Libertad para elegir

Creo firmemente que los niños deben tener libertad de elección. Aunque a mí o a su padre o a cualquier persona, cercana o no, nos pueda parecer una nimiedad, para ella, ese poder de decisión, es la base para forjarse y crecer como una persona fuerte, independiente y segura de sí misma.

Ya comenté en una entrada anterior que es muy importante quererse tal y como uno es, aceptarte con tus defectos y tus virtudes. Es muy importante para la autoestima y para aprender a quererse que no hay que maquillar la realidad. Cualquier intento de ocultar lo que verdaderamente somos nos convierte en heridas abiertas para el resto de nuestras vidas. Que nuestros hijos no tomen sus propias decisiones es un modo de tapar su personalidad. Sus elecciones les pueden tranformar en personas mágicas, únicas y especiales. Y negarlas u ocultarlas es negar a nuestro propio hijo.

De verdad puede una madre hacerle eso a un hijo? Quizá no de manera consciente pero sí mediante actitudes aprendidas desde nuestra propia infancia. Actitudes dañinas que nos acompañan a lo largo de nuestra infancia y maduran y crecen con el tiempo. Actitudes con las que pasivamente y de manera oculta impregnamos a nuestros propios hijos.

Un niño DEBE y PUEDE aprender a ELEGIR. Ya que como todo, esto también se aprende. Así que démosle la oportunidad de cometer sus propios errores y aprender de ellos. No tengamos prisa y dejémosles experimentar el poder y el alcance de sus propias elecciones. Evidentemente, habrá ocasiones en que se encontrarán limitados de manera natural. Pero en ningún caso debemos ser nosotros, sus padres, los que les negemos la posibilidad de crecer como personas y nos anticipemos a sus elecciones.

Yo lo tengo claro: A decidir se aprende decidiendo.

Mi hija ha tenido libertad de elección desde el minuto cero. Eligió cuándo nacer. Elige cuándo comer, elige cuándo y con quién dormir. Elige su manera de vestir que, no es más que, extrapolar su personalidad a un plano físico y real. Elige a qué quiere jugar y con quien… Elige compartir o no… Elige demostrar el cariño que siente… Creo que ese potencial para escoger la hace tomar conciencia y control de su propia vida y saberse dueña de sus decisiones y, por consiguiente, de sus consecuencias.

Y aunque mi instinto controlador, aún por pulir, me grite que un chandal no combina con unos zapatos de charol debo acallarlo y comprender que mi hija necesita tener el derecho a elegir.

Mi rubita preciosa, elijas lo que elijas, y te pongas lo que te pongas, para mí, eres belleza pura.

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