Verdad verdadera

Dicen que la verdad nos hace libres. A mí me gusta ir más allá y pensar que la verdad es mucho más que libertad emocional. La verdad es una raíz fuerte que se hunde y se afianza dentro de cada uno de nosotros. Esas raíces dan vida y sostienen un hermoso árbol, al que a mí me gusta llamar confianza.

Esas dos palabras puedes parecer muy simples a primera vista pero esconden el secreto de toda relación basada en el amor y el respeto. Son indelebles una de la otra, son inseparables, son la esencia.

Con la verdad, mi verdad, mi visión de la vida, he alimentado ese árbol. Esa semilla alojada en mi preciosa rubita ha ido creciendo a lo largo de estos dos años. Siempre he intentado mantener una relaciones sinceras y libres de mentiras con todos y en especial con ella.

No existen hombres del saco, ni hay sombras aguardando en la oscuridad que vengan a hacer pagar por las malas acciones…No me gustan los planteamientos maniqueístas, no me gusta el bien ni el mal… Es más siempre, siempre le digo a mi hija que no hay personas malas o buenas, sino consecuencias de nuestras acciones.

Comemos porque crecemos… así que si no comes porque no te apetezca, creceras igualmente!

Si mamá te lleva en brazos no me haces daño, preciosa, mamá puede llevarte a cuestas toda la vida y jamás me pesarás lo suficiente como para incomodarme!

Si quieres tomar teta, sea cuando sea, no eres caprichosa. Estas en tu pleno derecho de reclamar alimento, calor o amor sin horarios ni presiones.

Si no te apetece relacionarte no eres arisca. Los demás son los incomprensivos. Ellos son los adultos y son quien pueden controlar sus emociones.

Ocultar la verdad es algo mucho más profundo y va mucho más allá que defender todas estas afirmaciónes, por ello intento estar ahi siempre de manera física y emocional. Que mi hija no se sienta desamparada ante situaciones injustas donde se le oculta la verdad o sencillamente se disfraza “por su bien”.

Casi todo el mundo prefiere negar la verdad antes que enfrentarse a ella. Veo que a los niños se les miente por sistema. Me da la sensación que en el mundo adulto hemos asimilado que las mentiras pueden existir. Que las mentiras son la manera de controlar comportamientos o actitudes que no deseamos en los hijos. Permitimos que esas mentiras se cuelen y formen parte del día a día sin tener en cuenta que el árbol, la confianza, muere, se seca y se pudre con cada mentira que contamos. Para mí una mentira es una amenaza velada, una amenaza silenciosa que corroe y destruye por dentro.

Así que si la verdad nos hace libres… por qué no dejar que mi hija desplegue esas alas brillantes y vuele sin cargar el peso de esas mentiras?

Así lo he intentado y así seguiré intentándolo porque ella merece el respeto y el amor sin disfraces ni medias tintas. Ese precioso árbol está floreciendo. Palpo y siento la confianza que ha depositado en mí. Sentir que me respeta y me tiene en cuenta, tal como hago yo con ella, es una sensación incomparable e indescriptible que me llena por dentro hasta desbordar!Es amor, es pura emoción, sentir que nuestra relación de confianza es recíproca.

Los maestros se nos presentan de muchas formas en ésta vida y tú me haces ver que verdad es sencillez.

Jamás pensé que todo el mimo y el cuidado con que la he tratado iba a reflejarse y a tener un impacto tan hondo en mí. Sé que es algo obvio pero, precisamente por ello, me ha pillado desprevenida. Pues sólo pensaba en su bienestar y he descubierto, de manera sorprendente y hermosa, que su felicidad y su verdad es también mi libertad.

Yoga

Venga como ya llevo dos clases de yoga casero y en familia… voy a animarme y la hago hoy también, que no quiero ir dejándolo y luego no hacerlo, total son diez minutos y luego me siento bien… Entre ésto, las tomateras… y la limpieza… me relajo seguro!!

Cariño chiquito!!! Vamos a hacer yoga?? jaja a mi rubita preciosa le encanta ésto del yoga. Debería servirme de motivación porque es algo que hacemos juntas, nos divierte y nos une más si cabe!!

Amor, los calcetines los quitamos cuando pongamos la alfombra-puzzle en el suelo que ahora está frío para andar descalza… Uich!! voy a cambiarme de pantalones que como haga la postura del “perro que ladra” los peto fijo!! Ala!! Ya estoy lista…

OOOOOoooohhh!!!! Cariño!!! Veo que has empezado a traer las piezas de la alfombra al comedor!!!! Ayyy que me derrito!!! Si es que mi niña está en todo!!! Venga las montamos así… y así…. Ah!! si si, los calcetines cariño… ya te los puedes quitar. Cómo?? Mamá también?? Si, si, claro!!! Qué?? Ah, sí, mi vida me hago una cola también, que se me olvidaba!!!

Empezamos con el “namasté”… Estás tan preciosa con las mejillas coloradas y esa carita de concentración fingida… Venga, venga que me pierdo… Me concentro… no pienso en nada… inspiro… respiro… me relajo…

Las piernas estiradas… intento tocarme las puntas de los pies… recórcholis… cómo duele por ahí atrás! No sabía ni que existían músculos ahí… Venga, Venga… un poco más…

Teta!!!!!!!!!!! Ahora?!?!?!?!??!! Vale, vale, sírvete tú misma… Mientras tanto yo intento mantener el equilibrio mientras hago el “árbol invertido”…

Ahora me siento… giro el torso… mientras mi pierna derecha se supone que debe torcerse en un ángulo desconocido para mí… y seguimos teteando… esto está resultando toda una aventura…

Cariño, a tí todas las posturas te parecen buenas para pillar teta, eh?? Yo creo que esto lo vamos perfeccionando y ya mismo hacemos el “saludo teteador al sol“… Eso sí, agradeciendo el regalo que nos hace día a día con su energía…  Y a tí agradeciéndote una vez más que me enseñes a disfrutar más allá de lo esperado con cada actividad que hacemos!!!

Mañana… Repetimos!!!

Buscando el ejemplo donde no lo hay

De reprente me sorprendo reflexionando sobre experiencias similares a la mía. Dónde están esas madres a las que la maternidad ha transformado mágicamente? Dónde están esas madres que deciden seguir su instinto y alejarse de lo que la sociedad o el entorno considera “normal”?

Me encuentro en un momento de mi vida donde me siento conectada a mujeres maravillosas que sólo conozco a través de sus palabras, que no es poco, pues me transmiten su fuerza, su belleza y su luz.

Pero en mi realidad física no las veo brillar. Más bien veo miradas apagadas. Mamás desconectadas de otras mamás, que intentan sobrevivir a la maternidad en soledad.

Desde mi punto de vista  la maternidad no consiste en ese sobrevivir  y dejar que pase el tiempo hasta que nuestro hijo se convierta en un adulto. Todos y cada uno de nuestros actos tienen un efecto permanente en ese niño que al crecer florecerá en una personalidad u otra. Y debemos ser conscientes de ello.

La pa- maternidad es un cambio permanente que despierta posiblemente antes del embarazo y que dura toda la vida.

Así que me descubro perdida en ese enredo de pensamientos. Me descubro descubriendo que esas madres que aparentan unidad, en un corrillo del parque, realmente se sienten solas. Me descubro apartada de todas ellas pero conectada a mi esencia y conectada a mi rubita linda.

Me descubro buscando el ejemplo donde no lo hay. Y es una lástima. Veo esa desconexión y siento que “no quiero eso para nosotras”. Veo una mirada de rabia, veo una mano que se escapa, veo resignación… Oigo suspiros de hastío de mamás desganadas ante los juegos infantiles, oigo llantos desatendidos, oigo palabras malsonantes… Siento y palpo lo lento que pasa el tiempo para esas mujeres…  Y siento que “no quiero eso para nosotras”.

Mire donde mire veo ejemplos de lo que no quiero ser o hacer. Y es triste guiarse por ese baremo maternal. Me doy cuenta que esta red y este soporte que ecuentro en la blogosfera se echa en falta en el mundo físico.

Hecho en falta mamás felices compartiendo tiempo con sus hijos. Hecho en falta más sensibilidad paracon los hijos, dar ese abrazo silencioso que te pide un hijo cuando está sufriendo, en lugar de un cachete por “pesado” y por “mal comportamiento”. Me gustaría ver a esas mujeres desprender amor!

A pesar de ello, y de vez en cuando, brilla una de esas luces con mucha fuerza e intensidad… Entonces, irremediablemente cual polilla curiosa… me siento irresistiblemente atraida…

Un premio con corazón

Mi querida amiga Desiree de Criando con el corazón nos dejó éste premio precioso y con mucho cariño. Como no podía ser de otra forma siento que viene desde el corazón de una mujer fuerte y única!! Y por ello me siento agradecida.

Sin más dilación, voy a responder a sus preguntas:

1-Tu comida favorita?

Unos simples huevos con patatas… Soy así de simple! ^_^

2-Cómo sería tu día prefecto?

Un día perfecto es aquel en el que sólo existe el aquí y el ahora! Así, pase lo que pase lo vives intensamente.

3-Algo que te emocione?

Todo. En realidad me considero una mujer emocional. Cualquier gesto, cualquier canción o mirada es capaz de emocionarme.

4-En qué cambió tu visión del mundo ser madre?

Me hizo ser más consciente de mí mísma y del mundo que me rodeaba. Me hizo atisvar una profundidad desconocida en mí que aún ahora sigo descubriendo día a día. Como siempre digo, la maternidad para mí ha sido una revolución!

5-Un vicio inconfesable….

Lo confieso abiertamente y quienes me conocen lo saben sobradamente… El chocolate me pierde..

6-Si tuvieras que elegir otro lugar para vivir…. cuál sería? (ciudad, páis…) y por qué?

Me encantaría un rinconcito cerca del mar, donde escuchar mis pensamientos al compás de las olas y sentir mi cuerpo en libertad al contacto con la naturaleza!! Por qué?? Porque siempre he creido que soy un pez fuera del agua y mi lugar está cerca del mar!!!

7-Algo que tengas pendiente de hacer, aprender….

Tengo pendiente aprender a ser mejor persona. Esa siempre ha sido mi meta en la vida. Superarme día a día. Para ello vivo y aprendiendolo moriré!!

Ahora tengo que formular yo varias preguntas y entregarlas a otros blogs. Como ya he repartido éste premio a todas aquellas personas que me han acompañado a lo largo de éstos meses en la blogosfera… las dejo aquí, para que libremente me las contestéis con un comentario. Creo que es una buena manera de conocer a esa mamá indecisa que pasa por aquí de puntillas y en silencio.

1. Te sientes en sintonía con tu propio cuerpo?

2. Qué haces para estarlo? O qué cres que deberías hacer para estarlo?

3. Cómo te imaginas a tí misma dentro de cinco años?

4. Cómo te imaginas a tu hijo/-a dentro de cinco años?

5. Cuando estabas embarazada e imaginabas a tu bebé en brazos… creías que sentirías lo que sentiste en el momento en que realmente lo tuviste en brazos?

Espero que os parezcan unas preguntas lo suficientemente interesantes como para contestarlas… me muero de curiosidad!!!

Hasta la próxima co-madres!!!

Feliz día, Papá!!

Hoy quiero comenzar el día con una mención especial al padre de la criatura! No soy de celebrar éstos días puntuales en los que se supone que hay que hacer un regalo para expresar el amor que sientes hacia la persona en cuestión, sea el día del padre, de la madre o de la tía abuela…

Prefiero buscar esa felicidad en los pequeños detalles que se regalan día a día, como una caricia o una sonrisa feliz.

Pero se me ocurrió hacer un detalle casero para papá, un detalle que expresara lo cercano, cariñoso y atento que es paracon nosotras. Se lo conté a mi rubita preciosa… y pareció entusiasmada con llevar una camiseta en la que pusiera “Mi papá mola”… Pero, mamá… camiseta roosssaaa!!! O_= Así que papel… impresora… un poco (muy poco) de imaginación…

Y aquí está nuestro regalito para éste día en el que como cada día te daremos besos y abrazos, en el que te regalaremos nuestro amor y nuestra ilusión por seguir siendo la familia que somos!

Hoy será un dia como cualquier otro… será un día feliz… y por ello me siento bien al celebrarlo ya sea 19, 20 o 21 de marzo!!

TE QUEREMOS PAPÁ!!!!

La varicela

Mi cariño chiquito… la pasada semana descubrí unas manchitas coloradas en tu blanquecina y preciosa piel… La duda y el asombro me invadían lentamente. Decídí no perder de vista esos dos puntitos rojos, así que pasé el día empapándome de tu olor cada dos por tres y, de reojo, miraba frente a frente esas rojeces y les decía que se mantuvieran a ralla… Pero no me hicieron caso… Y florecieron más manchitas a lo ancho y largo de tu cuerpecito precioso.

Visita al pediatra. Enfado monumental. Pues querían que te desnudara sin miramientos y te dejara llorando en la camilla mientras alguien desconocido te revolvía en busca de un diagnóstico. En medio de aquel torbellino, de aquellas prisas, respiré hondo y le pesara a quien le pesara, te desnudé pidiéndote permiso y suavemente, pues sabía lo asustada que estabas. En todo momento estuviste en mi regazo y mi pecho cerca para poderte consolar. Confirmado: diagnóstico varicela.

Por primera vez en casi dos años abrazo a ese cuerpecito caliente y enfermo. De camino a casa me fui repitiendo que tu cuerpo es sabio… Tu cuerpo sabría cómo actuar mejor que yo pero que tu angustiada mamá no iba a separarse de tí en todo el proceso. Yo tampoco estaba muy bien ni ánimica ni físicamente, los resfriados de éste invierno, uno detrás de otro me han hecho estragos y no acabo de sanar. Así que me tomé unos días de vacaciones para permitirme estar enferma, sin prisas ni agobios, y para ser yo quien esté a tu lado en esta experiencia tan nueva para tí como para mí.

Ésta semana ha sido como volver al pasado. Has vuelto a mí convertida en aquel bebé que recien salió de mi vientre, vulnerable e indefenso a la par que tierno y embriagador. Has conseguido, una vez más que mi más feroz instinto materno haya salido a la luz.

La fiebre llegó y lo envolvió todo… El sueño y el cansancio aunaban esfuerzos y te sumían en un duermevela constante pues tu cuerpo estaba librando una feroz batalla contra un potente virus. Eras como un barco en plena tempestad, fuerte y desafiante. Yo me convertí en ese mar que te mecía y te acompañaba en las subidad y bajadas. Yo me convertí en un lecho donde descansar. Toda mi piel deseaba acogerte amorosamente y que encontraras tu lugar en mí. Un lugar donde reposar, un lugar donde alimentarte, un lugar donde sentirte segura y protegida. Un lugar donde sanar heridas y recuperar fuerzas.

En ésta semana he sido todo eso para tí. Pero quiero que sepas que tú has sido mucho, mucho más para mí!! Tú has sido mi tabla de salvación en ésta tempestad emocional en la que me encontraba. Pues la cercanía de tu cuerpecito debil pegado al mío día y noche, noche y día, han conseguido desprender de mí las emociones más negras que el día a día amontonaba en mí. Estar piel a piel, en contacto permanente e ininterrumpido me ha despojado de cualquier carga emocional que pudiera acarrear y me ha infundido amor, mucho amor.

Siento que tengo que agradecerte tanto!! Siento que me he abandonado a tí y siento que lo necesitaba!! Sin prisas, sin horarios, sin presiones, sólo tu y yo y nuestros corazones latiendo en sintonía. Siento que has sido tú quien me ha curado. Has sido el aire fresco que necesitaba para volver a respirar!! A pesar de tu enfermedad, siento que has sido tú, una vez más, quien me ha enseñado una gran lección. Y es que la vida hay que saborearla lentamente para digerirla mejor!!

Jamás en lo que me queda de vida sabré cómo agradecerte el cambio que obras en mí. Te quiero, mi amor!!

El fin justifica los medios?

Cuando yo era pequeña, sentía que la mayoría de mis sentimientos no valían. Desde mi percepción, para mi familia no eran importantes o tenidos en cuenta. Eran, simplemente, cosas de niños. Supongo que mis padres no lo hacían de manera consciente. Si hubieran sabido cuánto me dolía seguramente hubieran actuado de otra manera. Pero como yo sentía que no podía mostrar ese sentimiento de dolor, porque era malo, pues me lo quedaba para mí. Así, la espiral emocional va creciendo y arraigando a lo largo del tiempo.

Así que “aprendí” a moverme con independencia y sin contar con su opinión. Lo guardaba todo para mí. Pues me dolía el rechazo o la sensación de incomprensión.

Pero con el tiempo me di cuenta que así no iba a llegar muy lejos. Los seres humanos somos, por naturaleza, gregarios. Nos necesitamos los unos a los otros. Intentar avanzar en soledad, sólo trae más soledad. Me di cuenta que tenía que abrirme y mostrarme tal como era, con mis defectos y mis virtudes. Sólo esa verdad sobre mí misma me haría libre. A pesar que me aterrorizaba sentirme vulnerable ante los demás, des-aprendí a cerrarme en mí misma y re-aprendí a mostrarme al mundo. Precisamente, identificar, aceptar y compartir mis emociones dolorosas fue lo que realmente me hizo crecer.

Hace tiempo que reflexiono acerca de la educación que me gustaría ofrecer a mi hija. Y siempre llego a la misma conclusión: quiero ayudar la a convertirse en una persona fuerte, independiente y sensible, capaz de sentir el dolor ajeno y actuar ante él, en lugar de mostrarse impasible. Todo ello no en soledad, sino de la mano de una madre que la ama y la acompaña en el proceso. Una madre que la escucha y no la juzga. Una madre que simplemente la entiende y la guía.

Me doy cuenta que la manera en que educamos a un hijo forma parte de la persona que va a ser. Algo así como una huella indeleble que de alguna manera siempre estará presente.

Por tanto, concluyo que diferentes maneras de educar desenvocan en diferentes personalidades y actitudes ya que cualquiera de nuestros actos, por insignificante que parezca, deja una marca permanente en nuestros hijos.

Si quiero acompañar a mi hija en su crecimiento personal y que crezca fuerte, independiente y sensible, y no vale cualquier medio o forma de hacerlo.

Es decir, creo que se aprende más de lo que hacemos que de lo que decimos. Si educamos con el ejemplo (consciente o no) y respondemos a sus actos pegando, gritando y faltando al respeto… ese niño aprende a pegar, gritar y faltar al respeto cuando se siente atacado o amenazado.

Pero si educamos con del corazón, si educamos desde la conciencia emocional, obtenemos una persona capaz de sentir e interpretar la vida a través de las emociones. Ayudamos a florecer a ese niño y convertirlo en una persona fuerte y sensible, una persona, ante todo, humana capaz de identificar los sentimientos y actuar en consecuencia…

Solucionar un echo, aparentemente, tan simple como derramar agua puede transmitir a mi hija dos mensajes muy distintos según se solucione de una manera o de otra. Si derrama agua, y le ofrezco la oportunidad de limpiarla, sin culpabilizar, cuestionar o gritar, le enseño que ante un contratiempo no busco culpabilizar sino solucionar. Le enseño a ser capaz de reparar sus propios errores y sobre todo que pase lo que pase puede contar con que estoy a su lado. Si por el contrario actuo de manera que ella se sienta culpable o insegura de sus actos, si actuo ridiculizándola o haciéndola sentir inferior o sencillamente patosa… qué le aporto realmente? Que me oculte su verdadero ser y que no quiera mostrarse ante mí como realmente es, por miedo, rabia o fustración.

Quiero transmitirle que todos los sentimientos están permitidos pero no todas las acciones se admiten como respuesta. Puede sentirse enfadada pero no está permitido demostrarlo con golpes, sino con palabras, con dibujos o con alternativas que no dañen ni a ella ni a los demás.

Quiero ayudarla a saber qué siente en cada momento para que aprenda a canalizar sus actos y encontrar sus propias soluciones.

Así que una vez más, aprendo que los momentos de crisis pueden convertirse en oportunidades para crecer y que para hacerlo de manera sana hay que educar sin perjudicar ni física ni emocionalmente.

Para ayudar a crecer a mi hija, para ayudarla liberar y fluir sus emociones, me doy cuenta que no puede hacerse de qualquier manera, sino desde el RESPETO, por ELLA mimsa, por el mío y por el de los demás. Estoy segura de que no lo conseguiría de ninguna otra forma que no fuera ésta, pues no se puede educar desde la indivudualidad, la violencia o la insensibilidad. Asi que NO, para mí, EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS.

Una bolsa de papel

Eso es todo lo que necesitabas tú en ese momento. En la inmensidad el parque y en compañía de tu amiguita más querida, toda tu ilusión y toda tu felicidad cabía en una sencilla bolsa de papel.

De entre todos los objetos mágicos y únicos que tenías para escoger… elegiste el más humilde. Una bolsa aparentemente olvidada en un rincón del banco y que te proporcionó un buen rato de entretenimiento.

Yo te observaba maravillada. Me di cuenta que ante éste momento tan simple en apariencia se escondía un complejo desarrollo de la motricidad fina, pues ibas añadiendo a la bolsa, una a una, las piedrecitas que había a tu alrededor. Me di cuenta que este sencillo gesto que para mí no requiere ningún esfuerzo, para tí era un gran momento que te exigia concentración.

Me di cuenta de lo poco que cuesta ser feliz. Tú al sentirte orgullosa de tu proeza al recolectar todas las piedras sin fallar y luego volverlas a tirar para volverlas a recoger, concienzudamente… Yo al tenerte así, absorta y llena de vida ante una simple bolsa de papel.

Pero sobre todo, me di cuenta de la belleza que tienen estos momentos tan sencillos y que muchas veces, por prisa, se nos escapan y vuelan veloces hacia el olvido.

Yo quiero captar todos estos momentos y guardarlos aquí. Instantes que para mi valen más que nada, instantes que son un rayo de sol al recordarlos.

Libertad para elegir

Creo firmemente que los niños deben tener libertad de elección. Aunque a mí o a su padre o a cualquier persona, cercana o no, nos pueda parecer una nimiedad, para ella, ese poder de decisión, es la base para forjarse y crecer como una persona fuerte, independiente y segura de sí misma.

Ya comenté en una entrada anterior que es muy importante quererse tal y como uno es, aceptarte con tus defectos y tus virtudes. Es muy importante para la autoestima y para aprender a quererse que no hay que maquillar la realidad. Cualquier intento de ocultar lo que verdaderamente somos nos convierte en heridas abiertas para el resto de nuestras vidas. Que nuestros hijos no tomen sus propias decisiones es un modo de tapar su personalidad. Sus elecciones les pueden tranformar en personas mágicas, únicas y especiales. Y negarlas u ocultarlas es negar a nuestro propio hijo.

De verdad puede una madre hacerle eso a un hijo? Quizá no de manera consciente pero sí mediante actitudes aprendidas desde nuestra propia infancia. Actitudes dañinas que nos acompañan a lo largo de nuestra infancia y maduran y crecen con el tiempo. Actitudes con las que pasivamente y de manera oculta impregnamos a nuestros propios hijos.

Un niño DEBE y PUEDE aprender a ELEGIR. Ya que como todo, esto también se aprende. Así que démosle la oportunidad de cometer sus propios errores y aprender de ellos. No tengamos prisa y dejémosles experimentar el poder y el alcance de sus propias elecciones. Evidentemente, habrá ocasiones en que se encontrarán limitados de manera natural. Pero en ningún caso debemos ser nosotros, sus padres, los que les negemos la posibilidad de crecer como personas y nos anticipemos a sus elecciones.

Yo lo tengo claro: A decidir se aprende decidiendo.

Mi hija ha tenido libertad de elección desde el minuto cero. Eligió cuándo nacer. Elige cuándo comer, elige cuándo y con quién dormir. Elige su manera de vestir que, no es más que, extrapolar su personalidad a un plano físico y real. Elige a qué quiere jugar y con quien… Elige compartir o no… Elige demostrar el cariño que siente… Creo que ese potencial para escoger la hace tomar conciencia y control de su propia vida y saberse dueña de sus decisiones y, por consiguiente, de sus consecuencias.

Y aunque mi instinto controlador, aún por pulir, me grite que un chandal no combina con unos zapatos de charol debo acallarlo y comprender que mi hija necesita tener el derecho a elegir.

Mi rubita preciosa, elijas lo que elijas, y te pongas lo que te pongas, para mí, eres belleza pura.

Quiérete tal como eres!

Querida Magia, acabo de leer tu entrada sobre los correctores de ojeras infantiles.

Sorprendida y sin palabras me he quedado. Este es un tema que siento especialmente sensible pues si la violencia explicita ya no nos salpica por cruel que sea hay que tener en cuenta que existe una violencia que actua desde el silencio, un tipo de maltrato tan lento y eficaz que nos destruye desde el interior, nos mata la esencia y nos convierte en víctimas mudas de una realidad rota.

No puedo más que solidarizarme con tus sentimientos querida amiga. Por ello he creído oportuno regalarte éste pequeño relato.

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