La mujer que era y la mujer que soy

Hace apenas dos años yo no era nada de lo que ahora soy. Siempre he oído decir que la maternidad te cambia la vida pero nunca me imaginé que me transformaría de éste modo tan profundo e irreversible.

Y es que ser madre se ha convertido en mucho más que tener un hijo. Ser madre es ahora una filosofia de vida. La maternidad me ha aportado una visión única y especial de la vida y no concibo que antes haya podido tener una vida donde mi hija no existía. Ella que ahora lo LLENA todo.

Hace apenas dos años me parecía una ilusión que se pudiera criar a un hijo sin gritar, pegar o castigarlo por sus acciones. Me parecía algo tan bonito pero a la vez tan raro… Cómo podía ser?? A mi me habían criado corrigiendo mi comportamiento cuando creían que no era el adecuado.Y no conocía ninguna otra forma de hacerlo.

Yo sentía que no quería hacerle eso a mi bebé. No quería que ese ser que llevaba en mi vientre se sintiera desamparado o humillado en modo alguno por mí, su madre. Una madre que se supone que debe amarle incondicionalmente y protegerle de injusticias. Una madre que debe respetarle sobre todas las cosas y con mucho más ímpetu en la infancia ya que, aunque de menor edad, el bebé no deja de ser una persona y se merece respeto como tal. Pero desconocia referencia alguna. No sabía cómo iba a llevar a cabo esa idea que a mi me parecia tan natural y necesaria como infrecuente.

Hace apenas dos años pensaba que un bebé debía dormir en su cuna, luego en su cama y acto seguido en “su” habitación. Creía que el bebé no sabía dormir y se le debía ayudar.

Hace apenas dos años no estaba segura si iba a “poder” dar el pecho ni cuánto tiempo lo iba a dar. Creía que eso dependería de mí y de mi circunstancias.

Pensaba que a los cuatro meses ya se le introducían alimentos y que la lactancia era inexistente a esa edad. Creía en las “ayudas” con biberón porque con el pecho se podían quedar con hambre. Pensaba que pasaban de los biberones a las papillas directamente, no conocía alternativa posible.

Hace apenas dos años pensaba que los bebés iban cómodos en el carrito.

Hace apenas dos años cuidaba mi alimentación. Pero no sabía nada sobre alimentación alternativa o respetuosa, sobre parabenes o sobre potenciadores del sabor.

Así que hace apenas dos años yo era otra mujer, igual en apariencia pero distinta, muy distinta en el fondo. El cambio ya empezó cuando me sentí embarazada. Gestaba a mi hija dentro de mí pero también se gestaban dudas e inquietudes sobre crianza y sobre la vida que vendría… Y empecé una búsqueda exaustiva de alternativas. Alternativas en la manera de críar a mi futuro bebé… Todo empezó en un blog conocido donde se habla de Bebés  y más cositas…  Ahí empecé a seguir día a día la evolución de mi embarazo, leía cómo crecía mi bebé en mi interior y me empapaba sobre artículos que me abrieron un nuevo abanico de posibilidades en la crianza.

Me familiaricé con conceptos nuevos: lactancia materna, lactancia artificial, crianza con apego, crianza respetuosa, respeto por los tiempos, colecho… y quise saber más!!! Continué adentrándome en un foro de crianza respetuosa. Ahí encontré muchas mamás maravillosas que explicaban sus experiencias en la crianza respetuosa. Para mí fue toda una revolución saber que había tantas y tantas mamás que estaban llevando a cabo la maternidad que yo quería sentir. Una maternidad consciente y respetuosa con mi futuro bebé. Pero seguía sin entender algunos conceptos. Por poner un ejemplo, seguía sin entender por qué un “cachete a tiempo” estaba mal… De verdad podía hacerse de otra forma? Todas ellas me evidenciaban que sí… pero yo no estaba preparada aún para entender la maternidad respetuosa en todo su conjunto.

Esa gran verdad, ese sentimiento revelador se abrió en mí el día que recogí de mi vientre a mi propia hija. Fué la pieza del puzle que me faltaba para verme a mi misma en perspectiva. Ella fue el detonante de mi revolución interior.

A los pocos días de  nacer  mi hija tuve la suerte que cayó en mis manos un libro: COMER, AMAR, MAMAR de Carlos Gonzalez. Fue otra pieza clave en ese puzle maternal. A ese libro, le han seguido muchos más, pero sus palabras prendieron la chispa para liberar la madre que en realidad quería ser. La madre y la persona que siempre había llevado dentro pero que no se había atrevido a salir, bien por presiones sociales o por normas silenciosas que interiorizamos desde pequeños.

Sentí más que nunca una conexión especial con aquellas mujeres que al igual que yo estaban en continua renovación interior para ser mejores madres y mejores personas.

Me sentía en harmonía y cómoda en mi reciente maternidad pues dejé de mirar el reloj y me abandoné a esa conexión recíproca con mi hija que me indicaba en cada momento lo que necesitaba. Me sentía enamorada de su tacto y de su piel al llevarla pegadita a mí en el fular. Así, piel con piel tenía todo lo que necesitaba a su alcance, el alimento que manaba de mi cuerpo a demanda, el calor y el arrullo que se desprendía de mi piel.  El sueño, como el alimento a demanda… los bebés ya saben dormir y no necesita que interfiramos para nada. Pasamos de la lactancia materna exclusiva a la introducción de alimentos en trocitos, nada de papillas. Me sentí LIBRE para dormir con ella, pues no deseaba separarme ni un instante. Todavía hoy, con casi 22 meses de vida me sorprendo en el silencio de la noche observándola en su hermosa quietud, a mi lado, acurrucada cerquita de mi pecho y de mi corazón.

Lo más maravilloso es que a día de hoy seguimos piel con piel, con pecho a demanda y colechando, me encanta sentir que respto su espacio y su tiempo. Me encanta sentir que evolucionamos juntas, cada una transformándonos y cambiando juntas pero individualmente en cada etapa.

He cambiado mi alimentación, no como carne ni pescado.

He cambiado mi modo de ver la feminidad y de sentir mi poder como mujer.

En general HE CAMBIADO. Ya no soy la mujer que era y sé que la mujer que soy ahora, pronto dejará de serlo porque estoy en continuo crecimiento y descubrimiento de mí misma.

Pero cambiar no es facil. Requiere constancia, apoyo externo y seguridad en tí misma y en lo que haces. Una seguridad que casi ninguna madre cree que tiene ya que muchas veces nos hacen sentir anuladas en nuestra toma de decisiones referentes a la maternidad. Un apoyo que debemos buscar muchas veces en la inmensidad del ciberespacio y una constancia que pocas veces tenemos la fuerza de invocar en el puerperrio. El cambio no es facil pero ES posible.

Ahora, me sorpendo de lo desinformada que estaba.

No pretendo aleccionar sobre la mejor manera de criar o educar a un hijo. Ésta es tan sólo la historia de mi transformación. Un cambio que realmente me ha hecho más feliz conmigo misma y con mi família.

Una alternativa a la sal común refinada. La sal Cristalina del Himalaya.

En su día te comenté acerca de los efectos acumulativos, mutágenos o cancerígenos de los aditivos alimentarios y todos sus tipos.

También te he hablado sobre  los pros y los contras de una dieta basada en alimentos refinados. Uno de esos refinados que usamos en nuestro día a día es la sal común. Tal como te conté:

Es, con mucho, la substancia más utilizada de entre todos los aditivos alimentarios; sin embargo, su gran tradición en el procesado de los alimentos, incluyendo el realizado a nivel doméstico, hace que no se le considere legalmente como aditivo y que, salvo casos excepcionales, no se limite su uso. La sal común no es un producto carente de toxicidad.

Usando la sal de mesa común obligamos a nuestro cuerpo a aceptar un elemento alterado químicamente, lo que hace que gaste energía y pierda agua intracelular en el intento de asimilarla como nutriente.

Ese exceso de fluidos en los tejidos del cuerpo puede provocar:

· La antiestética celulitis

· Reumatismo, artritis y gota

· Piedras en los riñones y en la vesícula biliar

La sal marina, que puede parecer una alternativa a la sal común, actualmente,  no es más que sal común menos refinada, que debe su color a la presencia de restos de algas y de animales marinos. No tiene ninguna ventaja real sobre la sal refinada.

Así que por eso voy a hablarte sobre la Sal Cristalina del Himalaya como alternativa saludable a la sal común.

Ésta sal proviene, como su nombre indica, de las montañas del Himalaya. Allí ha sido preservada durante millones de años de cualquier tipo de manipulación o alteración quimica. Esa sal que se ha acumulado en las montañas, allí donde antes hubo mar y eso la convierte en una sal pura y sin refinar que no contiene contaminantes medioambientales y que se ha preservado a lo largo del tiempo, inalterada.

Se ha comprobado que demás de los numerosos minerales traza contiene potasio, calcio y magnesio que ayudan al cuerpo a alcanzar el equilibrio restaurando fluidos.

Me da tranquilidad saber que la sal que consumo es totalmente respetuosa con el medio ambiente y con mi propio cuerpo.


Somos lo que comemos. Los transgénicos. (Parte 4)

Hoy voy a hablar sobre los transgénicos. Una palabra que puede sonar a esperanza y a destrucción. Un alimento sometido a ingeniería genética es un alimento alterado.  El alimento transgénico es aquel que se obtiene introduciendo un gen externo con el fin de obtener unas determinadas características finales en dicho alimento. En definitiva, es un alimento al que se le ha manipulado la cadena de ADN.

Y como ya he dicho en alguna ocasión, y en mi opinión, un alimento al que se ha modificado su estructura química deja de ser alimento.

Producir un alimento modificado genéticamente tiene efectos debastadores y, lo que es peor, efectos aún desconocidos que están por venir. Con ello me refiero que no sabemos con certeza qué efecto tiene en un ser humano la asimilación de nutrientes que han sido genéticamente alterados.

Según Greenpeace lo que sí está claro es que:

– Sólo diez multinacionales controlan casi el 70% del mercado mundial de semillas lo que significa que los y las agricultoras tienen poca capacidad de elección.

Aquí es digno de mención “Montsanto“. Un proveedor global de productos agrícolas. En mi opinión un monopólio de mercado y de patentes feroz y temible, sin escrúpulos y sin ética. Sólo buscan enriquecerse a costa de la salud y la desinformación de todos nosotros.

Te aconsejo que le heches un vistazo al link. Te llevará hasta un documental titulado “El mundo según Montsanto” donde se denuncia los efectos negativos que provocan los productos agroquímicos y las semillas de soja transgénica que comercializa dicha empresa. En síntesis, expone la cara más oscura de la lógica económica neoliberal, a través de la realidad agrícola de América del Norte y del Sur, especialmente de Argentina. Hoy Monsanto es el primer semillero de soja, maíz, algodón y productor de agroquímicos del mundo. Quien dice semilla, dice Monsanto, pero también dice alimentos.

Es la empresa norteamericana que maneja el mercado mundial de la soja. Es la misma empresa que fabricó PCB, y ocultó durante 50 años que ese aceite era cancerígeno. Es la empresa que produce y que patentó las semillas de soja genéticamente modificadas, para resistir agroquímicos y tempestades, etc.

– Los cultivos transgénicos no alimentan al mundo. El 99,5% de agricultores y agricultoras no los cultivan.

Como se vé en ese enlace “el mundo produce el doble de alimentos que los que sus 7.000 millones de habitantes necesitan”.

– La agricultura industrial usa fertilizantes sintéticos y agroquímicos que contaminan nuestros suelos y aguas, recursos necesarios para producir alimentos sanos ahora y en el futuro.
– El excesivo uso de fertilizantes de síntesis en la agricultura industrial contribuye al agravamiento del cambio climático.

REPERCUSIÓN DE LOS TRANSGÉNICOS

Así que independientemente que el transgénico sea dañino en sí mismo al ser un alimento alterado, su cultivo y comercialización no sólo afecta a nuestro entorno, contaminándolo y dañándolo sin límite sino que nos afecta directamente a nosotros como consumidores y a nuestra salud. Por tanto contamina genética y medioambientalmente.

Se resiente también toda aquella plantación ecológica que se vé alterada por semillas transgénicas depositadas por el azar: viento, insectos… etc…

Piensa que el ser humano no és el único que consume éste tipo de alimentos. Los animales, las vacas, en concreto,  consumen piensos creados a partir de cereales transgénicos en lugar de hierba. Todo lo que su cuerpo asimila pasa a la leche/carne que compramos en los supermercados y, a la vez, a nuestro organismo. Así que si no somos consumidores directos de éste tipo de alimentos lo hacemos indirectamente.

Todo gira en la misma rueda que los parabenes, y los conservantes… mayor beneficio a menor coste para el productor.

También afecta al sistema capitalista. El cultivo de transgénicos concentra el poder económico en unos pocos lo que influye negativamente en medianos y pequeños empresarios que se ven impotentes ante el poder de estos gigantes sin miramientos.

Así pues éstos alimentos repercuten directamente en:

– Modificación/alteración de ADN. Por tanto alteraciónes genéticas.

– Daño directo en nuestra salud, en nuestro propio cuerpo.

– Daño medioambiental al afectar a la fauna y flora directamente, a los ecosistemas colindantes al cultivo en qüestión.

– Daño en las economías de mercado. Al privatizar el mercado agrícola y mantener un monopolio aplastante sobre las otras economías minoritarias. Este hecho nos hace totalmente dependientes y vulnerables ante éstas multinacionales omnipresentes e indestructibles.

Hay organizaciones que intentan combatir este monopolio que sólo enriquece a unos cuantos y daña a todos los demás. Según Greenpeace:

“La industria biotecnológica se ha negado a hacer pública información vital que demuestra los problemas para la salud humana por el consumo de alimentos transgénicos. Distintos científicos han revelado que Monsanto omitió reportar efectos negativos serios, como los signos de toxicidad en los órganos internos de las ratas.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), responsable de su aprobación, ha sido objeto de duras  recriminaciones por no tener en cuenta las dudas y argumentos de los estados miembros. Además, los estudios científicos sobre los que se basa la evaluación previa a la autorización son realizados por las propias empresas, sin que sea posible en muchos casos  verificar los datos y resultados de forma independiente.”

¿Qué puedes hacer tú? Pues una vez más, elegir desde la información.

Aquí una guía sobre alimentos infantiles que usan ingredientes modificados genéticamente.

Aquí la guía completa de alimentos con transgénicos.

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Somos lo que comemos. Los refinados. (Parte 3)

De todo lo que te he ido contando estos días, se desprende la idea de que muchas de las enfermedades actuales en nuestra sociedad pueden ser determinadas en mayor medida por la dieta que consumimos. Evidentemente, también influyen otros factores como la herencia genética o nuestras costumbres y hábitos diários.

Pero es obvio que nuestra dieta se basa en su mayor parte en alimentos refinados. El hecho de refinar un alimento significa someterlo a un proceso especial para su conservación, lo que proporciona una mayor rentabilidad a los productores, un aumento de la oferta comercial y un almacenamiento temporal más largo.

En un producto refinado ha sido alterada su estructura química. Y al modificar esa estructura química del alimento haces que deje de serlo. Pierde un factor muy importante, la relación dieta-nutrientes.

Por ejemplo en el caso de la harina. Normalmente consumimos harina refinada. Y, por tanto, se ven alteradas sus verdaderas cualidades nutricionales. La harina es el ingrediente principal de muchos alimentos que consumimos en nuestro día a día.

Otro ejemplo de alimento refinado es el cloruro sódico o sal común.

Es, con mucho, la substancia más utilizada de entre todos los aditivos alimentarios; sin embargo, su gran tradición en el procesado de los alimentos, incluyendo el realizado a nivel doméstico, hace que no se le considere legalmente como aditivo y que, salvo casos excepcionales, no se limite su uso. No obstante, además de condimento es un conservante eficaz en la mantequilla, margarina, quesos y derivados del pescado. A pesar de lo extendido de su uso, la sal común no es un producto carente de toxicidad y una dosis de 100 g puede causar la muerte de una persona. De hecho, se conocen algunos casos de intoxicaciones accidentales graves de niños muy pequeños por confusión de la sal con el azucar al preparar sus papillas.

El cloruro sódico se encuentra presente en todos los fluídos biológicos, y entre otras funciones, interviene en la formación del jugo gástrico. Es, por tanto, un componente esencial en la dieta. Desde principios de este siglo se discute la posible relación existente entre la ingestión de sal y la hipertensión. En la inmensa mayoría de los casos no se conoce la causa real de esta enfermedad, uno de los factores de riesgo más importantes de los accidentes cardiovasculares, y no está claro en absoluto que una dieta con alto contenido en sal pueda producirla. Sin embargo, una restricción drástica (menos de 1 g/día, frente a los cerca de 10 de ingestión habitual de los paises occidentales) puede colaborar en su mejora. El nivel de ingestión más adecuado se sitúa, por los conocimientos actuales, en torno a los 3 g/día para la población normal, es decir, menos de la mitad de lo que se utiliza habitualmente.

La sal marina, que puede parecer una alternativa a la sal común, actualmente,  no es más que sal común menos refinada, que debe su color a la presencia de restos de algas y de animales marinos. No tiene ninguna ventaja real sobre la sal refinada. En zonas con deficiencias de yodo en el suelo, es recomendable el empleo de sal yodada, que no es mas que sal común a la que se le ha añadido yodo en forma de yoduro potásico.

Como ves, nos hemos acostumbrado, sin darnos cuenta a consumir alimentos refinados. El azúcar, el arroz, la harina, la sal, incluso los aceites que deberíamos consumirlos siempre procedentes de la primera prensión en frío y no refinados…

Y¿qué tienen de malo los alimentos refinados?. Pues como ya te he contado,  la gran cantidad de sustancias como aditivos, colorantes, conservantes y potenciadotes de sabor que son tóxicos y nocivos para nuestro organismo. Además no nos aportan ningun nutriente esencial necesario.

Ingerimos una cantidad excesiva calorías donde las vitaminas y minerales son practicamente inexistentes. También hay que tener en cuenta la carencia de fibra que eso provoca, con lo que nos hace succeptibles de padecer problemas intestinales y un desequilibrio en la flora intestinal.

Creo que tenemos que concienciarnos más como consumidores. Tenemos que encontrar alternativas al mercado consumista. Recuperar la calidad de lo que comemos y la calidad en nuestra vida.

Pienso que lo que es normal no tiene por qué ser lo mejor. Sencillamente, es lo que hace todo el mundo. Pero eso no quiere decir categóricamente que esté bien hecho.

Recuerda hacer lo que te salga de dentro, pero siempre, estando informada.

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Somos lo que comemos. Los conservantes. (Parte 2)

Recordarás que te he hablado sobre los conservantes.

En todos los paises del mundo están reglamentadas las condiciones de uso de los conservantes. Siempre se marca un ímite a la cantidad que se puede añadir de un conservante y a la de conservantes totales.

Los conservantes alimentarios, a las concentraciones autorizadas, no matan en general a los microorganismos, sino que solamente evitan su proliferación. Pero siempre tienen algún que otro efecto sobre nuestra salud.

Aquí te dejo un enlace para que puedas ver los conservantes sintéticos, los que no y sus efectos.

Y aquí un recuadro que he encontrado buscando información sobre el tema por la red y me ha parecido un buen resumen:

El Tipo de conservante y su efecto sobre la salud del consumidor

Código
Procedencia del aditivo y productos en que aparece
Efectos conocidos sobre la salud
E 214 Para-hidroxibenzoato de etilo.
Se encuentran en mayonesas, salsas preparadas, dressings de carnes, conservas de pescado y mariscos, mostaza, mazapanes, papas y verduras, repostería base para platos preparados.
En cantidades mínimas alteran los sabores propios de los alimentos. Además son las sustancias que más alergias producen en comparación con otros aditivos.
E 219 Derivado sódico del éster metílico del ácido parahidroxibenzoico.
E220 Anhidrido sulfuroso o dióxido de azufre
El azuframiento, en cantidades inferiores a 50 mg./kg. No debe declararse en la etiqueta. Así, los siguientes alimentos pueden contenerlo: jugo de limón o naranja, mermeladas, vinagres, encurtidos y productos de pastelería. En cantidades de hasta 2.000 mg./kg. Debe declarase su adicción. Así lo contienen las frutas escarchadas, las frutas secas, gelatinas puré de papas, sopas preparadas, compotas, etc. En el vino no existe obligación de delcarar el SO2 en las etiquetas. En las cervezas suele existir hasta 10 mg./l. de SO2 debido al extracto de lúpulo que contienen, ya que el mismo es tratado con SO2.
La dosis máxima ingerible, según la legislación actual, del E220 y sus derivados es de 0.7 mg. por kg. de peso. Para los expertos críticos estos límites son demasiado altos, ya que un niño de 6 años puede superar la dosis al comer solo 10 mg. de fruta seca (orejones por ejemplo). El impacto sobre la salud, del E220 y sus derivados es muy negativo. La vitamina B1 es aniquilada y se ha probado que el SO2 tiene una acción mutante sobre cultivos de células de mamíferos. Se sospecha su acción cancerígena.
E221 Sulfito sódico
E222 Sulfíto ácido de sodio
E223 Disulfito sódico, metabisulfito sódico o pirosulfito sódico.
E224 Disulfito potásico metabisulfito potásico o pirosulfito potásico
E226 Sulfíto Cálcico
E227 Sulfíto ácido de calcio
E236 Ácido fórmico
Se encuentran en productos elaborados con pescado y en jugos industriales (cremogenados) que luego se usan para preparar néctares y jugos; también se hallan en golosinas y encurtidos.
Su posible toxicidad no ha sido suficientemente estudiada. Se sospecha que el ácido fórmico sea tóxico, por lo que esta prohibido en varios países, sin embargo para la C.E.E. es válido.
E237 Formiato sódico
E238 Formiato cálcico
E250 Nitrito sódico
Empleados esencialmente para conservar y salar jamones, salchichas, morcillas, quesos, conservas de pescado ( anchoas, arenques) y otros embutidos.
En el organismo el nitrato pasa frecuentemente a nitrito, y éste puede combinarse fácilmente con sustancias de los alimentos y generar las peligrosas nitrosaminas cancerígenas. Los nitritos pueden desencadenar alergias. En lactantes puede bloquear el transporte de oxigeno produciendo cianosis.
E251 Nitrato sódico
E252 Nitrato Potásico
E280 Ácido propiónico
Se encuentra básicamente en el pan y la repostería envasada, tartas, pasteles, y galletas.
En principio son eliminados por el cuerpo como los ácidos grasos comunes, pero las ratas alimentadas con elevadas dosis desarrollaron tumores.
E281 Propionato sódico
E282 Propionato cálcico
E283 Propion, potásico
Natamicina
Antibiótico añadido a la superficie de ciertos quesos.
Aunque no se ha prohibido el uso de antibióticos como conservantes, no es recomendable según científicos críticos.

También hay que tener en cuenta:

Antibióticos

Con la excepción de la nisina (E-234) todos los demás antibióticos quedan reservados en la Unión Europea al uso médico, prohibiéndose taxativamente su utilización como conservantes alimentarios. Esto es así para evitar la aparición de cepas bacterianas resistentes y la posible alteración de la flora intestinal de los consumidores. El uso de antibióticos en medicina veterinaria está también reglamentado para que no puedan llegar al consumidor como contaminantes de la carne o de la leche.

Agua oxigenada

El agua oxigenada se ha utilizado como agente bactericida en algunos productos, como leche o derivados del pescado, en un proceso conocido con el nombre engañoso de “pasteurización en frío”. El agua oxigenada se descompone en general rápidamente y no llega a ingerirse como tal, por lo que no presenta riesgo de toxicidad. Sin embargo, puede alterar el color y destruir algunas vitaminas, por lo que su uso como conservante está prohibido en España. No obstante, se emplea con alguna frecuencia en la conservación de leche destinada a la fabricación de queso, en la que se elimina después utilizando un enzima, la catalasa, para evitar que perjudique a los microrganismos beneficiosos que participan en el proceso de elaboración.

Se ha propuesto la posible utilización de cantidades muy pequeñas de agua oxigenada para la conservación de la leche cruda en paises que no disponen de medios adecuados para refrigerarla. En la forma actual de esta aplicación el agua oxigenada no actúa como un conservante directo, sino que interviene en un mecanismo complejo junto con otros componentes naturales de la leche, lo que la hace eficaz a concentraciones mucho mas bajas. En los paises en los que se puede refrigerar la leche, este método de conservación física resulta preferible, y es el único autorizado.

Percarbonato sódico

Esta substancia produce agua oxigenada cuando se disuelve en agua, por lo que su efecto como conservante es el mismo. Al ser un producto sólido es mas sencillo su manejo y conservación. Está prohibido en España.

Acido bórico

Utilizado desde el siglo XIX en Italia para la conservación de mantequilla y margarina, también se ha empleado en la conservación de carne, pescado y mariscos. Es relativamente tóxico, conociéndose bastantes casos de intoxicación, sobre todo en niños. Además se absorbe bien y se elimina mal, por lo que tiende a acumularse en el organismo. Esto hace que su uso esté prohibido en todo el mundo, con la excepción de su empleo para conservar el caviar. En España se han detectado con cierta frecuencia casos de uso fraudulento del ácido bórico en la conservación de mariscos, para evitar el oscurecimiento de las cabezas de gambas y langostinos.

Oxido de etileno

Al ser un producto altamente tóxico, se utiliza este gas únicamente en tecnología alimentaria para desinfección de equipos y, ocasionalmente, de algunas especias.

Dietilpirocarbonato

Se ha utilizado para la desinfección en frio de bebidas. Se descompone muy rápidamente, pero en ciertas condiciones puede formar etil uretano, un compuesto cancerígeno. Su empleo está prohibido en España y en la mayoría de los paises.

Acido salicílico

Hasta hace unos años era un conservante muy utilizado, sobre todo en la elaboración de conservas caseras y encurtidos. Su relativa toxicidad y el riesgo de acumulación, ya que se excreta lentamente, hace que actualmente esté prohibido en casi todo el mundo, España incluída.

925 Cloro.

En la industria alimentaria se utiliza como desinfectante del equipo y del agua a utilizar, así como del agua de bebida. También como agente en el tratamiento de harinas. En forma pura es un gas muy venenoso, ya que una concentración de 60 mg/m3 de aire pueden causar la muerte en 15 minutos, habiendose utilizado incluso como un agente para la guerra química. Su uso es sin embargo esencial para garantizar la calidad higiénica del agua de bebida, y disuelto en las cantidades adecuadas no causa problemas a la salud.

Lisozima

La lisozima es un enzima que ataca las paredes de determinadas bacterias. Descubierta en 1922, es una proteína de tamaño pequeño, estable en medios relativamente ácidos y algo resistente al calor. Esta última propiedad se ha mejorado en las variantes obtenidas recientemente por ingeniería genética.

Se encuentra en gran cantidad en la clara de huevo, de donde puede obtenerse con relativa facilidad, y en menor cantidad en la leche (la humana es mucho más rica que la vacuna en esta substancia). Aunque aún no se utiliza regularmente, sus posibles aplicaciones como aditivo alimentario en derivados de pescado y mariscos ha despertado un gran interés en algunos paises, sobre todo en Japón. En España está autorizado su uso en quesos fundidos.

A partir de ahora, seguro que miras más detenidamente la etiqueta del producto que tienes en la mano.

Sé que tanta información cuesta digerir. Y, lejos de parecer una mamá obsesionada con el tema alimentício, solo quiero compartir mi experiencia. Cómo la maternidad me ha cambiado de tal manera que ya no puedo volver a ser la que era. Soy la que soy, con mis virtudes, con mis defectos. Rota o entera pero siempre en movimiento. Buscando y contrastando información. Sólo eso.

No quiero conformarme con lo que hay. Quiero buscar alternativas que me hagan sentir mejor conmigo misma y con lo que soy.

Aliviar los síntomas de resfriado. Alternativas naturales.

Cuando llega el cambio de tiempo, llegan con él los resriados, los catarros, las narices tapadas y la tos persistente…

Antiguamente echaba mano de el famoso sobrecito efervescente que te corta todo los síntomas de resfriado en un santiamén.

Pero ahora soy madre. Yo he cambiado y conmigo, mi mundo también. Ahora veo la enfermedad como un aviso que nos da el cuerpo. Nos cuenta que necesita descansar y que bajemos el ritmo. Que nos cuidemos.

Mi cuerpo necesita toser, para expulsar el virus. Mi nariz necesita taponarse para evitar la entrada de nuevos inquilinos no deseados. Mi temperatura necesita subir para erradicar ese virus que tanto le incordia.

Si tapo los síntomas, el virus campa a sus anchas por mi cuerpo. Si anulo todas las defensas que mi cuerpo produce para hacer frente a ese virus… le doy vía libre para reproducirse y quedarse, a gustito y sin mayor complicación, dentro demí.

Lo mismo pasa con nuestros bebés. Sus cuerpos son sabios y se preparan para combatir el virus. Y podemos ayudarlo de manera respetuosa, sin químicos que alteren el desarrollo natural de la enfermedad.

Lo que a mi me funciona y es completamente compatible con la lactancia:

– Levantar el colchón. Justo a la altura de media espalda hasta la cabeza. De manera que quede el cuerpo un poco levantado. Eso favorece la respiración.

– Colocar la famosa cebolla cortada en la mesita de noche. Eso sí, el truco es ponerle azucar por encima y así no se seca y sigue produciendo jugo durante toda la noche. Ésto alivia la tos.

– Encender un quemador. Con una velita, agua y aceite esencial de eucaliptus y de árbol del té. El aceite que no sea de quemador, que se pueda usar para añadir al aceite base. El agua evaporada humedece el ambiente y las mucosas, lo que favorece la respiración. El eucaliptus y juntamente con el aceite esencial del arbol del té (con propiedades muy similares) es un depurador natural. Además tiene propiedades anti-bacterianas, analgésicas, antisépticas, desinflamatorias, expectorantes, fluidifica la secrecíon nasal, sube las defensas del organismo, purifica el ambiente y ayuda a reducir la fiebre.

– Aceite de eucaliptus y árbol del té. Por las propiedades anteriormente citadas, utilizo estos dos aceites esenciales combinados con un  aceite base de almendras dulces para aliviar la tos, la respiración y la fiebre, a la par que ayudo a mi cuerpo a aumentar las defensas y combatir el virus.

Ten en cuenta que no es la misma proporción para un adulto que para un bebé y hay que evitar los aceites tóxicos y/o irritantes.

Si el pequeño tiene menos de 1 año: Una cucharada sopera de aceite de alemdras dulces con una gotita (en total) de aceites esenciales. Aquí puedes elegir una gotas de ae de eucaliptus o una gota de ae de árbol del té.

Si el niño tiene de 1 a 5 años: Una cucharada sopera de aceite de alemdras dulces con tres gotitas (en total) de aceites esenciales. Aquí puedes combinar dos gotas de ae de eucaliptus con una gota de árbol del té.

De 6 a 12 años: Una cucharada sopera de aceite de alemdras dulces con seis gotitas (en total) de aceites esenciales. Aquí puedes combinar tres gotas de ae de eucaliptus con tres gotas de arbol del té. Es la misma dosis que los adultos pero reduciendo la concentración a la mitad.

Para adultos: Una cucharada sopera de aceite de alemdras dulces con seis gotitas (en total) de aceites esenciales. Aquí puedes combinar tres gotas de ae de eucaliptus con tres gotas de árbol del té.

Éste aceite lo aplico en pecho, espalda y plantas de los pies.

Para aliviar el dolor o el picor de garganta (sólo para adultos) diluyo cuatro o cinco gotitas de aceite de árbol del té en medio vaso de agua. Luego hago gárgaras hasta apurar el contenido. Lo repito tres o cuatro veces al día. Sobre todo, hay que ir con cuidado de no ingerir el agua. A pesar que no es tóxico se trata de un aceite esencial, y como tal, posee un gran poder en una cantidad muy concentrada.

Así es como ayudo a mi cuerpo a curar un resfriado. Espero que, por lo menos, te haya parecido interesante.

Bibliografía

– Aceites esenciales para la aromaterapia. La salud en tus manos. Ed. Tikal

Somos lo que comemos. Los conservantes. (Parte 1)

Como ya te he contado alguna vez, ser mamá me ha hecho informarme de cosas que antes, ni siquiera me hubiera planteado.

Una de ellas es la alimentación. Qué como y de dónde viene, cómo ha sido tratado, con qué productos y cómo todo eso me afecta a mí, a mi cuerpo y a mi salud.

Evidentemente, lo que tiene repercusión en mí, también lo tiene en mi pequeña, ya que se nutre a través de mí. Bebe la leche que produce mi cuerpo especialmente para ella. Así que tengo que saber qué le estoy transmitiendo en cada gota que ella toma. Por eso, me gusta informarme de lo que yo estoy ingiriendo.

Éste hecho te cambia. Te vuelve más sensible a la sostenibilidad del planeta. Te conciencia, te remueve. Ya no vuelves a ser la misma ni a ver las cosas de la misma manera. No hay vuelta atrás. Cada vez te informas más y cada información contrastada te lleva a nuevas fuentes y nuevos conocimientos, tan sorpendentes o más que los anteriores.

En entradas enteriores te he hablado de lo que son los parabenes. Pues bien, en la comida que ingerimos cada día también hay conservantes. Conservantes y aditivos que, al igual que los parabenes, se producen en serie en un laboratorio y que abaratan los costes del producto significativamente. Por eso es tan rentable utilizarlos.

Hay 4 grandes familias de aditivos alimentarios, codificados desde E – 100 a E – 500 (E por Europa).

  • Los colorantes: E – 100 a E – 199.
  • Los conservantes: E – 200 a E – 299.
  • Los antioxidantes: E – 300 a E – 399.
  • Los agentes de textura: E – 400 a E – 499.

Los aromas, naturales o artificiales, no se consideran aditivos y deben constar, con todas las letras en la etiqueta.

Su función es la de evitar o retardar el enmohecimiento o putrefacción del producto causado por los microorganismos.

Que un alimento se deteriore tiene una grandes consecuencias en la cadena consumista. Tanto para el fabricante (deterioro de materias primas, imagen de la marca), como para el distribuidor (deterioro del producto antes de su consumo) y para el consumidor (que el alimento esté en buen estado). Por eso, se intenta a toda costa mantener el producto en “buen estado”. Y si en ese proceso se abaratan costes, pues mejor para éste sistema consumista y peor para nuestra salud.

Prácticamente todos los conservantes artificiales tiene un efecto nocivo para la salud. Ya sea por su toxicidad o por su efecto cancerígeno, a largo plazo. Algunos de estos conservantes son difíciles de digerir y de expulsar para nuestro organismo, con las consecuentes secuelas internas y externas para nuestro propio cuerpo. Es decir, tienen efectos acumulativos, mutágenos o cancerígenos.

Existen también los conservantes naturales que estan presentes en los propios alimentos. Tales como el ácido cítrico, en algunas frutas o el ácido lácteo, en los iogures, por ejemplo.

Aquí pues el dilema. Es necesario conservar los alimentos para que las bacterias que se puedan producir no nos enfermen, pero al conservarlos químicamente también nos arriesgamos a sufrir enfermedades a largo plazo.

Evidentemente, existen alternativas. Cada vez más, cobran fuerza los productos certificados ecológicamente, las cooperativas agrícolas y los productos naturales.

En la siguiente entrada, te hablaré un poco más sobre los principales conservantes químicos que se usan en España y sus efectos sobre nuestro organismo.

También quiero hablarte de los transgénicos. Pero eso otro día, con calma, despacito y buena letra…

Y recuerda, hagas lo que hagas, hazlo siempre desde la información.

Parabenes. Insecticida para tu piel.

En el momento de conocer a mi hija algo se rompió dentro de mí. Jamás volverán a encajar los pedazos de mi yo de antes y del yo que acababa de nacer.

De la necesidad de respetar a mi pequeña, en todos los sentidos, nació la curiosidad de saber cual era el mejor alimento, para el cuerpo y para el alma. Cual era la mejor cremita para una y otra cosa.

Sorprendentemente, descubrí que el mejor alimento para ella brotaba de mí. Que el mejor alimento para el alma, su alma y la mía, era mi piel y la suya, juntas, fusionadas en una sola. En cuanto a las cremitas… descubrí que mejor ni ninguna, a no ser que fuera imperativamente necesario.

Ahí me pregunté el por qué. Por qué siempre he pensado que las cremas eran lo mejor para las dolencias o, sencillamente, para hidratar… por qué ahora no lo son? Es que acaso, todo este tiempo,  me he estado untando la piel con algo que realmente desconozco? La respuesta fue clara, concisa; SI.

Estaba completamente desinformada en cuanto a la composición y/o procedencia de los productos, supuestamente, de higiene diária. HIGIENE DIARIA!!! Algo que he usado todos y cada uno de los días de mi vida y hasta ahora no había reparado.

Ahí, descubri los parabenes. Lisa y llanamente es un insecticida que se usa para aumentar la resistencia y durabilidad de las cremas, champús, pastas de dientes… a los hongos y otros mirobios que alterarían el producto. Al ser un insecticida sintético, es de facil producción. Lo que abarata el coste final del producto y directamente, aumenta los beneficios. A caso no es eso lo que busca el mercado consumista? Ganar más a costa de la desinformación y el poder de la publicidad?

Esos parabenes son los responsables de muchas afecciónes directamente relacionadas con la piel. Dermatitis, psoriasis… son dos de las más comunes, pero la lista es larga. Sencillamente puede ser picor en la piel.

Realmente me sorprendió darme cuenta que he estado embadurnando mi piel con un agente químico destinado a matar micróbios. Se decía que no tenía efectos nocibos para la piel, pero acaso no usas ese veneno, aunque sea en dosis ínfimas, cada día? Realmente espero que eso no tenga un efecto en mi piel y en mi cuerpo? Si no lo quiero para mí, menos para mi bebé. A partir de ahí, empezé a crear mis propias cremas y unguentos, pero esa, ya es otra historia.

Si te gusta el tema, no dudes a comunicarlo y profundizaremos en él.

Para empezar… Qué tal si echas un vistazo a las cremas que tienes el el baño? Los parabenes son estearatos del ácido para-hydroxybenzóico. Los reconocerás porqué suelen aparecer así:

BENZYLPARABEN
BUTYLPARABEN
ETHYLPARABEN (E214)
ISOBUTYLPARABEN
ISOPROPYLPARABEN
METHYLPARABEN (E218)
PROPYLPARABEN (E216)

Puede que a partir de ahora veas la higiene con otros ojos. O puede que no. Pero ahora ya tienes algunos datos que necesitas para a abrirle la puerta a la curiosidad. Hagas lo que hagas, elige partiendo de la información.

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