Una alternativa a la sal común refinada. La sal Cristalina del Himalaya.

En su día te comenté acerca de los efectos acumulativos, mutágenos o cancerígenos de los aditivos alimentarios y todos sus tipos.

También te he hablado sobre  los pros y los contras de una dieta basada en alimentos refinados. Uno de esos refinados que usamos en nuestro día a día es la sal común. Tal como te conté:

Es, con mucho, la substancia más utilizada de entre todos los aditivos alimentarios; sin embargo, su gran tradición en el procesado de los alimentos, incluyendo el realizado a nivel doméstico, hace que no se le considere legalmente como aditivo y que, salvo casos excepcionales, no se limite su uso. La sal común no es un producto carente de toxicidad.

Usando la sal de mesa común obligamos a nuestro cuerpo a aceptar un elemento alterado químicamente, lo que hace que gaste energía y pierda agua intracelular en el intento de asimilarla como nutriente.

Ese exceso de fluidos en los tejidos del cuerpo puede provocar:

· La antiestética celulitis

· Reumatismo, artritis y gota

· Piedras en los riñones y en la vesícula biliar

La sal marina, que puede parecer una alternativa a la sal común, actualmente,  no es más que sal común menos refinada, que debe su color a la presencia de restos de algas y de animales marinos. No tiene ninguna ventaja real sobre la sal refinada.

Así que por eso voy a hablarte sobre la Sal Cristalina del Himalaya como alternativa saludable a la sal común.

Ésta sal proviene, como su nombre indica, de las montañas del Himalaya. Allí ha sido preservada durante millones de años de cualquier tipo de manipulación o alteración quimica. Esa sal que se ha acumulado en las montañas, allí donde antes hubo mar y eso la convierte en una sal pura y sin refinar que no contiene contaminantes medioambientales y que se ha preservado a lo largo del tiempo, inalterada.

Se ha comprobado que demás de los numerosos minerales traza contiene potasio, calcio y magnesio que ayudan al cuerpo a alcanzar el equilibrio restaurando fluidos.

Me da tranquilidad saber que la sal que consumo es totalmente respetuosa con el medio ambiente y con mi propio cuerpo.


Somos lo que comemos. Los transgénicos. (Parte 4)

Hoy voy a hablar sobre los transgénicos. Una palabra que puede sonar a esperanza y a destrucción. Un alimento sometido a ingeniería genética es un alimento alterado.  El alimento transgénico es aquel que se obtiene introduciendo un gen externo con el fin de obtener unas determinadas características finales en dicho alimento. En definitiva, es un alimento al que se le ha manipulado la cadena de ADN.

Y como ya he dicho en alguna ocasión, y en mi opinión, un alimento al que se ha modificado su estructura química deja de ser alimento.

Producir un alimento modificado genéticamente tiene efectos debastadores y, lo que es peor, efectos aún desconocidos que están por venir. Con ello me refiero que no sabemos con certeza qué efecto tiene en un ser humano la asimilación de nutrientes que han sido genéticamente alterados.

Según Greenpeace lo que sí está claro es que:

– Sólo diez multinacionales controlan casi el 70% del mercado mundial de semillas lo que significa que los y las agricultoras tienen poca capacidad de elección.

Aquí es digno de mención “Montsanto“. Un proveedor global de productos agrícolas. En mi opinión un monopólio de mercado y de patentes feroz y temible, sin escrúpulos y sin ética. Sólo buscan enriquecerse a costa de la salud y la desinformación de todos nosotros.

Te aconsejo que le heches un vistazo al link. Te llevará hasta un documental titulado “El mundo según Montsanto” donde se denuncia los efectos negativos que provocan los productos agroquímicos y las semillas de soja transgénica que comercializa dicha empresa. En síntesis, expone la cara más oscura de la lógica económica neoliberal, a través de la realidad agrícola de América del Norte y del Sur, especialmente de Argentina. Hoy Monsanto es el primer semillero de soja, maíz, algodón y productor de agroquímicos del mundo. Quien dice semilla, dice Monsanto, pero también dice alimentos.

Es la empresa norteamericana que maneja el mercado mundial de la soja. Es la misma empresa que fabricó PCB, y ocultó durante 50 años que ese aceite era cancerígeno. Es la empresa que produce y que patentó las semillas de soja genéticamente modificadas, para resistir agroquímicos y tempestades, etc.

– Los cultivos transgénicos no alimentan al mundo. El 99,5% de agricultores y agricultoras no los cultivan.

Como se vé en ese enlace “el mundo produce el doble de alimentos que los que sus 7.000 millones de habitantes necesitan”.

– La agricultura industrial usa fertilizantes sintéticos y agroquímicos que contaminan nuestros suelos y aguas, recursos necesarios para producir alimentos sanos ahora y en el futuro.
– El excesivo uso de fertilizantes de síntesis en la agricultura industrial contribuye al agravamiento del cambio climático.

REPERCUSIÓN DE LOS TRANSGÉNICOS

Así que independientemente que el transgénico sea dañino en sí mismo al ser un alimento alterado, su cultivo y comercialización no sólo afecta a nuestro entorno, contaminándolo y dañándolo sin límite sino que nos afecta directamente a nosotros como consumidores y a nuestra salud. Por tanto contamina genética y medioambientalmente.

Se resiente también toda aquella plantación ecológica que se vé alterada por semillas transgénicas depositadas por el azar: viento, insectos… etc…

Piensa que el ser humano no és el único que consume éste tipo de alimentos. Los animales, las vacas, en concreto,  consumen piensos creados a partir de cereales transgénicos en lugar de hierba. Todo lo que su cuerpo asimila pasa a la leche/carne que compramos en los supermercados y, a la vez, a nuestro organismo. Así que si no somos consumidores directos de éste tipo de alimentos lo hacemos indirectamente.

Todo gira en la misma rueda que los parabenes, y los conservantes… mayor beneficio a menor coste para el productor.

También afecta al sistema capitalista. El cultivo de transgénicos concentra el poder económico en unos pocos lo que influye negativamente en medianos y pequeños empresarios que se ven impotentes ante el poder de estos gigantes sin miramientos.

Así pues éstos alimentos repercuten directamente en:

– Modificación/alteración de ADN. Por tanto alteraciónes genéticas.

– Daño directo en nuestra salud, en nuestro propio cuerpo.

– Daño medioambiental al afectar a la fauna y flora directamente, a los ecosistemas colindantes al cultivo en qüestión.

– Daño en las economías de mercado. Al privatizar el mercado agrícola y mantener un monopolio aplastante sobre las otras economías minoritarias. Este hecho nos hace totalmente dependientes y vulnerables ante éstas multinacionales omnipresentes e indestructibles.

Hay organizaciones que intentan combatir este monopolio que sólo enriquece a unos cuantos y daña a todos los demás. Según Greenpeace:

“La industria biotecnológica se ha negado a hacer pública información vital que demuestra los problemas para la salud humana por el consumo de alimentos transgénicos. Distintos científicos han revelado que Monsanto omitió reportar efectos negativos serios, como los signos de toxicidad en los órganos internos de las ratas.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), responsable de su aprobación, ha sido objeto de duras  recriminaciones por no tener en cuenta las dudas y argumentos de los estados miembros. Además, los estudios científicos sobre los que se basa la evaluación previa a la autorización son realizados por las propias empresas, sin que sea posible en muchos casos  verificar los datos y resultados de forma independiente.”

¿Qué puedes hacer tú? Pues una vez más, elegir desde la información.

Aquí una guía sobre alimentos infantiles que usan ingredientes modificados genéticamente.

Aquí la guía completa de alimentos con transgénicos.

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Somos lo que comemos. Los refinados. (Parte 3)

De todo lo que te he ido contando estos días, se desprende la idea de que muchas de las enfermedades actuales en nuestra sociedad pueden ser determinadas en mayor medida por la dieta que consumimos. Evidentemente, también influyen otros factores como la herencia genética o nuestras costumbres y hábitos diários.

Pero es obvio que nuestra dieta se basa en su mayor parte en alimentos refinados. El hecho de refinar un alimento significa someterlo a un proceso especial para su conservación, lo que proporciona una mayor rentabilidad a los productores, un aumento de la oferta comercial y un almacenamiento temporal más largo.

En un producto refinado ha sido alterada su estructura química. Y al modificar esa estructura química del alimento haces que deje de serlo. Pierde un factor muy importante, la relación dieta-nutrientes.

Por ejemplo en el caso de la harina. Normalmente consumimos harina refinada. Y, por tanto, se ven alteradas sus verdaderas cualidades nutricionales. La harina es el ingrediente principal de muchos alimentos que consumimos en nuestro día a día.

Otro ejemplo de alimento refinado es el cloruro sódico o sal común.

Es, con mucho, la substancia más utilizada de entre todos los aditivos alimentarios; sin embargo, su gran tradición en el procesado de los alimentos, incluyendo el realizado a nivel doméstico, hace que no se le considere legalmente como aditivo y que, salvo casos excepcionales, no se limite su uso. No obstante, además de condimento es un conservante eficaz en la mantequilla, margarina, quesos y derivados del pescado. A pesar de lo extendido de su uso, la sal común no es un producto carente de toxicidad y una dosis de 100 g puede causar la muerte de una persona. De hecho, se conocen algunos casos de intoxicaciones accidentales graves de niños muy pequeños por confusión de la sal con el azucar al preparar sus papillas.

El cloruro sódico se encuentra presente en todos los fluídos biológicos, y entre otras funciones, interviene en la formación del jugo gástrico. Es, por tanto, un componente esencial en la dieta. Desde principios de este siglo se discute la posible relación existente entre la ingestión de sal y la hipertensión. En la inmensa mayoría de los casos no se conoce la causa real de esta enfermedad, uno de los factores de riesgo más importantes de los accidentes cardiovasculares, y no está claro en absoluto que una dieta con alto contenido en sal pueda producirla. Sin embargo, una restricción drástica (menos de 1 g/día, frente a los cerca de 10 de ingestión habitual de los paises occidentales) puede colaborar en su mejora. El nivel de ingestión más adecuado se sitúa, por los conocimientos actuales, en torno a los 3 g/día para la población normal, es decir, menos de la mitad de lo que se utiliza habitualmente.

La sal marina, que puede parecer una alternativa a la sal común, actualmente,  no es más que sal común menos refinada, que debe su color a la presencia de restos de algas y de animales marinos. No tiene ninguna ventaja real sobre la sal refinada. En zonas con deficiencias de yodo en el suelo, es recomendable el empleo de sal yodada, que no es mas que sal común a la que se le ha añadido yodo en forma de yoduro potásico.

Como ves, nos hemos acostumbrado, sin darnos cuenta a consumir alimentos refinados. El azúcar, el arroz, la harina, la sal, incluso los aceites que deberíamos consumirlos siempre procedentes de la primera prensión en frío y no refinados…

Y¿qué tienen de malo los alimentos refinados?. Pues como ya te he contado,  la gran cantidad de sustancias como aditivos, colorantes, conservantes y potenciadotes de sabor que son tóxicos y nocivos para nuestro organismo. Además no nos aportan ningun nutriente esencial necesario.

Ingerimos una cantidad excesiva calorías donde las vitaminas y minerales son practicamente inexistentes. También hay que tener en cuenta la carencia de fibra que eso provoca, con lo que nos hace succeptibles de padecer problemas intestinales y un desequilibrio en la flora intestinal.

Creo que tenemos que concienciarnos más como consumidores. Tenemos que encontrar alternativas al mercado consumista. Recuperar la calidad de lo que comemos y la calidad en nuestra vida.

Pienso que lo que es normal no tiene por qué ser lo mejor. Sencillamente, es lo que hace todo el mundo. Pero eso no quiere decir categóricamente que esté bien hecho.

Recuerda hacer lo que te salga de dentro, pero siempre, estando informada.

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Somos lo que comemos. Los conservantes. (Parte 2)

Recordarás que te he hablado sobre los conservantes.

En todos los paises del mundo están reglamentadas las condiciones de uso de los conservantes. Siempre se marca un ímite a la cantidad que se puede añadir de un conservante y a la de conservantes totales.

Los conservantes alimentarios, a las concentraciones autorizadas, no matan en general a los microorganismos, sino que solamente evitan su proliferación. Pero siempre tienen algún que otro efecto sobre nuestra salud.

Aquí te dejo un enlace para que puedas ver los conservantes sintéticos, los que no y sus efectos.

Y aquí un recuadro que he encontrado buscando información sobre el tema por la red y me ha parecido un buen resumen:

El Tipo de conservante y su efecto sobre la salud del consumidor

Código
Procedencia del aditivo y productos en que aparece
Efectos conocidos sobre la salud
E 214 Para-hidroxibenzoato de etilo.
Se encuentran en mayonesas, salsas preparadas, dressings de carnes, conservas de pescado y mariscos, mostaza, mazapanes, papas y verduras, repostería base para platos preparados.
En cantidades mínimas alteran los sabores propios de los alimentos. Además son las sustancias que más alergias producen en comparación con otros aditivos.
E 219 Derivado sódico del éster metílico del ácido parahidroxibenzoico.
E220 Anhidrido sulfuroso o dióxido de azufre
El azuframiento, en cantidades inferiores a 50 mg./kg. No debe declararse en la etiqueta. Así, los siguientes alimentos pueden contenerlo: jugo de limón o naranja, mermeladas, vinagres, encurtidos y productos de pastelería. En cantidades de hasta 2.000 mg./kg. Debe declarase su adicción. Así lo contienen las frutas escarchadas, las frutas secas, gelatinas puré de papas, sopas preparadas, compotas, etc. En el vino no existe obligación de delcarar el SO2 en las etiquetas. En las cervezas suele existir hasta 10 mg./l. de SO2 debido al extracto de lúpulo que contienen, ya que el mismo es tratado con SO2.
La dosis máxima ingerible, según la legislación actual, del E220 y sus derivados es de 0.7 mg. por kg. de peso. Para los expertos críticos estos límites son demasiado altos, ya que un niño de 6 años puede superar la dosis al comer solo 10 mg. de fruta seca (orejones por ejemplo). El impacto sobre la salud, del E220 y sus derivados es muy negativo. La vitamina B1 es aniquilada y se ha probado que el SO2 tiene una acción mutante sobre cultivos de células de mamíferos. Se sospecha su acción cancerígena.
E221 Sulfito sódico
E222 Sulfíto ácido de sodio
E223 Disulfito sódico, metabisulfito sódico o pirosulfito sódico.
E224 Disulfito potásico metabisulfito potásico o pirosulfito potásico
E226 Sulfíto Cálcico
E227 Sulfíto ácido de calcio
E236 Ácido fórmico
Se encuentran en productos elaborados con pescado y en jugos industriales (cremogenados) que luego se usan para preparar néctares y jugos; también se hallan en golosinas y encurtidos.
Su posible toxicidad no ha sido suficientemente estudiada. Se sospecha que el ácido fórmico sea tóxico, por lo que esta prohibido en varios países, sin embargo para la C.E.E. es válido.
E237 Formiato sódico
E238 Formiato cálcico
E250 Nitrito sódico
Empleados esencialmente para conservar y salar jamones, salchichas, morcillas, quesos, conservas de pescado ( anchoas, arenques) y otros embutidos.
En el organismo el nitrato pasa frecuentemente a nitrito, y éste puede combinarse fácilmente con sustancias de los alimentos y generar las peligrosas nitrosaminas cancerígenas. Los nitritos pueden desencadenar alergias. En lactantes puede bloquear el transporte de oxigeno produciendo cianosis.
E251 Nitrato sódico
E252 Nitrato Potásico
E280 Ácido propiónico
Se encuentra básicamente en el pan y la repostería envasada, tartas, pasteles, y galletas.
En principio son eliminados por el cuerpo como los ácidos grasos comunes, pero las ratas alimentadas con elevadas dosis desarrollaron tumores.
E281 Propionato sódico
E282 Propionato cálcico
E283 Propion, potásico
Natamicina
Antibiótico añadido a la superficie de ciertos quesos.
Aunque no se ha prohibido el uso de antibióticos como conservantes, no es recomendable según científicos críticos.

También hay que tener en cuenta:

Antibióticos

Con la excepción de la nisina (E-234) todos los demás antibióticos quedan reservados en la Unión Europea al uso médico, prohibiéndose taxativamente su utilización como conservantes alimentarios. Esto es así para evitar la aparición de cepas bacterianas resistentes y la posible alteración de la flora intestinal de los consumidores. El uso de antibióticos en medicina veterinaria está también reglamentado para que no puedan llegar al consumidor como contaminantes de la carne o de la leche.

Agua oxigenada

El agua oxigenada se ha utilizado como agente bactericida en algunos productos, como leche o derivados del pescado, en un proceso conocido con el nombre engañoso de “pasteurización en frío”. El agua oxigenada se descompone en general rápidamente y no llega a ingerirse como tal, por lo que no presenta riesgo de toxicidad. Sin embargo, puede alterar el color y destruir algunas vitaminas, por lo que su uso como conservante está prohibido en España. No obstante, se emplea con alguna frecuencia en la conservación de leche destinada a la fabricación de queso, en la que se elimina después utilizando un enzima, la catalasa, para evitar que perjudique a los microrganismos beneficiosos que participan en el proceso de elaboración.

Se ha propuesto la posible utilización de cantidades muy pequeñas de agua oxigenada para la conservación de la leche cruda en paises que no disponen de medios adecuados para refrigerarla. En la forma actual de esta aplicación el agua oxigenada no actúa como un conservante directo, sino que interviene en un mecanismo complejo junto con otros componentes naturales de la leche, lo que la hace eficaz a concentraciones mucho mas bajas. En los paises en los que se puede refrigerar la leche, este método de conservación física resulta preferible, y es el único autorizado.

Percarbonato sódico

Esta substancia produce agua oxigenada cuando se disuelve en agua, por lo que su efecto como conservante es el mismo. Al ser un producto sólido es mas sencillo su manejo y conservación. Está prohibido en España.

Acido bórico

Utilizado desde el siglo XIX en Italia para la conservación de mantequilla y margarina, también se ha empleado en la conservación de carne, pescado y mariscos. Es relativamente tóxico, conociéndose bastantes casos de intoxicación, sobre todo en niños. Además se absorbe bien y se elimina mal, por lo que tiende a acumularse en el organismo. Esto hace que su uso esté prohibido en todo el mundo, con la excepción de su empleo para conservar el caviar. En España se han detectado con cierta frecuencia casos de uso fraudulento del ácido bórico en la conservación de mariscos, para evitar el oscurecimiento de las cabezas de gambas y langostinos.

Oxido de etileno

Al ser un producto altamente tóxico, se utiliza este gas únicamente en tecnología alimentaria para desinfección de equipos y, ocasionalmente, de algunas especias.

Dietilpirocarbonato

Se ha utilizado para la desinfección en frio de bebidas. Se descompone muy rápidamente, pero en ciertas condiciones puede formar etil uretano, un compuesto cancerígeno. Su empleo está prohibido en España y en la mayoría de los paises.

Acido salicílico

Hasta hace unos años era un conservante muy utilizado, sobre todo en la elaboración de conservas caseras y encurtidos. Su relativa toxicidad y el riesgo de acumulación, ya que se excreta lentamente, hace que actualmente esté prohibido en casi todo el mundo, España incluída.

925 Cloro.

En la industria alimentaria se utiliza como desinfectante del equipo y del agua a utilizar, así como del agua de bebida. También como agente en el tratamiento de harinas. En forma pura es un gas muy venenoso, ya que una concentración de 60 mg/m3 de aire pueden causar la muerte en 15 minutos, habiendose utilizado incluso como un agente para la guerra química. Su uso es sin embargo esencial para garantizar la calidad higiénica del agua de bebida, y disuelto en las cantidades adecuadas no causa problemas a la salud.

Lisozima

La lisozima es un enzima que ataca las paredes de determinadas bacterias. Descubierta en 1922, es una proteína de tamaño pequeño, estable en medios relativamente ácidos y algo resistente al calor. Esta última propiedad se ha mejorado en las variantes obtenidas recientemente por ingeniería genética.

Se encuentra en gran cantidad en la clara de huevo, de donde puede obtenerse con relativa facilidad, y en menor cantidad en la leche (la humana es mucho más rica que la vacuna en esta substancia). Aunque aún no se utiliza regularmente, sus posibles aplicaciones como aditivo alimentario en derivados de pescado y mariscos ha despertado un gran interés en algunos paises, sobre todo en Japón. En España está autorizado su uso en quesos fundidos.

A partir de ahora, seguro que miras más detenidamente la etiqueta del producto que tienes en la mano.

Sé que tanta información cuesta digerir. Y, lejos de parecer una mamá obsesionada con el tema alimentício, solo quiero compartir mi experiencia. Cómo la maternidad me ha cambiado de tal manera que ya no puedo volver a ser la que era. Soy la que soy, con mis virtudes, con mis defectos. Rota o entera pero siempre en movimiento. Buscando y contrastando información. Sólo eso.

No quiero conformarme con lo que hay. Quiero buscar alternativas que me hagan sentir mejor conmigo misma y con lo que soy.

La semilla de la duda. Alimentación vegetariana.

Cuando nació mi hija mi mundo parecía naufragar en un mar de dudas. Lo primero a lo que tuve que hacer frente fue a mis propias incertidumbres. Esto está bien?? Esto lo hago mal?? Me di cuenta que todas las preguntas que me hacía tenian una connotación negativa. Como si no supiera o no fuera capaz de hacer las cosas bien con mi hija.

Eso es lo que más me costó cambiar, la confianza en mi. Como persona. Como mujer. Como madre. Tenía que empezar a confiar en mis instintos, dejarme fluir y conectar con las necesidades de mi hija. Ella es quien me tiene que guiar. Ella es quien me indica qué necesita en cada momento.

Solo en ese instante en que comprendí que ser consciente de esa conexión era todo lo que necesitaba para dejarme llevar, fui la madre que quería ser.

Dejé de ser la madre que otros querían que fuera. Dejé de ser la madre que “tenía” que ser. Y fui la madre que llevaba dentro.

Este hecho sólo fue el comienzo de una espirarl de dudas. A partir de esa maternidad consciente surgieron alternativas. Alternativas  al modo de vida, al sueño, a la higiene… y a la alimentación.

Se sembró la semilla de la duda. Cómo una madre respetuosa con los ritmos de su hija, respetuosa con su llanto, con su crecimiento y con su alimentación… Cómo una madre que respeta la vida y quiere transmitir esa esencia a su hija… cómo una madre así… puede alimentarse de otro ser vivo, que padece, que tiene instintos igualmente profundos y que cuida de sus crias??

Esa semilla se asentó… esas dudas crecieron, se hicieron fuertes… se alimentaron de textos, libros y información… Aprendí sobre aditivos perjudiciales para la salud, sobre alimentos procesados, parabenes, etc… Y todo me llevaba al mismo camino. Se puede vivir de manera respetuosa conmigo misma y con el mundo que me rodea. Se puede vivir sin consumir carne animal. Es más, en ésta sociedad en la que todo se ha convertido en un negocio, incluso la vida en su estado puro, es posible alimentarse evitando el sufrimiento innecesario de otros animales. Animales que son tratados como despojos, como mercancía. Sin ningún tipo de respeto.

Y es que el respeto es la palabra clave. Respeto por los seres vivos. Y por uno mismo.

Y aquí estamos todos incluidos. El respeto se aprende respetando. Es algo profundo. El respeto se vive y se interioriza. Y derecho a ser respetado es uno de los pilares de la vida.

Somos lo que comemos. Los conservantes. (Parte 1)

Como ya te he contado alguna vez, ser mamá me ha hecho informarme de cosas que antes, ni siquiera me hubiera planteado.

Una de ellas es la alimentación. Qué como y de dónde viene, cómo ha sido tratado, con qué productos y cómo todo eso me afecta a mí, a mi cuerpo y a mi salud.

Evidentemente, lo que tiene repercusión en mí, también lo tiene en mi pequeña, ya que se nutre a través de mí. Bebe la leche que produce mi cuerpo especialmente para ella. Así que tengo que saber qué le estoy transmitiendo en cada gota que ella toma. Por eso, me gusta informarme de lo que yo estoy ingiriendo.

Éste hecho te cambia. Te vuelve más sensible a la sostenibilidad del planeta. Te conciencia, te remueve. Ya no vuelves a ser la misma ni a ver las cosas de la misma manera. No hay vuelta atrás. Cada vez te informas más y cada información contrastada te lleva a nuevas fuentes y nuevos conocimientos, tan sorpendentes o más que los anteriores.

En entradas enteriores te he hablado de lo que son los parabenes. Pues bien, en la comida que ingerimos cada día también hay conservantes. Conservantes y aditivos que, al igual que los parabenes, se producen en serie en un laboratorio y que abaratan los costes del producto significativamente. Por eso es tan rentable utilizarlos.

Hay 4 grandes familias de aditivos alimentarios, codificados desde E – 100 a E – 500 (E por Europa).

  • Los colorantes: E – 100 a E – 199.
  • Los conservantes: E – 200 a E – 299.
  • Los antioxidantes: E – 300 a E – 399.
  • Los agentes de textura: E – 400 a E – 499.

Los aromas, naturales o artificiales, no se consideran aditivos y deben constar, con todas las letras en la etiqueta.

Su función es la de evitar o retardar el enmohecimiento o putrefacción del producto causado por los microorganismos.

Que un alimento se deteriore tiene una grandes consecuencias en la cadena consumista. Tanto para el fabricante (deterioro de materias primas, imagen de la marca), como para el distribuidor (deterioro del producto antes de su consumo) y para el consumidor (que el alimento esté en buen estado). Por eso, se intenta a toda costa mantener el producto en “buen estado”. Y si en ese proceso se abaratan costes, pues mejor para éste sistema consumista y peor para nuestra salud.

Prácticamente todos los conservantes artificiales tiene un efecto nocivo para la salud. Ya sea por su toxicidad o por su efecto cancerígeno, a largo plazo. Algunos de estos conservantes son difíciles de digerir y de expulsar para nuestro organismo, con las consecuentes secuelas internas y externas para nuestro propio cuerpo. Es decir, tienen efectos acumulativos, mutágenos o cancerígenos.

Existen también los conservantes naturales que estan presentes en los propios alimentos. Tales como el ácido cítrico, en algunas frutas o el ácido lácteo, en los iogures, por ejemplo.

Aquí pues el dilema. Es necesario conservar los alimentos para que las bacterias que se puedan producir no nos enfermen, pero al conservarlos químicamente también nos arriesgamos a sufrir enfermedades a largo plazo.

Evidentemente, existen alternativas. Cada vez más, cobran fuerza los productos certificados ecológicamente, las cooperativas agrícolas y los productos naturales.

En la siguiente entrada, te hablaré un poco más sobre los principales conservantes químicos que se usan en España y sus efectos sobre nuestro organismo.

También quiero hablarte de los transgénicos. Pero eso otro día, con calma, despacito y buena letra…

Y recuerda, hagas lo que hagas, hazlo siempre desde la información.

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