Evolución de la lactancia durante el embarazo

lactancia y embarazo

 

La lactancia es un vínculo mágico y especial que nace y crece junto al hijo que traemos al mundo. Pero existe todavía mucha desinformación al respecto y eso hace que esta manera de alimentar a nuestros hijos emocional y físicamente se acorte en el tiempo hasta desaparecer tempranamente.

Yo sabía que un embarazo no era razón para dejar de amamantar a mi pequeña, pero me he cruzado con miradas que, silenciosas, me mostraban su asombro, su duda y su inquietud ante lo que estaban viendo.

Estas palabras que voy a escribir a continuación son las que me hubiera gustado encontrarme a mí en lo que llevo de embarazo. Porque sí se habla de que la lactancia en la gestación no perjudica en absoluto ni a la madre ni al hijo pero cuesta encontrar experiencias que enciendan la luz en éste camino lamentablemente poco transitado.

Durante las dos primeras semanas de embarazo, aún desconocía que había una vida en mí, pero hubo alguien que sí lo supo antes que nadie. Mi rubita preciosa empezó a reclamar muchas muchísimas más tomas de las habituales, cual bebé recien nacido se aferraba largos ratos al pecho y se llenaba de mimos, caricias y abrazos.

En un primer momento no lo asocié a un posible embarazo, pero con el paso de los días en mi cuerpo despertó una intuición, quizà alimentada por esa luz que ya me llenaba… Y empecé a preguntarme si sería posible esa relación entre aumento de tomas y una gestación…

A la tercera semana de éste comportamiento, el test dió positivo. Así que, en mi caso particular, afirmo que ha habido una asociación directa entre ambos hechos.

A lo largo de las semanas siguientes la demanda volvió a regularse. Se hizo de nuevo más tranquila, pausada y relajada. Supongo que a medida que el embarazo avanzaba y se estabilizaban mis niveles hormonales, también se estabilizaron todas las emociones que transmitía a mi hija a través del pecho.

Al llegar a la semana 20 aproximadamente noté una bajada de producción considerable. Llegué a preguntarme si este sería el motivo de un posible destete. Pero enseguida desterré la duda y me entregué sin más a mi pequeña, sin preocupaciones. Lo que tuviera que ser sería, pero yo iba a disfrutar esos momentos como si fueran oro puro.

Y así, con menos producción pero con el mismo apetito de calor y alimento llegamos a la semana 27. A partir de esta semana noto que mi pequeña hace unas caquitas que me llaman la atención. Son más deshechas pero sin ser líquidas y son menos densas y de diferente color… Me doy cuenta que mis pechos se vanllenado ya de calostro!! Y que es ese cambio en mí el que ha producido ese cambio en sus heces.

Semana 36-37 y seguimos lactando y compartiendo y apurando nuestro tiempo juntas, pues sé que en cualquier instante estos momentos ya no serán solo nuestros.

Pronto vendrá esa hermosa luz que reclamará su lugar junto a nosotras. Sé que no sólo se alimentará de mi pecho y mi calor, también sentirá el abrazo amoroso de su hermana.

E imaginando esa hermosa imagen dejo pasar los días… esperándote…

 

 

 

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