Mamá, quiero un vestido de novia…

href=”https://mamasquemimandotcom.files.wordpress.com/2013/04/20130409-163039.jpg”>20130409-163039.jpg Yo: Un vestido de qué, cariño? – respondo sorprendida. Tú: Un vestido de novia, blanco mami. – Sigo expectante a ver dónde me lleva esta conversación y mi mente en plena ebullición buscando satisfacer tu curiosidad con una buena respuesta. Yo: Te gustaría tener uno? – Respondo, dándome tiempo para pensar. Tú: Si. Es como de princesa, mami. – Me doy cuenta que te gusta porque es como el de los cuentos que te encantan, de princesas. Yo: Esos vestidos se los ponen las novias cuando se casan, pero podemos coser uno. – Digo entusiasmada ante la idea. Tú: “Se casan”? Qué es “se casan”? -Me preguntas con curiosidad. Tengo la sensación que la conversación se complica… Y tengo la sensación de que has crecido de golpe… Yo: Algunas personas, que se quieren mucho y están enamoradas, deciden casarse para expresar lo que sienten… Tú: Siiii?! Pues yo quiero casarme contigo!!! -Respondes con entusiasmo… Y yo… Así me quedo… Sin piel, al desnudo ante toda esa declaración de amor… Rubita mía, nuestro vínculo será indestructible y eterno… Un cordón umbilical ligado a través del tiempo y el espacio… Desde antes de tenerte, te quería… Ahora, te quiero como nunca… Y siempre te querré! (Nos casemos o no! O_=)

Libertad para nacer

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Es de noche. Inspiro profundamente. Suelto el aire despacio, casi saborenándolo.

La oscuridad es mi aliada… en ella me siento cómoda, me envuelve en un abrazo cálido.

Sigo respirando pausadamente. Mis movimientos son lentos, relajados, tranquilos…

De repente, un dolor que nace de lo más profundo de mi cuerpo detiene el tiempo y me transporta lejos de aquí… Inspiro… respiro…

Me siento danzar al ritmo de una melodía silenciosa e invisible…una canción cuya letra olvidé y ahora, mi cuerpo intenta recordar.

Siento que ésta habitación cada vez es más pequeña… para mí un rinconcito oscuro es suficiente… la nada, el todo…

Otra vez ese dolor que crece, se expande y recorre mi cuerpo… cada vez más frecuente… cada vez más intenso…

Mi voz canta al recibir el dolor… aaaaAAAAaaaaauuuuummmmmaaaaaaAAAAaaaaa… recordé la letra de ésta melodía ancestral…

Mi mente escapa, cada vez más lejos de aquí… Cada vez soy menos yo pero, a la vez, soy más pura, más genuina…

Todo en mi se conecta (o se desconecta) y me permite aceptar y recibir el dolor sin oponer resistencia… me dejo mecer por cada oleada…

Me sobra la ropa… sudo… y tengo sed…

Acaricio mi vientre… Oh! pequeña chispa de vida! Sentirte me hace sentirme… Me hace ser fuerte…

Me proteges de las dudas… del temor…

Entro en mí… Siento que por mis venas cabalga una antigua sabiduría ancestral y me dejo llevar… Todo se intensifica, todo es salvajemente bello…

Te acompaño, me acompañas… Y mi cuerpo sigue abriéndose para recibirte… Ven a mis brazos… Ven a ésta piel caliente que te espera… Ven al amparo de mis pechos llenos de amor…

Siento como mi piel vibra y mi cuerpo se abre recibiendo la vida con cada vaivén…

Y por fin, te rozo esa preciosa melena… Otra embestida y ya puedo oler la vida que hay en tí… Ya puedo besar esa piel suave y olvidarme del mundo…

Sólos, tú y yo.

 

Mi pequeño, has nacido sin prisas, sin interrupciones, has nacido del respeto… has nacido en libertad!

 

La luz que nace en mí

Siento mi cuerpo brillar… con una luz especial.

Tambien noto el temblor de mi piel emocionada.

Has sacudido mis emociones con violenta dulzura…

Luz en mi voz… esa voz que silenciosa y en secreto te dice que ya te ama.

Luz que nace en mí.

La vida en estado puro explotando en lo más profundo de mi cuerpo de mujer.

Mi útero se ilumina y se llena de tí. Te siente florecer, te siente palpitar.

Con tu hilo dorado me enredas, me atrapas, me unes a la vida y me unes a tí.

Eres luz de luna, rayo de sol y polvo de estrellas en lo más hondo de mi ser… brillando, brotando, creciendo en mí…

Vas llenándome de caricias furtivas, casi un tímido aleteo.

Vas llenando mi vientre y mis formas de mujer.

Vas llenándome misteriosamente de amor.

Y es que tú eres esa nueva y poderosa luz que habita en mí.

El nido

Preparé el nido en las entrañas de mi cuerpo, en lo más profundo.

Lo mimé y lo acomodé con girones de mi amor, con retales de cariño y con hilos de ilusión.

Ese nido en el que explotó la vida y se llenó de tí.

Ese nido que te alimentó y te vió crecer.

Ese nido que me unió a tí con lazos invisibles pero fuertes y poderosos.

Ese nido que palpitó y sucumbió al dulce ritmo de tu corazón.

Dos años hace que renací como mujer. Dos años hace que nací contigo y me descubrí como la madre que soy.

Dos años hace, en éste mismo instante, me transporté a otro mundo, mi mundo y el tuyo… y entre preciosas lágrimas y angustiados sollozos de esfuerzo… te recogí de entre mis piernas envuelta en un alo blanquecino, cual pequeñas plumas perladas. Hija de mi vientre, desde aquel instante me hechizaste y en aquel instante echaste a volar, libre!!

Yoga

Venga como ya llevo dos clases de yoga casero y en familia… voy a animarme y la hago hoy también, que no quiero ir dejándolo y luego no hacerlo, total son diez minutos y luego me siento bien… Entre ésto, las tomateras… y la limpieza… me relajo seguro!!

Cariño chiquito!!! Vamos a hacer yoga?? jaja a mi rubita preciosa le encanta ésto del yoga. Debería servirme de motivación porque es algo que hacemos juntas, nos divierte y nos une más si cabe!!

Amor, los calcetines los quitamos cuando pongamos la alfombra-puzzle en el suelo que ahora está frío para andar descalza… Uich!! voy a cambiarme de pantalones que como haga la postura del “perro que ladra” los peto fijo!! Ala!! Ya estoy lista…

OOOOOoooohhh!!!! Cariño!!! Veo que has empezado a traer las piezas de la alfombra al comedor!!!! Ayyy que me derrito!!! Si es que mi niña está en todo!!! Venga las montamos así… y así…. Ah!! si si, los calcetines cariño… ya te los puedes quitar. Cómo?? Mamá también?? Si, si, claro!!! Qué?? Ah, sí, mi vida me hago una cola también, que se me olvidaba!!!

Empezamos con el “namasté”… Estás tan preciosa con las mejillas coloradas y esa carita de concentración fingida… Venga, venga que me pierdo… Me concentro… no pienso en nada… inspiro… respiro… me relajo…

Las piernas estiradas… intento tocarme las puntas de los pies… recórcholis… cómo duele por ahí atrás! No sabía ni que existían músculos ahí… Venga, Venga… un poco más…

Teta!!!!!!!!!!! Ahora?!?!?!?!??!! Vale, vale, sírvete tú misma… Mientras tanto yo intento mantener el equilibrio mientras hago el “árbol invertido”…

Ahora me siento… giro el torso… mientras mi pierna derecha se supone que debe torcerse en un ángulo desconocido para mí… y seguimos teteando… esto está resultando toda una aventura…

Cariño, a tí todas las posturas te parecen buenas para pillar teta, eh?? Yo creo que esto lo vamos perfeccionando y ya mismo hacemos el “saludo teteador al sol“… Eso sí, agradeciendo el regalo que nos hace día a día con su energía…  Y a tí agradeciéndote una vez más que me enseñes a disfrutar más allá de lo esperado con cada actividad que hacemos!!!

Mañana… Repetimos!!!

Dentro de un mes…

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Dentro de un mes cumplirás 2 años… Dentro de un mes despertará salvajemente el instinto ancestral que cobró vida al tenerte en brazos por primera vez…

Ahora empieza a desperezarse esa sensación increible… Bosteza y se estira en mi interior… y va cobrando fuerza. Me agita, me remueve… Me marea… Y me dejo llevar por su balanceo embriagador…

Me sumerjo en el recuerdo de tu piel llena de vida roja… Fragmentos dorados y grabados a fuego en mi memoria… Me sumerjo en tu olor y me dejo arrastrar por la emoción…

Silencio… me dejo sentir… mi corazón se escapa… dentro de un mes… esos sentimientos me desbordaran…

 

Feliz día, Papá!!

Hoy quiero comenzar el día con una mención especial al padre de la criatura! No soy de celebrar éstos días puntuales en los que se supone que hay que hacer un regalo para expresar el amor que sientes hacia la persona en cuestión, sea el día del padre, de la madre o de la tía abuela…

Prefiero buscar esa felicidad en los pequeños detalles que se regalan día a día, como una caricia o una sonrisa feliz.

Pero se me ocurrió hacer un detalle casero para papá, un detalle que expresara lo cercano, cariñoso y atento que es paracon nosotras. Se lo conté a mi rubita preciosa… y pareció entusiasmada con llevar una camiseta en la que pusiera “Mi papá mola”… Pero, mamá… camiseta roosssaaa!!! O_= Así que papel… impresora… un poco (muy poco) de imaginación…

Y aquí está nuestro regalito para éste día en el que como cada día te daremos besos y abrazos, en el que te regalaremos nuestro amor y nuestra ilusión por seguir siendo la familia que somos!

Hoy será un dia como cualquier otro… será un día feliz… y por ello me siento bien al celebrarlo ya sea 19, 20 o 21 de marzo!!

TE QUEREMOS PAPÁ!!!!

La varicela

Mi cariño chiquito… la pasada semana descubrí unas manchitas coloradas en tu blanquecina y preciosa piel… La duda y el asombro me invadían lentamente. Decídí no perder de vista esos dos puntitos rojos, así que pasé el día empapándome de tu olor cada dos por tres y, de reojo, miraba frente a frente esas rojeces y les decía que se mantuvieran a ralla… Pero no me hicieron caso… Y florecieron más manchitas a lo ancho y largo de tu cuerpecito precioso.

Visita al pediatra. Enfado monumental. Pues querían que te desnudara sin miramientos y te dejara llorando en la camilla mientras alguien desconocido te revolvía en busca de un diagnóstico. En medio de aquel torbellino, de aquellas prisas, respiré hondo y le pesara a quien le pesara, te desnudé pidiéndote permiso y suavemente, pues sabía lo asustada que estabas. En todo momento estuviste en mi regazo y mi pecho cerca para poderte consolar. Confirmado: diagnóstico varicela.

Por primera vez en casi dos años abrazo a ese cuerpecito caliente y enfermo. De camino a casa me fui repitiendo que tu cuerpo es sabio… Tu cuerpo sabría cómo actuar mejor que yo pero que tu angustiada mamá no iba a separarse de tí en todo el proceso. Yo tampoco estaba muy bien ni ánimica ni físicamente, los resfriados de éste invierno, uno detrás de otro me han hecho estragos y no acabo de sanar. Así que me tomé unos días de vacaciones para permitirme estar enferma, sin prisas ni agobios, y para ser yo quien esté a tu lado en esta experiencia tan nueva para tí como para mí.

Ésta semana ha sido como volver al pasado. Has vuelto a mí convertida en aquel bebé que recien salió de mi vientre, vulnerable e indefenso a la par que tierno y embriagador. Has conseguido, una vez más que mi más feroz instinto materno haya salido a la luz.

La fiebre llegó y lo envolvió todo… El sueño y el cansancio aunaban esfuerzos y te sumían en un duermevela constante pues tu cuerpo estaba librando una feroz batalla contra un potente virus. Eras como un barco en plena tempestad, fuerte y desafiante. Yo me convertí en ese mar que te mecía y te acompañaba en las subidad y bajadas. Yo me convertí en un lecho donde descansar. Toda mi piel deseaba acogerte amorosamente y que encontraras tu lugar en mí. Un lugar donde reposar, un lugar donde alimentarte, un lugar donde sentirte segura y protegida. Un lugar donde sanar heridas y recuperar fuerzas.

En ésta semana he sido todo eso para tí. Pero quiero que sepas que tú has sido mucho, mucho más para mí!! Tú has sido mi tabla de salvación en ésta tempestad emocional en la que me encontraba. Pues la cercanía de tu cuerpecito debil pegado al mío día y noche, noche y día, han conseguido desprender de mí las emociones más negras que el día a día amontonaba en mí. Estar piel a piel, en contacto permanente e ininterrumpido me ha despojado de cualquier carga emocional que pudiera acarrear y me ha infundido amor, mucho amor.

Siento que tengo que agradecerte tanto!! Siento que me he abandonado a tí y siento que lo necesitaba!! Sin prisas, sin horarios, sin presiones, sólo tu y yo y nuestros corazones latiendo en sintonía. Siento que has sido tú quien me ha curado. Has sido el aire fresco que necesitaba para volver a respirar!! A pesar de tu enfermedad, siento que has sido tú, una vez más, quien me ha enseñado una gran lección. Y es que la vida hay que saborearla lentamente para digerirla mejor!!

Jamás en lo que me queda de vida sabré cómo agradecerte el cambio que obras en mí. Te quiero, mi amor!!

Una bolsa de papel

Eso es todo lo que necesitabas tú en ese momento. En la inmensidad el parque y en compañía de tu amiguita más querida, toda tu ilusión y toda tu felicidad cabía en una sencilla bolsa de papel.

De entre todos los objetos mágicos y únicos que tenías para escoger… elegiste el más humilde. Una bolsa aparentemente olvidada en un rincón del banco y que te proporcionó un buen rato de entretenimiento.

Yo te observaba maravillada. Me di cuenta que ante éste momento tan simple en apariencia se escondía un complejo desarrollo de la motricidad fina, pues ibas añadiendo a la bolsa, una a una, las piedrecitas que había a tu alrededor. Me di cuenta que este sencillo gesto que para mí no requiere ningún esfuerzo, para tí era un gran momento que te exigia concentración.

Me di cuenta de lo poco que cuesta ser feliz. Tú al sentirte orgullosa de tu proeza al recolectar todas las piedras sin fallar y luego volverlas a tirar para volverlas a recoger, concienzudamente… Yo al tenerte así, absorta y llena de vida ante una simple bolsa de papel.

Pero sobre todo, me di cuenta de la belleza que tienen estos momentos tan sencillos y que muchas veces, por prisa, se nos escapan y vuelan veloces hacia el olvido.

Yo quiero captar todos estos momentos y guardarlos aquí. Instantes que para mi valen más que nada, instantes que son un rayo de sol al recordarlos.

Mamá y Las Teticas. Universos paralelos.

Recien pasamos los 21 meses de lactancia materna y hace ya tiempo que me vengo haciendo a la idea: para mi niña mis tetas y yo somos dos especímenes totalmente distintos.

Para mí es dificil separar esos dos conceptos: la teta y mamá. Para mí soy una sola y muchas a la vez. Soy la mamá que la mece y la acuna en su sueño tranquilo. Soy la mamá que la alimenta a través de mi propio cuerpo. Soy la mamá que la llena de calor. Soy muchas madres pero sólo una, la que desprende amor.

Para ella, por un lado está mamá a la que adora. La mamá a la que llena de besos, de abrazos. La mamá a quien contagía su risa y su dicha. La mamá que no se cansa de tenerla en brazos y decirle cuánto la quiere… y luego… luego están las teticas!

Sé que ella sabe que mis pechos y yo somos uno, pero también sabe que ahí, en mi regazo, encuentra el consuelo y la conexión física que antaño tuvimos en mi vientre. Una letanía suave y rítmica que la relaja sobremanera. Ella sabe que esa conexión es sólo nuestra. Aún así, le encanta hablarles como si mamá no existiera. Las saluda, les dá los buenos días… incluso cuando termina una de ellas la despide diciendo “adiós tetica de aquí!!!” y se va en busca de la segunda diciendo alegremente “hola tetica de aquí!!!”…

En esos momentos, aunque mis pechos y yo estemos en universos paralelos, yo me deshago de amor.

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