Dudas y certezas de una mamá embarazada…

Siempre he sentido la maternidad en mí. Y desde que acaricié la piel rosada de mi hija, por primera vez, he deseado volver a ser madre de nuevo una vez más.

Pero dejé pasar el tiempo. Que mi vida y la de mi hija se encauzaran y se equilibraran de manera natural.

Durante ese tiempo y muchas veces pienso en cómo y cuándo llegaría el momento en que ser madre de nuevo no pudiera restrasarse.

Pienso en si existe ese momento perfecto.

Pienso en mi hija, en si me sentiré mal por no poder atenderla tanto como ahora. Pienso en cómo se sentirá ella… estará lista para tener un hermanito?

Pienso en que me encantaría que no se destetara, y lactar en tandem.

Pienso en muchas cosas y todas ellas son preguntas sin respuestas, simples conjeturas o deseos hermosos…

Y así, un día esa maternidad latente vuelve a despertar con fuerza y descubro que no hay “momentos perfectos” sino el instinto, indomable, incontrolable e incontenible.

De repente esas dudas se disuelven, se evaporan… como lo hicieron anteriormente.

Una vez más todo es luz. Siento paz. Serenidad. Amor por esa nueva vida que ha de venir, si lo desea.

Esa claridad me permite entender que ambas estamos preparadas. Mi hija. Yo.

No son dudas, sino LA CERTEZA de que ésta nueva maternidad es un nuevo proceso de cambio, de evolución para ambas.

Tengo la certeza que cuando esta luz que crece en mi se abra camino para iluminar aún más nuestras vidas seguirá siendo una oportunidad para CRECER y APRENDER  a mejorar.

No hay dudas respecto a la futura maternidad… sólo la certeza que cada una de nosotras encontrará su lugar.

Anuncios

La varicela

Mi cariño chiquito… la pasada semana descubrí unas manchitas coloradas en tu blanquecina y preciosa piel… La duda y el asombro me invadían lentamente. Decídí no perder de vista esos dos puntitos rojos, así que pasé el día empapándome de tu olor cada dos por tres y, de reojo, miraba frente a frente esas rojeces y les decía que se mantuvieran a ralla… Pero no me hicieron caso… Y florecieron más manchitas a lo ancho y largo de tu cuerpecito precioso.

Visita al pediatra. Enfado monumental. Pues querían que te desnudara sin miramientos y te dejara llorando en la camilla mientras alguien desconocido te revolvía en busca de un diagnóstico. En medio de aquel torbellino, de aquellas prisas, respiré hondo y le pesara a quien le pesara, te desnudé pidiéndote permiso y suavemente, pues sabía lo asustada que estabas. En todo momento estuviste en mi regazo y mi pecho cerca para poderte consolar. Confirmado: diagnóstico varicela.

Por primera vez en casi dos años abrazo a ese cuerpecito caliente y enfermo. De camino a casa me fui repitiendo que tu cuerpo es sabio… Tu cuerpo sabría cómo actuar mejor que yo pero que tu angustiada mamá no iba a separarse de tí en todo el proceso. Yo tampoco estaba muy bien ni ánimica ni físicamente, los resfriados de éste invierno, uno detrás de otro me han hecho estragos y no acabo de sanar. Así que me tomé unos días de vacaciones para permitirme estar enferma, sin prisas ni agobios, y para ser yo quien esté a tu lado en esta experiencia tan nueva para tí como para mí.

Ésta semana ha sido como volver al pasado. Has vuelto a mí convertida en aquel bebé que recien salió de mi vientre, vulnerable e indefenso a la par que tierno y embriagador. Has conseguido, una vez más que mi más feroz instinto materno haya salido a la luz.

La fiebre llegó y lo envolvió todo… El sueño y el cansancio aunaban esfuerzos y te sumían en un duermevela constante pues tu cuerpo estaba librando una feroz batalla contra un potente virus. Eras como un barco en plena tempestad, fuerte y desafiante. Yo me convertí en ese mar que te mecía y te acompañaba en las subidad y bajadas. Yo me convertí en un lecho donde descansar. Toda mi piel deseaba acogerte amorosamente y que encontraras tu lugar en mí. Un lugar donde reposar, un lugar donde alimentarte, un lugar donde sentirte segura y protegida. Un lugar donde sanar heridas y recuperar fuerzas.

En ésta semana he sido todo eso para tí. Pero quiero que sepas que tú has sido mucho, mucho más para mí!! Tú has sido mi tabla de salvación en ésta tempestad emocional en la que me encontraba. Pues la cercanía de tu cuerpecito debil pegado al mío día y noche, noche y día, han conseguido desprender de mí las emociones más negras que el día a día amontonaba en mí. Estar piel a piel, en contacto permanente e ininterrumpido me ha despojado de cualquier carga emocional que pudiera acarrear y me ha infundido amor, mucho amor.

Siento que tengo que agradecerte tanto!! Siento que me he abandonado a tí y siento que lo necesitaba!! Sin prisas, sin horarios, sin presiones, sólo tu y yo y nuestros corazones latiendo en sintonía. Siento que has sido tú quien me ha curado. Has sido el aire fresco que necesitaba para volver a respirar!! A pesar de tu enfermedad, siento que has sido tú, una vez más, quien me ha enseñado una gran lección. Y es que la vida hay que saborearla lentamente para digerirla mejor!!

Jamás en lo que me queda de vida sabré cómo agradecerte el cambio que obras en mí. Te quiero, mi amor!!

Fin de Año y un Te Quiero…

Cualquier intento de describir ésta sensación empequeñece el momento. Cualquier esfuerzo por describir mis sentimientos no hacen justicia al caudal de emociones incontrolables que sentí. Pero merece la pena intentarlo.

Estar enamorada es una sensación explosiva. Es una sensación de inmensidad, de ser uno y de no ser nada.

El amor es rojo. El amor quema. Sentirte enamorada es sentir un calor que te abrasa, que crece y crece hasta inundar tu alma, tu piel… tu cuerpo entero!

Del amor nacen mariposas que te acarician con su aleteo imperceptible.

El amor es una emoción que está en el aire que respiro.

El amor son sensaciones sin nombre. Son sentimientos que no caben en mi y se escapan por cada uno de los poros de mi piel.

El amor, eres TÚ.

Eres pura energía, pequeña. Energía que llena mi espacio y deja un vacío palpable cuando no estás…

Poco a poco voy volviendo al mundo real… Me encanta olerte. Me encanta acunarte en mi regazo mientras el sueño te envuelve… Cada vez soy más consciente de la realidad… Y vuelvo a recordar las dos palabras mágicas que, por primera vez, me acabas de regalar… “Mamá te tero!!”

El blog crece

El blog está creciendo. Se llena, se expande y llega más allá.

Quería daros las gracias a todas por la acogida que le habéis dado al blog.

Siento vuestro cariño y vuestras ganas de compartir experiencias.

Por eso mismo, me gustaría que os animárais a contarnos inquietudes o temas que no hayamos tratado y os gustaría leer.

También acepto ideas que me ayuden a seguir mejorando el blog y como mamá.

Me quedan muchos blogs y mamás fantásticas que conocer y no quiero perderme esa oportunidad!

Gracias a todas por vuestro apoyo.

Mamásquemiman.

Han pasado por aquí

  • 167,852 personas