Evolución de la lactancia durante el embarazo

lactancia y embarazo

 

La lactancia es un vínculo mágico y especial que nace y crece junto al hijo que traemos al mundo. Pero existe todavía mucha desinformación al respecto y eso hace que esta manera de alimentar a nuestros hijos emocional y físicamente se acorte en el tiempo hasta desaparecer tempranamente.

Yo sabía que un embarazo no era razón para dejar de amamantar a mi pequeña, pero me he cruzado con miradas que, silenciosas, me mostraban su asombro, su duda y su inquietud ante lo que estaban viendo.

Estas palabras que voy a escribir a continuación son las que me hubiera gustado encontrarme a mí en lo que llevo de embarazo. Porque sí se habla de que la lactancia en la gestación no perjudica en absoluto ni a la madre ni al hijo pero cuesta encontrar experiencias que enciendan la luz en éste camino lamentablemente poco transitado.

Durante las dos primeras semanas de embarazo, aún desconocía que había una vida en mí, pero hubo alguien que sí lo supo antes que nadie. Mi rubita preciosa empezó a reclamar muchas muchísimas más tomas de las habituales, cual bebé recien nacido se aferraba largos ratos al pecho y se llenaba de mimos, caricias y abrazos.

En un primer momento no lo asocié a un posible embarazo, pero con el paso de los días en mi cuerpo despertó una intuición, quizà alimentada por esa luz que ya me llenaba… Y empecé a preguntarme si sería posible esa relación entre aumento de tomas y una gestación…

A la tercera semana de éste comportamiento, el test dió positivo. Así que, en mi caso particular, afirmo que ha habido una asociación directa entre ambos hechos.

A lo largo de las semanas siguientes la demanda volvió a regularse. Se hizo de nuevo más tranquila, pausada y relajada. Supongo que a medida que el embarazo avanzaba y se estabilizaban mis niveles hormonales, también se estabilizaron todas las emociones que transmitía a mi hija a través del pecho.

Al llegar a la semana 20 aproximadamente noté una bajada de producción considerable. Llegué a preguntarme si este sería el motivo de un posible destete. Pero enseguida desterré la duda y me entregué sin más a mi pequeña, sin preocupaciones. Lo que tuviera que ser sería, pero yo iba a disfrutar esos momentos como si fueran oro puro.

Y así, con menos producción pero con el mismo apetito de calor y alimento llegamos a la semana 27. A partir de esta semana noto que mi pequeña hace unas caquitas que me llaman la atención. Son más deshechas pero sin ser líquidas y son menos densas y de diferente color… Me doy cuenta que mis pechos se vanllenado ya de calostro!! Y que es ese cambio en mí el que ha producido ese cambio en sus heces.

Semana 36-37 y seguimos lactando y compartiendo y apurando nuestro tiempo juntas, pues sé que en cualquier instante estos momentos ya no serán solo nuestros.

Pronto vendrá esa hermosa luz que reclamará su lugar junto a nosotras. Sé que no sólo se alimentará de mi pecho y mi calor, también sentirá el abrazo amoroso de su hermana.

E imaginando esa hermosa imagen dejo pasar los días… esperándote…

 

 

 

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Ahora, tendrás que dejar de dar el pecho!!!

Nada me sorprendía ya a éstas alturas.

Después de 27 meses de lactancia materna y ahora florenciendo en mí una nueva vida, estos comentarios son la mínima expresión del profundo desconocimiento que se tiene sobre la lactancia y su continuidad a lo largo del tiempo.

Lo curioso es que esta ignorancia no proviene únicamente de personas desinformadas de a pié sino incluso de profesionales titulados al cuidado de los propios bebés o niños.

Hay que reconocer que es dificil, aunque debería ser lo natural, ver a mamás amamantando más allá de la media española (que si no recuerdo mal se situa alrededor de los tres meses). Por tanto estoy acostumbrada a miradas de asombro o a preguntas tímidas… y sobre todo a preguntas que por desconocimiento suelen ser desafortunadas.

Así que una vez dada la noticia sobre mi segundo embarazo empezó un goteo contínuo, no de preguntas, sino de afirmaciones sin sentido o sin fundamento referentes a si debo o no continuar la lactancia con mi hija ahora que estoy embarazada.

Pues bien, para empezar:

Escuchadme bien. Ésta decisión es única e intransferible. No depende de vosotros, de vuestra insistencia o de vuestra tozudez. Es una decisión que únicamente nos atañe a mi hija y a mí. Y si a nosotras no nos importa, ni nos molesta, ni nos planteamos dejar la lactancia materna… por qué, con todos mis respetos, debería importaros a vosotros?

Asi que NO! AHORA, NO TENGO QUE DEJAR DE DAR EL PECHO.

Para continuar, sepais que no nos perjudica, no pierdo en salud, no daño al bebé que llevo en mi vientre.

Al contrario. Fortalezco el vínculo de seguridad con mi hija. Le aporto alimento, calor y bienestar. Del bebé no os preocupéis, obtiene todo lo que necesita a través de mí. Y una vez nacido, si mi hija sigue tomando pecho compartiran un fuerte lazo y un vínculo especial a la par que mágico.

Así que NO! AHORA, NO TENGO QUE DEJAR DE DAR EL PECHO.

Y para finalizar, te hablo directamente a tí. Seas madre primeriza o no. Hayas pensado en amamantar o no. Te hablo emocionada, casi temblorosa. La lactancia materna es vida en estado puro. Se adapta, cambia, fluye…  Da vida.

La lactancia materna no tiene horario. Olvídate del reloj, de los tiempos. El pecho se da a demanda, como se dan los besos. No cada dos horas o cada tres. Eso no es a demanda, eso es cada dos horas o cada tres.

La lactancia no tiene un lugar, ni unas reglas. Se dá en cualquier parte cuando y donde el pequeño lo necesite.

La lactancia es infinita en todos los sentidos. Aporta mucho más que alimento y no tiene fecha de caducidad.

Mamá, no dudes de la sabiduría de tu cuerpo. No dudes de la sabiduría de esa personita que tienes en brazos o llevas en tu vientre. El vínculo y la lactancia es vuestra. Deja atrás prejuicios y malos juicios… Adáptate, cambia y fluye!!!!! Llénate de vida y regala vida!!!!!!

Asi que NO! AHORA, NO TENGO QUE DEJAR DE DAR EL PECHO !!!!!!!

Con mi experiencia personal me uno al día mundial de la LACTANCIA MATERNA!!!

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Si tienes dudas, ínformate!!!

http://www.bebesymas.com/lactancia/se-puede-dar-el-pecho-embarazada

http://albalactanciamaterna.org/lactancia/lactancia-materna-durante-el-embarazo-y-en-tandem

La revisión de los 2 años y el misterioso caso de la lactancia materna

Me dirigía yo con mi rubia bonita a la espalda, porteando como siempre…

Llevaba ya seis meses mentalizándome para transmitir paz a mi hija en la revisión de los dos años. Sé que ella se pone muy nerviosa en la consulta y más cuando alguien que ella no quiere, pretende meterle un palo en la boca mientras le tocan la tripita y le observan no sé qué más…

Así que íbamos tranquilas… Íbamos… hasta que pisamos la consulta.

Por si me resultara poco esfuerzo consolar a mi hija, ofrecerle pecho y colmarla de besos mientras atendía a las preguntas de rigor de la amable enfermera… Llegó la pediatra.

El ambiente se enrareció. Supe que de ahí al apocalipsis había un paso.

La enfermera intentaba hacerse oír entre el llanto de mi pequeña:  24 meses, toma pecho, no toma ninguna otra leche complementaria, come de todo…

Y la pediatra me mira, seria. Se hiergue, estirando todos y cada uno de los huesos… casí podía oír como crujían hasta poder mirarme desde las alturas… con toda la autoridad que su título y su rango le otorgaban.

– Todavía das el pecho?- Me pregunta. Para mí esa pregunta chirriaba y estaba fuera de lugar.Y prosiguió sin darme tiempo a contestar: – Deberías quitárselo- Como si fuera algo que pudiera ponerse al gusto del consumidor.

Aquí, si contesté: – Eso no pienso ni planteármelo!!- categórica, enérgica y fuera de control… Me sorprendió ese arrebato repentino de rabia que explotaba en mi interior… Intenté controlarme, ser educada…

– El pecho a los dos años ya no alimenta. SEGÚN LA OMS, sólo se dá hasta los 6 meses. Luego ya no sirve de nada- Según la OMS???!!!! Si… Si… ésa misma cara se me quedó a mí.

– Perdone?? Me puede usted repetir eso??- Una parte de mí se negaba a creer que una profesional titulada y, para más desconcierto, pediatra, estuviera pronunciando categóricamente esas palabras.

– Que el pecho a los dos años ya no hace nada bueno, es más, es perjudicial porque les deforma la boca, el paladar y las encías. El pecho se debe dar hasta los seis meses.

Y esa explosión ciega que sentía y trataba de contener, se desató y brotó sin control…

– Pero de què Era viene usted?? De verdad se cree lo que está diciendo?!?!?!?- Y proseguí sin respirar… – El pecho como usted dice, y SEGÚN LA OMS, sí se dá hasta los seis meses pero EN EXCLUSIVA… y a partir de ahí complementando con otros alimentos mínimo hasta los dos años, luego hasta que madre e hijo quieran.

La doctora, aparentemente agraviada por mis palabras y sorprendida porque rebatí SU VERDAD, me contestó: – La doctora soy yo.

– Pues no lo parece! Debería usted informarse un poco más antes de citar a un organismo mundial y no hacerlo correctamente. Sabe que puede hacer mucho daño con esas afirmaciones sin fundamento??

Y ese fue el comienzo de nuestra bonita amistad… Ya te puedes hacer una idea de cómo acabó la consulta…

Según pude comprobar, la lactancia materna sigue siendo un misterio para muchos profesionales. Cómo pueden ponerle fecha de caducidad a un acto lleno de amor y repleto de vida? Y cómo pueden defender un argumento que no se substenta? Tanta desinformación es muy peligrosa y más viniendo de una profesional del ámbito pediátrico a la que muchas madres creerán sin dudarlo? Estoy segura que se pueden perder muchas lactancias con opiniones dañinas y erróneas como la que intentaba defender ante mí ésta doctora.

Lo que todavía me pregunto es si habrá llegado a encontrar en su escritorio una hoja subrallada, con preciosos signos de exclamación, con las recomendaciones reales de la OMS…

Esa gran desconocida lactancia prolongada

Hasta cuando vas a dar teta a la niña, ¿¿¿hasta que tenga novio??? Esta es la pregunta del millón.
Y digo yo que qué  le importará a nadie hasta cuando va a tomar teta mi gordi.
Es que no lo entiendo, ni que la estuviera dando veneno.
Además se la doy yo, y mientras a mí no me importe y la niña siga queriendo pues estupendo. No puedo ofrecerle una cosa mejor.
Además la preguntita la hace tooooodo el mundo, hasta gente muy cercana, y claro, últimamente me molesta y mucho.
Comentarios como, “guarra, que ya eres muy mayor para comer teta” me saca de mis casillas y aunque intento contenerme me cuesta y mucho, por la expresión tan horrorosa que utilizan y porque si me vieran darle un biberón de leche artificial creada a partir de leche de otro animal,seguro que no me decían nada.
Parece que nadie sabe, y aquí incluyo a enfermeros, médicos y pediatras de los que no se reciclan, que la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva, sin agua, ni anisitos ni ninguna clase de porquerías que la gente se empeña a dar a los bebés y que luego les sirve para decir “es que le tengo que dar un suplemento porque no tengo leche suficiente”, hasta los 6 meses o más (en el caso de mi niña hasta casi los ocho) y luego continuar por lo menos hasta los dos años, y recalco POR LO MENOS, porque todavía y a pesar de estas recomendaciones la gente se extraña cuando me dicen que qué gordita está mi niña y yo respondo que gracias al pecho. En ese momento les cambia el color y la expresión  de la cara y te dicen: “¿¿todavíadaselpechoalaniña??”, lo dicen sin respirar, y a continuación la coletilla, “va a tener novio y seguirá sin dejarla”. Y antes me callaba pero ahora he decidido no hacerlo y contesto que “cuando tenga novio si mi niña sigue tomando teta, pues se la ofreceré a él también por si acaso quiere”.
La gente te mira de reojo o sin ser de reojo y casi siempre extrañados y bastantes veces indignados, indignados por ver como te sacas la teta, que parece que no han visto ninguna en toda su vida, y extrañados porque ven una niña que ya habla y que de repente dice “mamá teta” y la elige y la saca y se pone a comer.
Y de momento ella sigue pidiéndome y a mí me sigue encantando ver la cara que pone mientras está enganchada a su teta, porque no sé si lo he dicho, pero mi hija es teta-adicta y cariñosamente la llamo “garrapatilla tetuna”, y ya llevamos 27 maravillosos meses de  lactancia  y de momento parece que vamos a continuar, así que sintiéndolo mucho, seguiré levantando quemaduras sacándome la teta en el sitio y en el momento que mi niña me diga “MAMÁ TETA”, le moleste a quien le moleste, ¡¡Y A QUIEN NO LE GUSTE, PUES QUE NO MIRE!!

La mujer que era y la mujer que soy

Hace apenas dos años yo no era nada de lo que ahora soy. Siempre he oído decir que la maternidad te cambia la vida pero nunca me imaginé que me transformaría de éste modo tan profundo e irreversible.

Y es que ser madre se ha convertido en mucho más que tener un hijo. Ser madre es ahora una filosofia de vida. La maternidad me ha aportado una visión única y especial de la vida y no concibo que antes haya podido tener una vida donde mi hija no existía. Ella que ahora lo LLENA todo.

Hace apenas dos años me parecía una ilusión que se pudiera criar a un hijo sin gritar, pegar o castigarlo por sus acciones. Me parecía algo tan bonito pero a la vez tan raro… Cómo podía ser?? A mi me habían criado corrigiendo mi comportamiento cuando creían que no era el adecuado.Y no conocía ninguna otra forma de hacerlo.

Yo sentía que no quería hacerle eso a mi bebé. No quería que ese ser que llevaba en mi vientre se sintiera desamparado o humillado en modo alguno por mí, su madre. Una madre que se supone que debe amarle incondicionalmente y protegerle de injusticias. Una madre que debe respetarle sobre todas las cosas y con mucho más ímpetu en la infancia ya que, aunque de menor edad, el bebé no deja de ser una persona y se merece respeto como tal. Pero desconocia referencia alguna. No sabía cómo iba a llevar a cabo esa idea que a mi me parecia tan natural y necesaria como infrecuente.

Hace apenas dos años pensaba que un bebé debía dormir en su cuna, luego en su cama y acto seguido en “su” habitación. Creía que el bebé no sabía dormir y se le debía ayudar.

Hace apenas dos años no estaba segura si iba a “poder” dar el pecho ni cuánto tiempo lo iba a dar. Creía que eso dependería de mí y de mi circunstancias.

Pensaba que a los cuatro meses ya se le introducían alimentos y que la lactancia era inexistente a esa edad. Creía en las “ayudas” con biberón porque con el pecho se podían quedar con hambre. Pensaba que pasaban de los biberones a las papillas directamente, no conocía alternativa posible.

Hace apenas dos años pensaba que los bebés iban cómodos en el carrito.

Hace apenas dos años cuidaba mi alimentación. Pero no sabía nada sobre alimentación alternativa o respetuosa, sobre parabenes o sobre potenciadores del sabor.

Así que hace apenas dos años yo era otra mujer, igual en apariencia pero distinta, muy distinta en el fondo. El cambio ya empezó cuando me sentí embarazada. Gestaba a mi hija dentro de mí pero también se gestaban dudas e inquietudes sobre crianza y sobre la vida que vendría… Y empecé una búsqueda exaustiva de alternativas. Alternativas en la manera de críar a mi futuro bebé… Todo empezó en un blog conocido donde se habla de Bebés  y más cositas…  Ahí empecé a seguir día a día la evolución de mi embarazo, leía cómo crecía mi bebé en mi interior y me empapaba sobre artículos que me abrieron un nuevo abanico de posibilidades en la crianza.

Me familiaricé con conceptos nuevos: lactancia materna, lactancia artificial, crianza con apego, crianza respetuosa, respeto por los tiempos, colecho… y quise saber más!!! Continué adentrándome en un foro de crianza respetuosa. Ahí encontré muchas mamás maravillosas que explicaban sus experiencias en la crianza respetuosa. Para mí fue toda una revolución saber que había tantas y tantas mamás que estaban llevando a cabo la maternidad que yo quería sentir. Una maternidad consciente y respetuosa con mi futuro bebé. Pero seguía sin entender algunos conceptos. Por poner un ejemplo, seguía sin entender por qué un “cachete a tiempo” estaba mal… De verdad podía hacerse de otra forma? Todas ellas me evidenciaban que sí… pero yo no estaba preparada aún para entender la maternidad respetuosa en todo su conjunto.

Esa gran verdad, ese sentimiento revelador se abrió en mí el día que recogí de mi vientre a mi propia hija. Fué la pieza del puzle que me faltaba para verme a mi misma en perspectiva. Ella fue el detonante de mi revolución interior.

A los pocos días de  nacer  mi hija tuve la suerte que cayó en mis manos un libro: COMER, AMAR, MAMAR de Carlos Gonzalez. Fue otra pieza clave en ese puzle maternal. A ese libro, le han seguido muchos más, pero sus palabras prendieron la chispa para liberar la madre que en realidad quería ser. La madre y la persona que siempre había llevado dentro pero que no se había atrevido a salir, bien por presiones sociales o por normas silenciosas que interiorizamos desde pequeños.

Sentí más que nunca una conexión especial con aquellas mujeres que al igual que yo estaban en continua renovación interior para ser mejores madres y mejores personas.

Me sentía en harmonía y cómoda en mi reciente maternidad pues dejé de mirar el reloj y me abandoné a esa conexión recíproca con mi hija que me indicaba en cada momento lo que necesitaba. Me sentía enamorada de su tacto y de su piel al llevarla pegadita a mí en el fular. Así, piel con piel tenía todo lo que necesitaba a su alcance, el alimento que manaba de mi cuerpo a demanda, el calor y el arrullo que se desprendía de mi piel.  El sueño, como el alimento a demanda… los bebés ya saben dormir y no necesita que interfiramos para nada. Pasamos de la lactancia materna exclusiva a la introducción de alimentos en trocitos, nada de papillas. Me sentí LIBRE para dormir con ella, pues no deseaba separarme ni un instante. Todavía hoy, con casi 22 meses de vida me sorprendo en el silencio de la noche observándola en su hermosa quietud, a mi lado, acurrucada cerquita de mi pecho y de mi corazón.

Lo más maravilloso es que a día de hoy seguimos piel con piel, con pecho a demanda y colechando, me encanta sentir que respto su espacio y su tiempo. Me encanta sentir que evolucionamos juntas, cada una transformándonos y cambiando juntas pero individualmente en cada etapa.

He cambiado mi alimentación, no como carne ni pescado.

He cambiado mi modo de ver la feminidad y de sentir mi poder como mujer.

En general HE CAMBIADO. Ya no soy la mujer que era y sé que la mujer que soy ahora, pronto dejará de serlo porque estoy en continuo crecimiento y descubrimiento de mí misma.

Pero cambiar no es facil. Requiere constancia, apoyo externo y seguridad en tí misma y en lo que haces. Una seguridad que casi ninguna madre cree que tiene ya que muchas veces nos hacen sentir anuladas en nuestra toma de decisiones referentes a la maternidad. Un apoyo que debemos buscar muchas veces en la inmensidad del ciberespacio y una constancia que pocas veces tenemos la fuerza de invocar en el puerperrio. El cambio no es facil pero ES posible.

Ahora, me sorpendo de lo desinformada que estaba.

No pretendo aleccionar sobre la mejor manera de criar o educar a un hijo. Ésta es tan sólo la historia de mi transformación. Un cambio que realmente me ha hecho más feliz conmigo misma y con mi família.

Mirando al cielo

Pum-Pum…… Pum-Pum…… Pum-Pum…… Me encanta sentir esa melodía rítmica… Pum-Pum…. Pum-Pum…. Me dejo llevar y revoloteo en el vientre de mi madre. Me gusta el sonido de su corazón, esa torrente de vida que latido a latido me ha envuelto en amor y cariño durante casí nueve lunas.

Me dejo fluir en este néctar de la vida que ha sido mi hogar, mi alimento y mi piel. Pero necesito más! Estoy lista para desplegar mis alas llenas de color, de mágia y de ilusión. Necesito empaparme de vida más allá de éste útero cálido y amoroso que me ha visto crecer. Necesito desprenderme de ésta crisálide vaporosa y etérea y desplegar mis sueños alados, tan frágiles como reales.

Quiero abrirme paso, deslizarme por éste canal que me acoge amorosamente, que se abre y se desplega ante mis impasibles ganas de nacer. No hay vuelta atrás! Tiene que ser ahora, en este preciso instante. Quiero lanzarme hacia esa voz cálida que tan bien conozco. Esa voz que me llama emocionada y me dice que quiere conocerme, que va a amarme siempre, incondicionalmente. Esa voz que me hipnotiza, que me enamora… Esa voz que adoro y que me ha cantado y me ha contado tantas cosas bonitas…

Siento dolor al abrirme paso. Me cuesta moverme con desenvoltura. Creo que no he empezado a salir de mi crisálide bien colocada… Pero no voy a parar… sigo retorciéndome en mi empeño por llegar a esa voz silenciosa que me llama…

Mi madre llora. Está feliz.

Yo siento un tacto cálido y amoroso que me acaricia la coronilla y eso me da fuerzas, a pesar del dolor para sincronizar mis movimientos con los de mi madre…  Siento sus ganas y su necesidad de tenerme ahí. Y así, fusionadas, en un sólo vayvén acompasado siento unas manos que me acogen amorosas… y una explosión emocional muy fuerte… Por fin estoy contigo Mamá! He nacido mirando al cielo. Así quiero decirte que no voy a darme por vencido en ésta vida. He nacido mirando al cielo como una promesa de esperanza e ilusión. He nacido mirando al cielo y en éste instante desplego mis mágicas e invisibles alas ante este mundo infinito en posibilidades y que acabo de descubrir. Puedo ser lo que quiera ser!

Lloro. Necesito limpiar mis pulmones física y emocionalmente. Desprenderme de fluidos que ya  no necesito y desprenderme de ese dolor que me ha acompañado hasta que esas manos me han acogido, ávidas de mí, de mi calor y de mi piel.

Oigo tu voz, a lo lejos… Me llamas como siempre, amorosa… “Mi cariño chiquito, te ha dolido?” me preguntas. Y eso me reconforta… La melodía de tu voz y el calor de tu piel desnuda que me acoge, tu olor que me embriaga… Siento una necesidad dolorosa de contacto y de movimiento… Un olor dulzón me llama…  Y lo encuentro… Me deslizo hasta tu pecho… y siento, de nuevo el velo protector de aquella crisálida que he dejado atrás… Y me lleno de tí, me alimento de tí, me envuelvo en tu olor de madre y me dejo mecer en un abrazo amoroso, las dos transportadas por un solo ritmo al compás del sonido más dulce del mundo… Pum-Pum…. Pum-Pum….Pum-Pum…

Mamá y Las Teticas. Universos paralelos.

Recien pasamos los 21 meses de lactancia materna y hace ya tiempo que me vengo haciendo a la idea: para mi niña mis tetas y yo somos dos especímenes totalmente distintos.

Para mí es dificil separar esos dos conceptos: la teta y mamá. Para mí soy una sola y muchas a la vez. Soy la mamá que la mece y la acuna en su sueño tranquilo. Soy la mamá que la alimenta a través de mi propio cuerpo. Soy la mamá que la llena de calor. Soy muchas madres pero sólo una, la que desprende amor.

Para ella, por un lado está mamá a la que adora. La mamá a la que llena de besos, de abrazos. La mamá a quien contagía su risa y su dicha. La mamá que no se cansa de tenerla en brazos y decirle cuánto la quiere… y luego… luego están las teticas!

Sé que ella sabe que mis pechos y yo somos uno, pero también sabe que ahí, en mi regazo, encuentra el consuelo y la conexión física que antaño tuvimos en mi vientre. Una letanía suave y rítmica que la relaja sobremanera. Ella sabe que esa conexión es sólo nuestra. Aún así, le encanta hablarles como si mamá no existiera. Las saluda, les dá los buenos días… incluso cuando termina una de ellas la despide diciendo “adiós tetica de aquí!!!” y se va en busca de la segunda diciendo alegremente “hola tetica de aquí!!!”…

En esos momentos, aunque mis pechos y yo estemos en universos paralelos, yo me deshago de amor.

Resultados de la encuesta Lactandoamando sobre la lactancia materna

Por fin tenemos aquí los resultados de la encuesta que publicamos en una entrada anterior.

Si te interesa ya puedes leer los resultados aquí.

La lactancia materna es mucho más que alimento. Por ello se necesita el apoyo de nuestro entorno para poderla disfrutar en todo su explendor. Sin prisas, sin horarios, sin presiones… Disfrutarla a lo largo del tiempo sin restricciones…

Disfrutar libremente de esta unión física y emocional que es, en realidad, un regalo para toda la vida.

ConcienCiliación

Si busco concienciar en el diccionario, me encuentro con la siguiente definición: “Hacer que alguien sea consciente de algo, que lo conozca y sepa de su alcance.”

Por qué me he molestado?, te preguntarás, pues porque últimamente aquello que en mi vida como mamá reciente era “tolerado” ahora pretenden convencerme de que es dañino o repercute negativamente en mí y en mi hija.

Me explico. Ya hace casi 19 meses que soy mamá. Al principio, dar el pecho está bien. Hasta que pasas de las famosas 16 semanas de baja maternal. Entonces pasas a ser como un especímen a parte. Lo rara que te hacen sentir va directamente proporcional al tiempo que des el pecho. Con 19 meses ya ni te cuento: que si tu leche es agua, que si eso es vicio, que si te usa de chupete… En definitiva, me miran como si quisiera seguir infantilizando a mi hija, como si quisiera negarle crecer y convertirse en una niña al seguir tomando pecho, un pecho que, según ellos, ya no alimenta…

Lo mismo pasa con el colecho. Al principio, lo llegan a “entender” (yo creo que nunca) porque das el pecho. Conforme pasa el tiempo, esa mirada de “ay! queteestásequivocandoyateloencontrarás…” se convierten en desaprovación total. Aquí las advertencias son claras: es por tu bien, nunca va a irse de tu cama, ya es grande para dormir acompañada, te arrepentirás cuando sea mayor… Lo peor es que quien más critica menos quiere saber o entender del tema.

También me encuentro ese problema con la comida. Al principio fue por el BLW. Con seis meses mi hija empezó a comer entero y en trocitos. Nos hemos saltado la etapa de las papillas. Aquí todo el mundo con cara de susto. Me hicieron sentir irresponsable por no seguir el “método tradicional” de introducción de alimentos.

Aprovecho para recordar el tema del porteo. Con 3 meses, lo encuentran extrovertido, pero “aceptable”. Con 19 meses, directamente me tachan de loca. Se preocupan por mi espalda pero nadie pregunta por cómo me hace sentir llevar a mi niña cerca del corazón.

Por mi, y por otras mamás incomprendidas, inaceptadas o sencillamente ingoradas en su “excentricismo” hago examen de conciencia.

Por mi y por ellas no voy a callar. Es más, NO DEBO callar ante comentarios injustificados y insostenibles. Ellos hablan desde la seguridad que les da su ingoráncia. Yo desde el amor y el respeto, y por qué no, desde mi experiencia, que aunque sea distinta es totalmente válida.

Es aquí donde entra en juego la palabra concienciar. Hay que hacer que la gente conozca y sepa el alcance que tiene la crianza con apego, la lactancia materna, el porteo, el colecho… Sólo así abriremos las mentes más cerradas e iremos sembrando la semilla de la duda para que busquen y se informen por ellos mismos.

Si callamos, si nos silenciamos por ser educadas o dejamos de concienciar, dejamos de defender lo que por naturaleza es del ser humano. La crianza con el corazón, la cercanía y el respeto.

Siempre he tenido la certeza, infantil al fin y al cabo, de que había nacido para hacer algo especial. Mi hija me ha hecho comprender que ahora es mi momento. Mi punto de inflexión. Ahora es cuando al abrir conciencias, al alzar la voz, al defender lo que siento ante mí y ante ella hago posible un cambio de mentalidad. Una brecha entre generaciones donde por fin romperé con la forma tradicional de crianza y le ofreceré a mi hija un modelo diferente donde el autoritarismo y el llanto desatendido no tienen cabida.

Por mi, por las demás mamás y por mi hija debo concienciar.

Si busco conciliar, me encuentro con lo siguiente: “Conformar, hacer concordes o compatibles dos o más elementos que son o parecen contrarios.”

En éste punto, juega un papel vital la palabra conciliar. Una vez me he liberado de antiguas ataduras, de rencores del pasado. Una vez he tomado conciencia de quién soy y de la madre que quiero ser ante mí y ante el mundo, me encuentro con que la sociedad no está preparada para dejarme SER.

Hay que reconciliar la maternidad respetuosa y consciente con la sociedad, altamente consumista. Consumista en todos los aspectos… te absorve y hace que tu mundo personal, tu mundo familiar se tambalee hasta derrumbarse. La sociedad capitalista te anula como persona y como madre. Realza valores económicos por encima de los personales. Por ello hay que ConcienCiliar dar a conocer otras maneras de educar, la crianza desde el respeto y tener el derecho a compatibilizar esa manera de vivir con todas las áreas de tu vida.

Hay que acercar distancias entre la familia y la sociedad en general. Hay que construir un mundo consciente del cambio de mentalidad. Consciente de que una nueva revolución está emergiendo. Porque una vez que sientes el cambio en tí, no hay vuelta atrás. No puedes volver a ser la que eras.

Se puede volver al trabajo, si una lo desea, pero también debería permitírsele la opción, y respetarla, a la madre que eliga quedarse con sus hijos. Deberían evitarse los juicios de valor por aquella madre que amamanta más allá de la media o que portee a niños mayores o que coleche… entre muchas otras cosas. Queda mucho por concienciar y por conciliar pero ambas van de la mano del RESPETO. Respeto por tener opiniones y maneras de hacer distintas pero que son tan válidas como cualquier otra. Esa es mi reivindicación.

Mi reflexión es que hay que concienciar para conciliar. Y como dicen por ahí “sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”.

Una concienciación real ya para una conciliación real ya.

Porque los hijos de hoy, son los hombres del mañana.

De buena mañana…

Y después de haber dormido poco y mal… sienta de maravilla que te miren con cara de “perotuestáslocaoqué” y una mezcla de preocupación e incredulidad.

Me encontraba yo en la guardería (omo cada mañana y porque no tengo otro remedio). Siempre llego antes de tiempo y aprovecho para jugar un poco con mi rubita y finalmente, me siento a darle pecho antes de irme.

Pues allí estaba yo, sentada cual jefe apache con mi niña en el regazo y ofreciéndole el alimento que como madre sale de mi. En ese momento no existe nada ni nadie más que ella y yo. Conectadas.

Es un momento cómplice, de amor y de ternura. Un momento de caricias y palabras no pronuciadas que lo dicen todo…

Y una voz irrumpe atronadora… Una voz que rompe la magia…

“PEEEEEROOOOO TODAVIA TOMA TETA ESA NIÑA TAAAAAN GRANDE?!??!?!” y acto seguido, sin coger carrerilla ni tener tiempo a respirar… “PEEEEROOOO CUÁNTO TIENEEEEEEEEE?!?!?!??!?!”

“Diechiocho meses” le contesto entre soprendida, aturdida y con cara de “perodedóndesalesalmadecántaro??

“PUES TE VA A COSTAR MUCHO QUITARLE EL PECHO!! A MI HERMANA LE PASÓ!! ADEMÁS… TODAVÍA TIENES LECHE???” me pregunta con evidente desconcierto y con total incredulidad…

Y yo que le digo… “gracias por preocuparte, pero no voy a ser yo quien le quite la teta, será ella quien escoja el momento”… No he creído oportuno argumentar el tema de si mi leche es agua (por arte de magia¿¿) o sigue siendo leche materna a estas alturas…

Creo que mi respuesta la ha desconcertado. Pues no ha llegado a enteder cómo una “niña” (para mí, bebé) de 18 meses tiene el poder supremo de decidir y controlar cómo, cuando y dónde tomar teta. Y, lo más importante, hasta cuándo.

Más descolocada creo que se ha quedado al no despejar la duda de si le daba agua a la niña o leche aguada…

Lo que no deja de molestarme es que mi niña absorve y se empapa de su alrededor. Y no quiero que entienda o interiorize que tomar el pecho, sea a la edad que sea, es algo sucio o algo que está mal. No quiero que nadie nos robe ese momento íntimo. Quiero que sea SU elección. Pero una elección libre. Una elección que no esté manipulada por las opiniones ajenas.

Pensando en la información y en la desinformación de las madres en general… me alegra haberme submergido en el mundo de la crianza respetuosa. Me alegra haber conocido mamás maravillosas. Me alegra haberme tomado mi tiempo para leer a grandes profesionales que disiparon mis dudas sobre lactancia (entre otras). Y es que aquí está la diferencia. En preguntar y en informarse sobre las opciones. En no conformarse con “lo normal” o con lo que se ha hecho siempre, sino con lo que sentimos dentro, nuestra esencia.

Y, al final, no he podido evitar que de mis labios… escapara una sonrisa… Mi hija me ha convertido en una persona diferente. Y sé que seguirá transformándome.

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