Esa gran desconocida lactancia prolongada

Hasta cuando vas a dar teta a la niña, ¿¿¿hasta que tenga novio??? Esta es la pregunta del millón.
Y digo yo que qué  le importará a nadie hasta cuando va a tomar teta mi gordi.
Es que no lo entiendo, ni que la estuviera dando veneno.
Además se la doy yo, y mientras a mí no me importe y la niña siga queriendo pues estupendo. No puedo ofrecerle una cosa mejor.
Además la preguntita la hace tooooodo el mundo, hasta gente muy cercana, y claro, últimamente me molesta y mucho.
Comentarios como, “guarra, que ya eres muy mayor para comer teta” me saca de mis casillas y aunque intento contenerme me cuesta y mucho, por la expresión tan horrorosa que utilizan y porque si me vieran darle un biberón de leche artificial creada a partir de leche de otro animal,seguro que no me decían nada.
Parece que nadie sabe, y aquí incluyo a enfermeros, médicos y pediatras de los que no se reciclan, que la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva, sin agua, ni anisitos ni ninguna clase de porquerías que la gente se empeña a dar a los bebés y que luego les sirve para decir “es que le tengo que dar un suplemento porque no tengo leche suficiente”, hasta los 6 meses o más (en el caso de mi niña hasta casi los ocho) y luego continuar por lo menos hasta los dos años, y recalco POR LO MENOS, porque todavía y a pesar de estas recomendaciones la gente se extraña cuando me dicen que qué gordita está mi niña y yo respondo que gracias al pecho. En ese momento les cambia el color y la expresión  de la cara y te dicen: “¿¿todavíadaselpechoalaniña??”, lo dicen sin respirar, y a continuación la coletilla, “va a tener novio y seguirá sin dejarla”. Y antes me callaba pero ahora he decidido no hacerlo y contesto que “cuando tenga novio si mi niña sigue tomando teta, pues se la ofreceré a él también por si acaso quiere”.
La gente te mira de reojo o sin ser de reojo y casi siempre extrañados y bastantes veces indignados, indignados por ver como te sacas la teta, que parece que no han visto ninguna en toda su vida, y extrañados porque ven una niña que ya habla y que de repente dice “mamá teta” y la elige y la saca y se pone a comer.
Y de momento ella sigue pidiéndome y a mí me sigue encantando ver la cara que pone mientras está enganchada a su teta, porque no sé si lo he dicho, pero mi hija es teta-adicta y cariñosamente la llamo “garrapatilla tetuna”, y ya llevamos 27 maravillosos meses de  lactancia  y de momento parece que vamos a continuar, así que sintiéndolo mucho, seguiré levantando quemaduras sacándome la teta en el sitio y en el momento que mi niña me diga “MAMÁ TETA”, le moleste a quien le moleste, ¡¡Y A QUIEN NO LE GUSTE, PUES QUE NO MIRE!!
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Se acerca la Navidad

Se acerca la navidad y como todos los años las comidas y cenas.

A mi siempre me ha gustado, pero desde que tengo a mi gordi cada vez me gusta menos salir, y no solo en navidad sino en general.

Tengo un motivo muy gordo, mi hija, que se duerme todos los días conmigo y con su tetita y que sin mí le cuesta muchísimo conciliar el sueño, y no solo conciliarlo sino mantenerlo ya que tiene múltiples despertares que se solucionan a base de teta y mimitos. Vamos, que mi niña no es de los que se duermen y no se despiertan hasta el día siguiente

Ya se ha planteado la primera salida, y se ha decidido que sea cena y SIN NIÑOS.

Yo entiendo que tienen hijos más mayores que la mía y que están en su derecho de querer salir “de cachondeo”, pero cuando yo les diga que no vamos a ir seremos criticados, tachados de esclavos de la niña y no sé cuantísimas cosas más.

En general nadie entiende que ahora mi prioridad es mi hija y que no me apetece hacérselo pasar mal llevándola a una cena dónde  no se va a poder dormir y en la cual va a estar llorando y sufriendo precisamente por eso,  porque tiene sueño. No voy a disfrutar nada, y mi hija menos. Además aunque se acueste tarde se despierta pronto, y al día siguiente vamos a pasar un día fatal.

La otra opción, dejarla con alguien mientras yo me voy, alguien que no me perdonaba en la vida, porque mi hija al primer despertar  y no verme se pondría a llorar y no conseguirían volver a dormirla (aunque igual me sorprendía y si ocurría), pero ¿como iba a estar yo sin saber si está bien o mal? No estaría en la cena, estaría todo el rato con el móvil y me iría corriendo al primer llanto, vamos, seguro.

Y es que vivimos en un mundo en el que queremos tener hijos pero seguir teniendo nuestras vidas, no privarnos de nada, seguir con nuestras actividades y nuestros hobbies, disfrutar de nuestro tiempo mientras otros se ocupan de nuestros hijos. Dejar a los niños y salir a comer sin ellos porque no paran y no puedo comer  tranquilo…

Y digo yo ¿para que tener hijos entonces? Si no quiero renunciar a nada entonces no debería tenerlos, porque cuando tienes hijos la vida te cambia y los niños pequeños necesitan estar con sus padres . Bastante tiempo perdemos teniendo que ir a trabajar.

Y como tengo esta forma de pensar soy una incomprendida, porque son los niños los que se tienen que adaptar a los padres. Si tienen que estar hasta las 6 de la madrugada durmiendo malamente o sin dormirse, pues que se aguanten. Si lloran que lloren, es bueno para los pulmones. No vamos a dejar de hacer lo que nos apetezca por tenerlos. Y si no, pues con la abuela, o mejor con un “canguro” que hemos conocido hace dos horas por teléfono pero del que tenemos muy buenas referencias.

Además esto dura unos años y seguro que mi gordi dentro de nada se queda sin problemas con su abuelo o con sus tíos y yo puedo salir, si me apetece claro.

No puedo quitar mis ojos de ti

Esta canción se la dedico a mi niña porque expresa lo que sentí cuando la tuve en mis brazos por primera vez.

¡Te quiero princesa!

Espero que os guste.

No puedo creer que es verdad,

que tanta felicidad,

haya llegado hasta mi,

y simplemente aprendi,

que cielo siento alcanzar,

pensando que voy a amar por eso no puedo asi,

quitar mis ojos de ti..

tu tienes que perdonar,

mi insolencia al mirar,

toda mi culpa no es,

me he enamorado esta vez,

dificil es insistir,

sin ti no puedo vivir,

por eso no puedo asi,

quitar mis ojos de  ti

Te quiero mucho,

y bien comprendelo te quiero mucho,

con toda intensidad te necesito,

te digo la verdad..

Te quiero mucho y pido sin cesar que no me dejes,

hoy que ya te encontre pues quiero amarte siempre, Y quiero amaarte..

Ya ha llegado el temido momento.

Ya ha llegado el temido momento, un momento que creía tan lejos hace ocho meses…

Y yo que pensaba que era tiempo suficiente, y ahora que se acerca se me encoje el estómago solo de pensarlo. Me tengo que incorporar al trabajo, y eso no es lo malo, lo malo es que tengo que dejar a mi gordita durante siete largas horas, y no para un día, sino para siempre ya.

No quiero, me da mucha pena perderme tantas cosas y tantos momentos con ella. Y encima no la puedo dejar con nadie y va a tener que ir a la guardería… Ojalá no tuviera que hacerlo y pudiera quedarme con ella hasta los tres añitos, pero no me queda otra y aunque sé que la guardería no es el “lobo” también sé que no va a estar igual que con su mami de la cual no se ha separado nunca y con la que se duerme todos los días tomando su tetita.

El primer día empezamos mal, a llorar en cuanto no me ve. Menos mal que es poco tiempo, aunque a mi se me hace eterno.

Pero van pasando los días y se tiene que quedar las siete horas para que yo pueda irme a trabajar, y se queda igual, llorando y llorando, y yo me voy destrozada a trabajar, tanto que llego con los ojos rojos y encima todo el mundo me dice que no saben por qué lloro, que en la guardería aprenden muchas cosas y que tienen que sociabilizarse, y digo yo  ¿a los ocho meses? Hasta los tres añitos o más lo mejor que les puede pasar es estar en su casita con sus papás, que es lo que de verdad ellos quieren y necesitan. Para sociabilizarse está el parque. Pero eso no lo entiende nadie, es mejor que comparta cuidadora con 8 niños y que tenga que esperar turno si está llorando, porque por muy buenas y cariñosas que sean, es imposible que los puedan atender a todos a la vez.

Y seguimos avanzando y aunque vamos mejorando, mi niña sigue llorando y yo también. Que sensación más mala tengo. Me gustaría tirar todo por la borda y quedarme con ella, pero no puedo, es imposible…

Y aunque llega un día en el cual mi niña no llora y se va con la cuidadora, sigo sin llevarlo bien, y supongo que ella tampoco.

22 de julio ¡¡¡nos vamos de vacaciones!!!. ¡¡¡Un mes y medio para estar con mi gordita!!!

Pero de nuevo nos plantamos en septiembre y hay que volver a trabajar y mi gordita tiene que volver a la guarde. Otra vez no quiero, ¡¡¡me quiero quedar con ella!!!! ¡¡¡Maldita conciliación familiar la de este país!!!

Primer día, se queda llorando aunque al minuto vuelvo y ya no llora. Y así seguimos dos semanas más tarde. El caso es que cuando la recojo me dicen que está contenta, pero yo no lo estoy…….y supongo que ella en el fondo tampoco.

Hay que luchar por una mejor conciliación familiar, 16 semanas no es nada. Qué mínimo que un año para poder dedicarlo enterito a lo mejor que tenemos en la vida… aunque para nosotras todo sea insuficiente.

He cambiado

El otro día una compañera de trabajo me preguntó que si estaba embarazada. Me sorprendió porque aunque es cierto que me ha quedado barriguita, vuelvo a entrar en toda la ropa que utilizaba antes de ello, y en general todo el mundo me ve igual que antes.

No voy a negar que me impactara y que me hiciera pensar que si tanta tripa me habría quedado después de mi embarazo, pero al rato me di cuenta de que en realidad mi cuerpo había cambiado, mi forma de pensar había cambiado y en general todo en mí había cambiado, porque ahora tenía algo que se había convertido en el centro de mi universo, MI HIJA, la cosita más alucinante que he tenido.

¿Y sabéis que?, me da igual que se me haya quedado tripa, porque significa que he podido gestar y sentir a mi niña, que la he dado cobijo y la he protegido durante 9 meses.

Me da igual que se me quede el pecho caído, porque significa que mis pechos la han alimentado con el mejor alimento que la puedo dar, la leche materna. La han consolado y calmado cuando ella lo ha necesitado.

Me da igual no salir por la noche, porque significa que estoy pasando el tiempo con la persona con quien más me apetece estar y la que más me necesita.

Y aunque a veces echo de menos tener un ratito para mí, no me importa no tenerlo, porque ahora que es pequeña puedo ternerla todo el rato para mí, cosa que no voy a poder tener cuando sea más mayor.

El tiempo pasa muy rápido y en seguida se hacen mayores, así que voy a aprovecharlo todo en disfrutar de lo más maravilloso de mi vida, MI HIJA.

La muñeca que me ha devuelto la vida

En fin, mi vida en estos dos últimos años no ha sido fácil del todo.

A mi madre le diagnosticaron en febrero de 2009 un cáncer inoperable y con una esperanza de vida de unos meses, y encima con muy mala calidad.

Yo llevaba desde abril del año anterior intentando quedarme embarazada, y aunque lo deseaba con toda mi alma no estaba nada preocupada porque no lo consiguiera, sabía que vendría cuando tuviera que venir y punto. Pero desde el momento en que me enteré de lo enferma que estaba  mi madre me entraron las prisas. Quería que conociera a mi hijo.

Mira por dónde en junio me entero de que estoy embarazada, y aunque sabía que probablemente mi madre no iba a conocer al “garbancito” que yo llevaba en mi vientre, no perdía la esperanza.

Y fueron pasando las semanas y llegó el momento de hacerme la ecografía de las doce semanas. Mis padres vinieron conmigo, y alucinaron….. Mi madre que había perdido parte del brillo de sus preciosos ojos lo recuperó en cuanto vió a esa cosita que no paraba de mover los brazos y las piernas, llena de vida. Se me pone la piel erizada solo de acordarme…

Pero mi madre enfermaba cada vez más y en la ecografía de las 16 semanas y pese a estar bastante malita, me acompañó a que me dijeran que mi hija estaba perfecta, y  eso, que era una niña.

Que contenta se puso!!! Con las ganas que tenía de tener una nieta!! Y la de vestidos que la iba a hacer y la de mimos que la iba a regalar…

Pero no pudo ser, y el 19 de noviembre  de 2009 nos abandonó, no sin antes poner nombre a mi hija, María, María como su madre y como ella. ¿Puede haber un nombre más bonito y con más significado para mí?.

Ese día me quedé coja, una cojera de la que no voy a poder recuperarme jamás. Mi madre, la que me parió y dió todo por mí se me fué y no pude remediarlo. Ahora también sé que se me fué la persona que posiblemente más me vaya a querer en la vida.

Pero el 11 de enero de 2010, a las 00:37 minutos, con un peso de 2,770 y 48 cm, llegó a  mi vida la cosa más maravillosa que he tenido y tendré, mi preciosa niña, la que me devolvió la sonrisa y las ganas de seguir luchando nada más verla y olerla.

Ahora se que no hay amor más incondicional que el de una madre por su hijo, ni un amor más sincero. Siempre darás todo por ellos, pase lo que pase, y por eso esto se lo dedico a mis dos Marías, una la que me dió la vida, y otra la que me la devolvio.

Os quiero.

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