Cose conmigo!! Un vestido sencillo para el verano.

Llega el buen tiempo… los días se alargan y la ropa se acorta… Mambina de Érase una Vez y yo nos preguntábamos si podíamos coser juntas un vestidito sencillo para nuestras niñas… Ranchyta, Meritxell, Patricia y otras mamás que miman se han ido apuntando también. Mambina ha animado a algunas mamás de la blogosfera  a coser con nosotras justo con ésta entrada.

La idea es sencilla: un vestidito (talla 2 en mi caso) sencillo. Será algo rápido cuatro-cinco días máximo y lo estamos preparando para la primera quincena de junio. Yo de momento tengo las telas. Mi rubita escogió el vichy lila y yo elegí la de cerecitas y fresas.

Os animo a todas ya que está pensado para mamás novatas en la costura (perfecto para mí).

Te apuntas??

La diferencia es un valor

Hoy es un día muy especial para mí porque marca un antes y un después.

Quiero dedicar mis breves palabras a todas aquellas mamás y re-mamás que miman que están floreciendo en su maternidad de nuevo.

No quería dejar pasar la oportunidad de recordaros (y recordarme) que ser diferentes, sentirnos diferentes es duro a veces, pero es la forma de ser y desplegarnos en todo nuestro esplendor.

Soys mamás únicas e irrepetibles. Soys mamás de luz. Soys mamás de amor. Que portáis y habéis portado la vida en vuestras entrañas. Recordad siempre que ser diferentes os hace especiales. Ser diferente es un valor. Tenedlo siempre presente y sentiros unidas en la distancia por esa diferencia y por muchas similitudes.

Os quiero y os querré desde lo más profundo de mi corazón.

 

El nido

Preparé el nido en las entrañas de mi cuerpo, en lo más profundo.

Lo mimé y lo acomodé con girones de mi amor, con retales de cariño y con hilos de ilusión.

Ese nido en el que explotó la vida y se llenó de tí.

Ese nido que te alimentó y te vió crecer.

Ese nido que me unió a tí con lazos invisibles pero fuertes y poderosos.

Ese nido que palpitó y sucumbió al dulce ritmo de tu corazón.

Dos años hace que renací como mujer. Dos años hace que nací contigo y me descubrí como la madre que soy.

Dos años hace, en éste mismo instante, me transporté a otro mundo, mi mundo y el tuyo… y entre preciosas lágrimas y angustiados sollozos de esfuerzo… te recogí de entre mis piernas envuelta en un alo blanquecino, cual pequeñas plumas perladas. Hija de mi vientre, desde aquel instante me hechizaste y en aquel instante echaste a volar, libre!!

Yogur de soja casero con fermento

Durante varios años he estado experimentando el arte de hacer yogur. Hace largo tiempo ya que dejé de hacerlos con leche de vaca y he coqueteado con la bebida (leche) de soja.

Voy a explicar el proceso de dos maneras. Una usando fermentos. La otra usando un yogur de soja como punto de partida. De las dos formas obtenemos un yogur de consistencia bastante líquida ya que no añado emulsionantes ni espesantes. Ambas maneras sirven para elaborar yogur de soja y yogur de leche animal, la única diferencia es la leche y el yogur a utilizar.

Posteriormente explicaré las dos formas de “incubarlos” y, de un día para otro, amanecer con el olor dulzón del yogur de soja por la mañana.

YOGUR DE SOJA CON FERMENTO COMO BASE

Ingredientes:

– Sobrecito de fermento para yogur (en herboristería)

– 1 litro de bebida (leche) de soja (no transgénica)

Elaboración:

Calentar el litro de bebida de soja sin que llegue a hervir. Al darle temperatura se consigue que los fermentos se activen más rápidamente y el yogur no se cuaje.

Mezclar una cucharadita de café con fermento con la bebida de soja que hemos calentado previamente. Si se añade todo el sobre quedan demasiado ácidos, por lo menos para mi gusto. Movemos bien para integrar ambos ingredientes. Aquí se puede añadir endulzante al gusto. Yo los hago puros.

Llenamos tarritos de cristal (yo reciclo los de conservas). Atención a no tapar el contenido. Hay que proceder a cerrarlos con la tapa una vez haya fermentado. Eso es al día siguiente.

YOGUR DE SOJA CON YOGUR COMO BASE

Ingredientes:

– 1 yogur ecológico de soja (lo más puro posible)

– 1 litro de bebida (leche) de soja (no transgénica)

Elaboración:

Calentar el litro de bebida de soja sin que llegue a hervir.

Se añade el yogur de soja natural a leche de soja que previamente hemos calentado. Removemos bien hasta integrar la mezcla. Aquí se puede añadir endulzante al gusto. Yo los hago puros.

Llenamos tarritos de cristal. Atención a no tapar el contenido. Hay que proceder a cerrarlos con la tapa una vez haya fermentado.

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De las dos maneras se llega al mismo punto. Una vez hemos llenado los tarritos de cristal hay dos opciones:

1. CON YOGURTERA: Se ponen los tarritos destapados en la yogurtera. Se tapa y hay que esperar entre 8 y 10 horas. La yogurtera no se puede tocar ni mover durante el proceso de fermentación pues la mezcla es muy volatil y estropearíamos el resultado final.

2. SIN YOGURTERA: Se ponen los tarritos destapados en una bandeja y se tapa con una toalla de baño para que mantengan la temperatura. Luego hay que colocar la bandeja al lado de una fuente de calor constante. Se puede haber calentado el horno a baja temperatura, luego hay que apagarlo y con el calor residual se deja la bandeja tapada con la toalla durante la noche. También se puede (lo que yo hago en invierno) dejar la bandeja tapada también con la toalla al lado de un radiador. El tiempo es el mismo que en yogurtera 8-10 horas de “incubación”.

Cuanto más tiempo permanezcan tapados más ácidos son.

Antes de consumirlos deben permanecer en la nevera y tapados con sus repectivas tapas durante un mínimo de 4h.

Aconsejo degustar éste yogur de soja con cereales y frutos secos.

Para obtener una proteina completa hay que intentar mezclar legumbres (soja)+cereales (a poder ser sin azúcares añadidos) y también se completa la proteina con cereales+frutos secos. Al mezclar ambas combinaciones obtenemos un alimento más que completo y saludable.

Esta receta se la dedico especialmente a Noraya de El rumor de las libélulas. Espero que te haya gustado y que te animes a probarla!

Sant Jordi y el Dr. DeVill

Érase una vez, en una ciudad perdida en algún lugar del mundo vivían dos mamás mimosas con sus dos preciosos soles. Las dos mamás distintas en apariencia pero con el mismo corazón, lleno de amor y dulzura. Las dos pequeñas lucen sus melenas de oro, la una lácio y brillante, la otra con preciosos rizos de luz.

Era un un día de leyenda. Un día en el que el caballero vence al dragón y recoge de su sangre una preciosa flor, una rosa, que posteriormente regala a su princesa.

Ese día paseaban esas dos mamás con sus dos bonitas flores por una larga calle adornada  con el olor a libro por doquier y salpicada del rojo intenso de las rosas.

Las pequeñas miraban curiosas todo aquel despliegue literario. Embelesadas por los colores, las formas y las letras.

De repente, un libro llama la atención de una de las mamás. Le impacta su tono imperativo y el signo de esclamación al final de dos palabras… “A dormir!” Gritaba el título. Y a esa mamá le dolió el corazón al leerlas… Y los ojos al descubrir el nombre su conocido, que no admirado, autor. Ese libro era como el dragón del cuento… acechando en la sombra… pero imponente!

Rápidamente esa mamá llama la atención de la otra, que al mirar el libro mencionado rápidamente se sienten conectadas la una con la otra, cómplices en sus emociones.

La tendera rompe el hechizo con una voz suabe:

– Hay! Éste libro va muy bien! Yo lo he probado y funciona!

Las mamás mimosas vuelven a mirarse sorprendias.

La señora nota esa mirada silenciosa y intenta romper la tensión:

– Es que con mi primer hijo no quise que el dormir se convirtiera en un problema. Y antes de que se malacostumbrara, por miedo, lo puse en práctica… – las mamás siguen mudas y asombradas, a lo que la mujer prosigue, como defendiéndose de una acusación silenciosa que nadie ha pronunciado- Total sólo lloró los primeros días y luego todo fué fenomenal…

Parecía una princesa en la torre más alta del castillo… esperando a ser salvada y encontrar, al fin, la libertad que su alma buscaba… El príncipe azul representaba la aceptación de sus actos… Ese príncipe azul que no llegó…

Aquí la mamá que avistó el ejemplar ya se había recompuesto del impacto que aquellas palabras le estaban causando, y respondió:

– Cada una hace en su momento lo que cree más oportuno para sus hijos. Ninguna madre quiere herirlos conscientemente. Eso sí, yo soy incapaz de oír llorar a mi hija y no acudir a consolarla.

A lo que la mujer contesta:

– Claro! En realidad, con mi segundo hijo no apliqué el método y durmió igual de bien!

La mujer se había puesto nerviosa pues en las palabras de aquellas madres no encontraba la aprobación que buscaba por haber dejado llorar a un hijo premeditadamente sin prestarle el calor y la piel que el bebé necesitaba. Era una princesa sin su príncipe… una princesa perdida y rota por dentro.

La mamá que había hablado notaba ese dolor, estaba en el aire. Con sus palabras no estaba juzgando a esa madre herida, sencillamente estaba hablando con el corazón. Era su alma vibrante quien hablaba y su voz, era dulce y amorosa.

No había sentencia, ni juicio en sus palabras. Tan solo una sensación profunda de apego y protección hacía un bebé que nos necesita y que lo hace saber con lágrimas cargadas de dolor.

La madre, inquieta, se preguntaba: “Qué más necesitamos que haga ese bebé para arruyarlo entre los brazos??”.

Por la noche, esa mamá se acordó de la princesa. Sintió que por ésta vez, el principe azul no había aparecido en el momento que aquella mujer tanto deseó. Esa mamá deseó que sus palabras cargadas de comprensión y sinceridad significaran una gran rosa, roja y hermosa en el corazón de aquella princesa.

Y… colorín colorado, éste cuento se ha acabado.

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