e informarte sobre como reconducir situaciones que se nos escapan. Pero creo firmemente que la crianza no-directiva se lleva en el corazón. Es un sentimiento latente que explota en mil colores al tener a nuestro primer bebé en brazos. Personalmente, me sorprende lo bien que lo llevo y creo que es así porque, como digo es una manera de sentir la maternidad, algo que fluye y que por lo tanto no supone un esfuerzo constante. Eso no quiere decir que no tengamos que ir reciclándonos como persona y como madre y aprendiendo y comprendiendo nuevos conceptos.

  • ¿Has sentido cambios con respecto a tus amistades desde que eres madre?

Mi mundo entero ha cambiado desde que soy madre. Para ser más exactos: YO HE CAMBIADO. Y cuando el cambio se produce en el interior irremediablemente afecta a todo lo que te rodea.

  • ¿Qué lugar de los que has visitado te ha impactado más (tanto si te ha gustado como si no)?

Me ha impactado mucho visitar Qinling un pueblecito Chino rodeado de naturaleza. Allí he presenciado al ser humano puro en contacto con la parte natural de las cosas. Un lugar mágico para no olvidar.

  • No te gustaría morir sin haber…

Tenido nietos!!!

  • ¿Qué es lo más bonito que te han dicho o que has leido?

Un “Te Quiero” en los labios de mi hija. Y si ya me dice “Te Quiero Mucho”… me mata de amor!

Y ahora mis cinco preguntas:

1. Qué es lo primero que te ha venido a la mente ésta mañana al despertar?

2. Dime qué te gusta de tí.

3. Dime qué no te gusta de tí.

4. Algo que te encante hacer y hagas con frecuencia junto a tu hij@.

5. Dime qué es lo que más te gusta de tu hij@.

Para mis cinco blogs que recien conozco y están siendo todo un descubrimiento…

1. María de El mundo de Ariadna

2. Gema de Como una manada

3. Zulema de Futura Mamá

4. La mamá de una bruja

5. Yaneth de My Points of View

Y ahora entrego ésta medallita a Colo de Buceando en mí por su entrada sobre compartir. Porque es un tema al que le doy muchas vueltas y ella ha conseguido plasmar en esencia una gran verdad: los niños comparten cuando conectan con la otra persona y se les deja hacerlo.

Espero ansiosa vuestras respuestas para así conocernos y sentirnos más cerca en ésta tribu virtual!!

La mujer que era y la mujer que soy

Hace apenas dos años yo no era nada de lo que ahora soy. Siempre he oído decir que la maternidad te cambia la vida pero nunca me imaginé que me transformaría de éste modo tan profundo e irreversible.

Y es que ser madre se ha convertido en mucho más que tener un hijo. Ser madre es ahora una filosofia de vida. La maternidad me ha aportado una visión única y especial de la vida y no concibo que antes haya podido tener una vida donde mi hija no existía. Ella que ahora lo LLENA todo.

Hace apenas dos años me parecía una ilusión que se pudiera criar a un hijo sin gritar, pegar o castigarlo por sus acciones. Me parecía algo tan bonito pero a la vez tan raro… Cómo podía ser?? A mi me habían criado corrigiendo mi comportamiento cuando creían que no era el adecuado.Y no conocía ninguna otra forma de hacerlo.

Yo sentía que no quería hacerle eso a mi bebé. No quería que ese ser que llevaba en mi vientre se sintiera desamparado o humillado en modo alguno por mí, su madre. Una madre que se supone que debe amarle incondicionalmente y protegerle de injusticias. Una madre que debe respetarle sobre todas las cosas y con mucho más ímpetu en la infancia ya que, aunque de menor edad, el bebé no deja de ser una persona y se merece respeto como tal. Pero desconocia referencia alguna. No sabía cómo iba a llevar a cabo esa idea que a mi me parecia tan natural y necesaria como infrecuente.

Hace apenas dos años pensaba que un bebé debía dormir en su cuna, luego en su cama y acto seguido en “su” habitación. Creía que el bebé no sabía dormir y se le debía ayudar.

Hace apenas dos años no estaba segura si iba a “poder” dar el pecho ni cuánto tiempo lo iba a dar. Creía que eso dependería de mí y de mi circunstancias.

Pensaba que a los cuatro meses ya se le introducían alimentos y que la lactancia era inexistente a esa edad. Creía en las “ayudas” con biberón porque con el pecho se podían quedar con hambre. Pensaba que pasaban de los biberones a las papillas directamente, no conocía alternativa posible.

Hace apenas dos años pensaba que los bebés iban cómodos en el carrito.

Hace apenas dos años cuidaba mi alimentación. Pero no sabía nada sobre alimentación alternativa o respetuosa, sobre parabenes o sobre potenciadores del sabor.

Así que hace apenas dos años yo era otra mujer, igual en apariencia pero distinta, muy distinta en el fondo. El cambio ya empezó cuando me sentí embarazada. Gestaba a mi hija dentro de mí pero también se gestaban dudas e inquietudes sobre crianza y sobre la vida que vendría… Y empecé una búsqueda exaustiva de alternativas. Alternativas en la manera de críar a mi futuro bebé… Todo empezó en un blog conocido donde se habla de Bebés  y más cositas…  Ahí empecé a seguir día a día la evolución de mi embarazo, leía cómo crecía mi bebé en mi interior y me empapaba sobre artículos que me abrieron un nuevo abanico de posibilidades en la crianza.

Me familiaricé con conceptos nuevos: lactancia materna, lactancia artificial, crianza con apego, crianza respetuosa, respeto por los tiempos, colecho… y quise saber más!!! Continué adentrándome en un foro de crianza respetuosa. Ahí encontré muchas mamás maravillosas que explicaban sus experiencias en la crianza respetuosa. Para mí fue toda una revolución saber que había tantas y tantas mamás que estaban llevando a cabo la maternidad que yo quería sentir. Una maternidad consciente y respetuosa con mi futuro bebé. Pero seguía sin entender algunos conceptos. Por poner un ejemplo, seguía sin entender por qué un “cachete a tiempo” estaba mal… De verdad podía hacerse de otra forma? Todas ellas me evidenciaban que sí… pero yo no estaba preparada aún para entender la maternidad respetuosa en todo su conjunto.

Esa gran verdad, ese sentimiento revelador se abrió en mí el día que recogí de mi vientre a mi propia hija. Fué la pieza del puzle que me faltaba para verme a mi misma en perspectiva. Ella fue el detonante de mi revolución interior.

A los pocos días de  nacer  mi hija tuve la suerte que cayó en mis manos un libro: COMER, AMAR, MAMAR de Carlos Gonzalez. Fue otra pieza clave en ese puzle maternal. A ese libro, le han seguido muchos más, pero sus palabras prendieron la chispa para liberar la madre que en realidad quería ser. La madre y la persona que siempre había llevado dentro pero que no se había atrevido a salir, bien por presiones sociales o por normas silenciosas que interiorizamos desde pequeños.

Sentí más que nunca una conexión especial con aquellas mujeres que al igual que yo estaban en continua renovación interior para ser mejores madres y mejores personas.

Me sentía en harmonía y cómoda en mi reciente maternidad pues dejé de mirar el reloj y me abandoné a esa conexión recíproca con mi hija que me indicaba en cada momento lo que necesitaba. Me sentía enamorada de su tacto y de su piel al llevarla pegadita a mí en el fular. Así, piel con piel tenía todo lo que necesitaba a su alcance, el alimento que manaba de mi cuerpo a demanda, el calor y el arrullo que se desprendía de mi piel.  El sueño, como el alimento a demanda… los bebés ya saben dormir y no necesita que interfiramos para nada. Pasamos de la lactancia materna exclusiva a la introducción de alimentos en trocitos, nada de papillas. Me sentí LIBRE para dormir con ella, pues no deseaba separarme ni un instante. Todavía hoy, con casi 22 meses de vida me sorprendo en el silencio de la noche observándola en su hermosa quietud, a mi lado, acurrucada cerquita de mi pecho y de mi corazón.

Lo más maravilloso es que a día de hoy seguimos piel con piel, con pecho a demanda y colechando, me encanta sentir que respto su espacio y su tiempo. Me encanta sentir que evolucionamos juntas, cada una transformándonos y cambiando juntas pero individualmente en cada etapa.

He cambiado mi alimentación, no como carne ni pescado.

He cambiado mi modo de ver la feminidad y de sentir mi poder como mujer.

En general HE CAMBIADO. Ya no soy la mujer que era y sé que la mujer que soy ahora, pronto dejará de serlo porque estoy en continuo crecimiento y descubrimiento de mí misma.

Pero cambiar no es facil. Requiere constancia, apoyo externo y seguridad en tí misma y en lo que haces. Una seguridad que casi ninguna madre cree que tiene ya que muchas veces nos hacen sentir anuladas en nuestra toma de decisiones referentes a la maternidad. Un apoyo que debemos buscar muchas veces en la inmensidad del ciberespacio y una constancia que pocas veces tenemos la fuerza de invocar en el puerperrio. El cambio no es facil pero ES posible.

Ahora, me sorpendo de lo desinformada que estaba.

No pretendo aleccionar sobre la mejor manera de criar o educar a un hijo. Ésta es tan sólo la historia de mi transformación. Un cambio que realmente me ha hecho más feliz conmigo misma y con mi família.

Los besos nacen del corazón

Ahora que mi niña está cogiéndole práctica a eso de tomar sus propias decisiones, no entiendo, de ninguna manera, ni comparto el echo que tenga que besar, le apetezca o no, a quien le pide ese beso.

En nuestra familia es costumbre darnos un beso al vernos y al despedirnos. Es algo que a mi se me ha inculcado desde pequeña, sin permitir cuestionar el simple hecho de dar el beso. Durante mi infancia era algo que lo tenía automatizado. No lo hacía de corazón sino como una norma de cortesía y educación.

Pero no dejaba de ser eso, una NORMA. Algo ajeno a mi voluntad y que venía impuesto desde un poder superior. Era “lo que tenía que hacer”.

Con el tiempo, me he dado cuenta que la educación y los modales es algo que nunca se tiene que perder. Siempre hay que respetar a quienes nos rodean. Pero también he aprendido algo más importante aún, y es que también debo respetarme a mí misma. Así que ahora doy besos si me apetece darlos y cuando de verdad lo siento nacer en mí.

Desde que nació mi hija le he dado total libertad para escoger, de echo la vida se construye en base a nuestras elecciones. Evidentemente existen unas limitaciónes naturales, por ejemplo, no puede correr más rápido aunque quiera ya que su cuerpo mismo la limita. También existen limitaciones que vienen impuestas socialmente, como llegar a tiempo a algún sitio, y que ponen a prueba todas mis hablidades de madre recien adquiridas. Esas limitaciones naturales o no le acarrean un sentimiento de descontrol y de fustración.

Así que, por qué no dejarle escoger cuando realmente SI puede hacerlo?? He aprendido a hacerme esa pregunta y valorar lo que es prescindible y lo que no. No quiero privarle de su derecho a escoger siempre que pueda incluso, si a priori, a mi me parece algo supérfluo. Reflexiono y me doy cuenta que para ella es importante tener esa opción: Decidir si quiere o no quiere.

Pienso que en algo tan profundo y sentimental como son los besos no deberían imponerse bajo ningún concepto. Ni siquiera por educación. Ya que los besos nacen del corazón y se dan con amor y cariño a quien tú quieras.

Quiero que mi hija aprenda a dar amor libre y expontáneamente… Pero una vez más vamos a contra-corriente y nos exponemos a las famosas etiquetas “arisca” –  “caprichosa”, o como me he encontrado alguna vez con algún familiar diciéndole a la niña que “me da igual que no me quieras dar el beso, me lo tienes que dar y punto”. En estos momentos no puedo más que salir en defensa de mi rubita y decirle que no tiene por qué darle el beso si no quiere y le ofrezco la opción de mandárselo con la mano o dárselo más tarde si le apetece.

No quiero que mi hija sienta que no estoy a su lado en una situación en que se la trata injustamente. Así que a pesar que el adulto que pide el beso no entiende mi postura yo seguiré defendiendo que los besos se dan y nacen desde el corazón.

Mirando al cielo

Pum-Pum…… Pum-Pum…… Pum-Pum…… Me encanta sentir esa melodía rítmica… Pum-Pum…. Pum-Pum…. Me dejo llevar y revoloteo en el vientre de mi madre. Me gusta el sonido de su corazón, esa torrente de vida que latido a latido me ha envuelto en amor y cariño durante casí nueve lunas.

Me dejo fluir en este néctar de la vida que ha sido mi hogar, mi alimento y mi piel. Pero necesito más! Estoy lista para desplegar mis alas llenas de color, de mágia y de ilusión. Necesito empaparme de vida más allá de éste útero cálido y amoroso que me ha visto crecer. Necesito desprenderme de ésta crisálide vaporosa y etérea y desplegar mis sueños alados, tan frágiles como reales.

Quiero abrirme paso, deslizarme por éste canal que me acoge amorosamente, que se abre y se desplega ante mis impasibles ganas de nacer. No hay vuelta atrás! Tiene que ser ahora, en este preciso instante. Quiero lanzarme hacia esa voz cálida que tan bien conozco. Esa voz que me llama emocionada y me dice que quiere conocerme, que va a amarme siempre, incondicionalmente. Esa voz que me hipnotiza, que me enamora… Esa voz que adoro y que me ha cantado y me ha contado tantas cosas bonitas…

Siento dolor al abrirme paso. Me cuesta moverme con desenvoltura. Creo que no he empezado a salir de mi crisálide bien colocada… Pero no voy a parar… sigo retorciéndome en mi empeño por llegar a esa voz silenciosa que me llama…

Mi madre llora. Está feliz.

Yo siento un tacto cálido y amoroso que me acaricia la coronilla y eso me da fuerzas, a pesar del dolor para sincronizar mis movimientos con los de mi madre…  Siento sus ganas y su necesidad de tenerme ahí. Y así, fusionadas, en un sólo vayvén acompasado siento unas manos que me acogen amorosas… y una explosión emocional muy fuerte… Por fin estoy contigo Mamá! He nacido mirando al cielo. Así quiero decirte que no voy a darme por vencido en ésta vida. He nacido mirando al cielo como una promesa de esperanza e ilusión. He nacido mirando al cielo y en éste instante desplego mis mágicas e invisibles alas ante este mundo infinito en posibilidades y que acabo de descubrir. Puedo ser lo que quiera ser!

Lloro. Necesito limpiar mis pulmones física y emocionalmente. Desprenderme de fluidos que ya  no necesito y desprenderme de ese dolor que me ha acompañado hasta que esas manos me han acogido, ávidas de mí, de mi calor y de mi piel.

Oigo tu voz, a lo lejos… Me llamas como siempre, amorosa… “Mi cariño chiquito, te ha dolido?” me preguntas. Y eso me reconforta… La melodía de tu voz y el calor de tu piel desnuda que me acoge, tu olor que me embriaga… Siento una necesidad dolorosa de contacto y de movimiento… Un olor dulzón me llama…  Y lo encuentro… Me deslizo hasta tu pecho… y siento, de nuevo el velo protector de aquella crisálida que he dejado atrás… Y me lleno de tí, me alimento de tí, me envuelvo en tu olor de madre y me dejo mecer en un abrazo amoroso, las dos transportadas por un solo ritmo al compás del sonido más dulce del mundo… Pum-Pum…. Pum-Pum….Pum-Pum…

Magdalenas de espelta integral con sirope de ágave

Ya te he hablado sobre el sirope de ágave. Ahora estoy experimentando con éste nuevo ingrediente que acabo de introducir en mi cocina. Pensé en probar con unas magdalenas que no fueran con harina de trigo, así que usé la espelta. La espelta es una subespecie del trigo muy antigua y, por ello, no ha sido sometida a tantas modificaciones como la harina de trigo común. Y decidí substituir el azúcar por sirope de ágave.

Voy con los ingredientes:

230 g de harina de espelta integral

70 g de harina de fuerza

120 g de sirope de agave (o 150g de azúcar moreno)

150 ml de leche (yo usé leche de almendras)

100 ml. de aceite (de la primera prensada de girasol, o suave de oliva)

3 huevos (yo usé de gallinas de campo)

1 cucharada de bicarbonato sódico

la ralladura de un limón

el zumo del limón

canela al gusto

Pon el horno a 180º

Preparación:

Empiezo batiendo los huevos con el sirope de ágave y con la ralladura de limón.

Luego voy incorporando el aceite, poco a poco, la leche de almendras y el zumo del limón y la canela al gusto.

Luego, en otro recipiente tamizo los dos tipos de harina y el bicarbonato. Añado la mezlca líquida sobre el bol con las harinas y mezclo con cuidado con movimientos envolventes (esta mezcla no se bate).

El resultado es algo así:

Ahora voy poniendo la mezcla homogénea en los moldes para magdalenas a unos 3/4 de capacidad.

Y al horno unos 15 minutos. Luego se dejan enfriar sobre una rejilla y… Bon Profit!!

Mamá y Las Teticas. Universos paralelos.

Recien pasamos los 21 meses de lactancia materna y hace ya tiempo que me vengo haciendo a la idea: para mi niña mis tetas y yo somos dos especímenes totalmente distintos.

Para mí es dificil separar esos dos conceptos: la teta y mamá. Para mí soy una sola y muchas a la vez. Soy la mamá que la mece y la acuna en su sueño tranquilo. Soy la mamá que la alimenta a través de mi propio cuerpo. Soy la mamá que la llena de calor. Soy muchas madres pero sólo una, la que desprende amor.

Para ella, por un lado está mamá a la que adora. La mamá a la que llena de besos, de abrazos. La mamá a quien contagía su risa y su dicha. La mamá que no se cansa de tenerla en brazos y decirle cuánto la quiere… y luego… luego están las teticas!

Sé que ella sabe que mis pechos y yo somos uno, pero también sabe que ahí, en mi regazo, encuentra el consuelo y la conexión física que antaño tuvimos en mi vientre. Una letanía suave y rítmica que la relaja sobremanera. Ella sabe que esa conexión es sólo nuestra. Aún así, le encanta hablarles como si mamá no existiera. Las saluda, les dá los buenos días… incluso cuando termina una de ellas la despide diciendo “adiós tetica de aquí!!!” y se va en busca de la segunda diciendo alegremente “hola tetica de aquí!!!”…

En esos momentos, aunque mis pechos y yo estemos en universos paralelos, yo me deshago de amor.

Una alternativa al azúcar refinado. El sirope de ágave.

En su día comenté el efecto de los refinados en la alimentación. Así que, poco a poco, estoy buscando alternativas en mi dieta y en la de mi familia y adaptándola para que sea más saludable.

Normalmente usaba azúcar de caña certificado ecológicamente, pues muchos fabricantes venden azúcar moreno que no es más que el azúcar refinado cubierto por cristales, pero que igualmente ha sido sometido a un proceso químico con anterioridad. Pero sigo buscando alternativas!

Hoy en concreto voy a hablar sobre el sirope de ágave como alternativa al azúcar blanco de toda la vida. Si quieres más información sobre los contras de consumir éste tipo de endulzante o derivados puedes verlo aquí.

El sirope de ágave es un endulzante 100% natural que no altera los índices glucémicos como lo hace el azúcar refinado. Se extrae del ágave, que es una planta parecida al aloe vera. Si lo pruebas sólo tiene un sabor muy suave, parecido al caramelo.  Su textura es parecida a la miel aguada.

No sólo no es perjudicial para la salud sino que además mejora el tránsito intestinal y favorece su flora interna y no aporta calorías vacías (Algo que considero particularmente sorprendente por su dulzor). Además su poder endulzante es el doble que el del azúcar.

En concreto el sirope de ágave contiene Fructooligosacáridos que son:

  • Estimulantes del crecimiento de la flora intestinal (prebiótico).
  • Están libres de calorías, por lo que son recomendables en dietas de control de peso.
  • Inhiben el crecimiento de bacterias patógenas (E.Coli, Listeria, Shigella, Salmonella).
  • Son tolerados por las personas diabéticas e ideal para los hipoglucémicos. Beneficia a ambos porque tiende a regular los niveles de insulina.
  • NO son útiles para las bacterias formadoras de caries dentales, por lo cual no favorecen su crecimiento.
  • Disminuyen los niveles de colesterol y triglicéridos.
  • Aumentan a la absorción del calcio y del magnesio.
  • Facilitan la motilidad intestinal, y se recomienda a las personas con estreñimiento.
  • Ayuda a disminuir los niveles de colesterol.

Ahora estoy experimentando con éste allazgo y aprendiendo a substituir y proporcionarlo correctamente respecto al azúcar blanco en todas mis recetas!

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