El fin justifica los medios?

Cuando yo era pequeña, sentía que la mayoría de mis sentimientos no valían. Desde mi percepción, para mi familia no eran importantes o tenidos en cuenta. Eran, simplemente, cosas de niños. Supongo que mis padres no lo hacían de manera consciente. Si hubieran sabido cuánto me dolía seguramente hubieran actuado de otra manera. Pero como yo sentía que no podía mostrar ese sentimiento de dolor, porque era malo, pues me lo quedaba para mí. Así, la espiral emocional va creciendo y arraigando a lo largo del tiempo.

Así que “aprendí” a moverme con independencia y sin contar con su opinión. Lo guardaba todo para mí. Pues me dolía el rechazo o la sensación de incomprensión.

Pero con el tiempo me di cuenta que así no iba a llegar muy lejos. Los seres humanos somos, por naturaleza, gregarios. Nos necesitamos los unos a los otros. Intentar avanzar en soledad, sólo trae más soledad. Me di cuenta que tenía que abrirme y mostrarme tal como era, con mis defectos y mis virtudes. Sólo esa verdad sobre mí misma me haría libre. A pesar que me aterrorizaba sentirme vulnerable ante los demás, des-aprendí a cerrarme en mí misma y re-aprendí a mostrarme al mundo. Precisamente, identificar, aceptar y compartir mis emociones dolorosas fue lo que realmente me hizo crecer.

Hace tiempo que reflexiono acerca de la educación que me gustaría ofrecer a mi hija. Y siempre llego a la misma conclusión: quiero ayudar la a convertirse en una persona fuerte, independiente y sensible, capaz de sentir el dolor ajeno y actuar ante él, en lugar de mostrarse impasible. Todo ello no en soledad, sino de la mano de una madre que la ama y la acompaña en el proceso. Una madre que la escucha y no la juzga. Una madre que simplemente la entiende y la guía.

Me doy cuenta que la manera en que educamos a un hijo forma parte de la persona que va a ser. Algo así como una huella indeleble que de alguna manera siempre estará presente.

Por tanto, concluyo que diferentes maneras de educar desenvocan en diferentes personalidades y actitudes ya que cualquiera de nuestros actos, por insignificante que parezca, deja una marca permanente en nuestros hijos.

Si quiero acompañar a mi hija en su crecimiento personal y que crezca fuerte, independiente y sensible, y no vale cualquier medio o forma de hacerlo.

Es decir, creo que se aprende más de lo que hacemos que de lo que decimos. Si educamos con el ejemplo (consciente o no) y respondemos a sus actos pegando, gritando y faltando al respeto… ese niño aprende a pegar, gritar y faltar al respeto cuando se siente atacado o amenazado.

Pero si educamos con del corazón, si educamos desde la conciencia emocional, obtenemos una persona capaz de sentir e interpretar la vida a través de las emociones. Ayudamos a florecer a ese niño y convertirlo en una persona fuerte y sensible, una persona, ante todo, humana capaz de identificar los sentimientos y actuar en consecuencia…

Solucionar un echo, aparentemente, tan simple como derramar agua puede transmitir a mi hija dos mensajes muy distintos según se solucione de una manera o de otra. Si derrama agua, y le ofrezco la oportunidad de limpiarla, sin culpabilizar, cuestionar o gritar, le enseño que ante un contratiempo no busco culpabilizar sino solucionar. Le enseño a ser capaz de reparar sus propios errores y sobre todo que pase lo que pase puede contar con que estoy a su lado. Si por el contrario actuo de manera que ella se sienta culpable o insegura de sus actos, si actuo ridiculizándola o haciéndola sentir inferior o sencillamente patosa… qué le aporto realmente? Que me oculte su verdadero ser y que no quiera mostrarse ante mí como realmente es, por miedo, rabia o fustración.

Quiero transmitirle que todos los sentimientos están permitidos pero no todas las acciones se admiten como respuesta. Puede sentirse enfadada pero no está permitido demostrarlo con golpes, sino con palabras, con dibujos o con alternativas que no dañen ni a ella ni a los demás.

Quiero ayudarla a saber qué siente en cada momento para que aprenda a canalizar sus actos y encontrar sus propias soluciones.

Así que una vez más, aprendo que los momentos de crisis pueden convertirse en oportunidades para crecer y que para hacerlo de manera sana hay que educar sin perjudicar ni física ni emocionalmente.

Para ayudar a crecer a mi hija, para ayudarla liberar y fluir sus emociones, me doy cuenta que no puede hacerse de qualquier manera, sino desde el RESPETO, por ELLA mimsa, por el mío y por el de los demás. Estoy segura de que no lo conseguiría de ninguna otra forma que no fuera ésta, pues no se puede educar desde la indivudualidad, la violencia o la insensibilidad. Asi que NO, para mí, EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS.

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11 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. mamá colibrí
    Mar 01, 2012 @ 12:58:58

    “Pero si educamos con el corazón, si educamos desde la conciencia emocional, obtenemos una persona capaz de sentir e interpretar la vida a través de las emociones. Ayudamos a florecer a ese niño y convertirlo en una persona fuerte y sensible, una persona, ante todo, humana capaz de identificar los sentimientos y actuar en consecuencia…”

    Totalmente de acuerdo. Me parece importantísimo ser capaces de identificar los sentimientos que nos envuelven, de lo contrario simplemente estamos perdidos y no sabemos enfocar la situación. Siempre me he planteado educar a mis hijos desde el respeto y que aprendan a reconocer sus emociones, sólo así conseguirán ser personas sanas emocionalmente y por tanto libres.

    Un besito

    Responder

  2. Carol
    Mar 01, 2012 @ 15:28:27

    Me ha encantado la entrada, estoy contigo al 100%.
    Todas las emociones son válidas, no debemos ocultarlas o rechazarlas porque eso actúa contra nosotros mismos.
    Un abrazo

    Responder

  3. desiree
    Mar 03, 2012 @ 00:17:56

    Preciosa entrada y como siempre “clavas” las palabras! (no sólo las aciertas si no que haces que se claven dentro, que lleguen de verdad) un abrazo!

    Responder

  4. mipequenokoala
    Mar 05, 2012 @ 12:21:59

    Me ha encantado la entrada, a mi me parece fundamental que ellas aprendan a identificar sus sentimientos, a saber qué les pasa y como pueden manejarlos, para ello es importante, desde mi punto de vista, darle importancia a lo que sienten. me explico, cuando un niño se cae la respues por parte de muchisima gente es “anda, venga, no pasa nada, si no ha sido nada…” creo que es un error, quizás sea demasiado protector por mi parte pero yo me acerco, la ayudo a levantarse y le pregunto 2estás bien Abril?, te has hecho daño mi vida?” o si está llorando la cojo y ayudo a calmarse pero intentando no menospreciar ese dolor que siente. Mi madre cuando era recien nacida y lloraba, la cogía en brazos y le decia “no llores, no llores ea ea ea” Yo le dije desde el principio que si la niña necesitaba llorar que lo hiciese que intentaramos calmarla y consolarla pero que si lloraba era por algo. No se si me he explicado… Un besito

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    • Derya
      Mar 05, 2012 @ 13:59:09

      María totalmente de acuerdo contigo! Y para nada tu actitud es protectora… es una actitud, en todo caso, respetuosa con su dolor y su sufrimiento. Algo totalmente vital para que se sienta tomada en cuenta y acompañada en ese dolor!!! Siento que no se puede actuar de otra manera, así que sigue así!!! Un besote!!!

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  5. estefania
    Mar 08, 2012 @ 17:18:46

    Hola derya! Descubri tu blog por casualidad y estoy super enganchada. Parece como si te conociera de antes… Cada dia me emocionas con tus entradas ENHORABUENA! En especial esta me hace de pensar primero que seguro que haras de tu hija una persona excelente como la que tu eres pero luego pienso en mi que soy madre de un chico de 3 anitos y una bebe de tres meses que intento criar desde el corazon y con respeto pero a veces se me van los nervios y luego me siento fatal pero con todo lo que escribes me ayudas a volver a centrarme e intentar hacer las cosas de la mejor manera como tu lo harias. GRACIAS

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    • Derya
      Mar 08, 2012 @ 18:03:58

      Antes que nada te agradezco que me hayas dado la oportunidad de conocerte!! Muchas veces me he preguntado hacia dónde van mis divagaciones y me alegra saber que llegan a mamás tan especiales como tú!! Me han calado hondo tus palabras, me has regalado mucho cariño y mucho calor con ellas!! Pero, creo que quien tiene mucho que aprender soy yo!! Y más de una mamá amorosa y con experiencia como tú!! Así que me encantaría seguir compartiendo contigo y crecer juntas en ésta revolucionaria maternidad!! Te apuntas?? ^_^

      Responder

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