Una madre…

SOLEDAD

 

Una madre está triste.

Una madre llora y siente dolor ante la despedida que se aproxima.

Esa madre tiembla ante la sola idea de separarse de su cachorrita… Sufre y se siente incomprendida…

Ha de volver a trabajar, volver a una sociedad donde no hay conciliación con la maternidad. Donde sientes que abandonas a tu bebé para ir a un lugar donde no quieres estar y donde no puedes SER esa nueva persona en la que te has convertido, una madre.

Ese frío lugar donde se deshacen los sueños, donde desaparecen las caricias compartidas, donde sólo queda el vacío que deja esa cruel separación.

Una madre llora y llorará, pues esos dos corazones que danzaban al unísono, ahora es uno y late en soledad.

Una madre llora y llorará, pues ese quemazón en el alma, no desaparece ni se cura con el tiempo.

Eres UNA y eres MUCHAS… Siente nuestro calor, nuestro apoyo y nuestra comprensión pues compartimos contigo éste hermoso, y a veces, doloroso camino que es la maternidad.

 

 

Mamá, quiero un vestido de novia…

href=”https://mamasquemimandotcom.files.wordpress.com/2013/04/20130409-163039.jpg”>20130409-163039.jpg Yo: Un vestido de qué, cariño? – respondo sorprendida. Tú: Un vestido de novia, blanco mami. – Sigo expectante a ver dónde me lleva esta conversación y mi mente en plena ebullición buscando satisfacer tu curiosidad con una buena respuesta. Yo: Te gustaría tener uno? – Respondo, dándome tiempo para pensar. Tú: Si. Es como de princesa, mami. – Me doy cuenta que te gusta porque es como el de los cuentos que te encantan, de princesas. Yo: Esos vestidos se los ponen las novias cuando se casan, pero podemos coser uno. – Digo entusiasmada ante la idea. Tú: “Se casan”? Qué es “se casan”? -Me preguntas con curiosidad. Tengo la sensación que la conversación se complica… Y tengo la sensación de que has crecido de golpe… Yo: Algunas personas, que se quieren mucho y están enamoradas, deciden casarse para expresar lo que sienten… Tú: Siiii?! Pues yo quiero casarme contigo!!! -Respondes con entusiasmo… Y yo… Así me quedo… Sin piel, al desnudo ante toda esa declaración de amor… Rubita mía, nuestro vínculo será indestructible y eterno… Un cordón umbilical ligado a través del tiempo y el espacio… Desde antes de tenerte, te quería… Ahora, te quiero como nunca… Y siempre te querré! (Nos casemos o no! O_=)

Libertad para nacer

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Es de noche. Inspiro profundamente. Suelto el aire despacio, casi saborenándolo.

La oscuridad es mi aliada… en ella me siento cómoda, me envuelve en un abrazo cálido.

Sigo respirando pausadamente. Mis movimientos son lentos, relajados, tranquilos…

De repente, un dolor que nace de lo más profundo de mi cuerpo detiene el tiempo y me transporta lejos de aquí… Inspiro… respiro…

Me siento danzar al ritmo de una melodía silenciosa e invisible…una canción cuya letra olvidé y ahora, mi cuerpo intenta recordar.

Siento que ésta habitación cada vez es más pequeña… para mí un rinconcito oscuro es suficiente… la nada, el todo…

Otra vez ese dolor que crece, se expande y recorre mi cuerpo… cada vez más frecuente… cada vez más intenso…

Mi voz canta al recibir el dolor… aaaaAAAAaaaaauuuuummmmmaaaaaaAAAAaaaaa… recordé la letra de ésta melodía ancestral…

Mi mente escapa, cada vez más lejos de aquí… Cada vez soy menos yo pero, a la vez, soy más pura, más genuina…

Todo en mi se conecta (o se desconecta) y me permite aceptar y recibir el dolor sin oponer resistencia… me dejo mecer por cada oleada…

Me sobra la ropa… sudo… y tengo sed…

Acaricio mi vientre… Oh! pequeña chispa de vida! Sentirte me hace sentirme… Me hace ser fuerte…

Me proteges de las dudas… del temor…

Entro en mí… Siento que por mis venas cabalga una antigua sabiduría ancestral y me dejo llevar… Todo se intensifica, todo es salvajemente bello…

Te acompaño, me acompañas… Y mi cuerpo sigue abriéndose para recibirte… Ven a mis brazos… Ven a ésta piel caliente que te espera… Ven al amparo de mis pechos llenos de amor…

Siento como mi piel vibra y mi cuerpo se abre recibiendo la vida con cada vaivén…

Y por fin, te rozo esa preciosa melena… Otra embestida y ya puedo oler la vida que hay en tí… Ya puedo besar esa piel suave y olvidarme del mundo…

Sólos, tú y yo.

 

Mi pequeño, has nacido sin prisas, sin interrupciones, has nacido del respeto… has nacido en libertad!

 

Dudas y certezas de una mamá embarazada…

Siempre he sentido la maternidad en mí. Y desde que acaricié la piel rosada de mi hija, por primera vez, he deseado volver a ser madre de nuevo una vez más.

Pero dejé pasar el tiempo. Que mi vida y la de mi hija se encauzaran y se equilibraran de manera natural.

Durante ese tiempo y muchas veces pienso en cómo y cuándo llegaría el momento en que ser madre de nuevo no pudiera restrasarse.

Pienso en si existe ese momento perfecto.

Pienso en mi hija, en si me sentiré mal por no poder atenderla tanto como ahora. Pienso en cómo se sentirá ella… estará lista para tener un hermanito?

Pienso en que me encantaría que no se destetara, y lactar en tandem.

Pienso en muchas cosas y todas ellas son preguntas sin respuestas, simples conjeturas o deseos hermosos…

Y así, un día esa maternidad latente vuelve a despertar con fuerza y descubro que no hay “momentos perfectos” sino el instinto, indomable, incontrolable e incontenible.

De repente esas dudas se disuelven, se evaporan… como lo hicieron anteriormente.

Una vez más todo es luz. Siento paz. Serenidad. Amor por esa nueva vida que ha de venir, si lo desea.

Esa claridad me permite entender que ambas estamos preparadas. Mi hija. Yo.

No son dudas, sino LA CERTEZA de que ésta nueva maternidad es un nuevo proceso de cambio, de evolución para ambas.

Tengo la certeza que cuando esta luz que crece en mi se abra camino para iluminar aún más nuestras vidas seguirá siendo una oportunidad para CRECER y APRENDER  a mejorar.

No hay dudas respecto a la futura maternidad… sólo la certeza que cada una de nosotras encontrará su lugar.

La revisión de los 2 años y el misterioso caso de la lactancia materna

Me dirigía yo con mi rubia bonita a la espalda, porteando como siempre…

Llevaba ya seis meses mentalizándome para transmitir paz a mi hija en la revisión de los dos años. Sé que ella se pone muy nerviosa en la consulta y más cuando alguien que ella no quiere, pretende meterle un palo en la boca mientras le tocan la tripita y le observan no sé qué más…

Así que íbamos tranquilas… Íbamos… hasta que pisamos la consulta.

Por si me resultara poco esfuerzo consolar a mi hija, ofrecerle pecho y colmarla de besos mientras atendía a las preguntas de rigor de la amable enfermera… Llegó la pediatra.

El ambiente se enrareció. Supe que de ahí al apocalipsis había un paso.

La enfermera intentaba hacerse oír entre el llanto de mi pequeña:  24 meses, toma pecho, no toma ninguna otra leche complementaria, come de todo…

Y la pediatra me mira, seria. Se hiergue, estirando todos y cada uno de los huesos… casí podía oír como crujían hasta poder mirarme desde las alturas… con toda la autoridad que su título y su rango le otorgaban.

– Todavía das el pecho?- Me pregunta. Para mí esa pregunta chirriaba y estaba fuera de lugar.Y prosiguió sin darme tiempo a contestar: – Deberías quitárselo- Como si fuera algo que pudiera ponerse al gusto del consumidor.

Aquí, si contesté: – Eso no pienso ni planteármelo!!- categórica, enérgica y fuera de control… Me sorprendió ese arrebato repentino de rabia que explotaba en mi interior… Intenté controlarme, ser educada…

– El pecho a los dos años ya no alimenta. SEGÚN LA OMS, sólo se dá hasta los 6 meses. Luego ya no sirve de nada- Según la OMS???!!!! Si… Si… ésa misma cara se me quedó a mí.

– Perdone?? Me puede usted repetir eso??- Una parte de mí se negaba a creer que una profesional titulada y, para más desconcierto, pediatra, estuviera pronunciando categóricamente esas palabras.

– Que el pecho a los dos años ya no hace nada bueno, es más, es perjudicial porque les deforma la boca, el paladar y las encías. El pecho se debe dar hasta los seis meses.

Y esa explosión ciega que sentía y trataba de contener, se desató y brotó sin control…

– Pero de què Era viene usted?? De verdad se cree lo que está diciendo?!?!?!?- Y proseguí sin respirar… – El pecho como usted dice, y SEGÚN LA OMS, sí se dá hasta los seis meses pero EN EXCLUSIVA… y a partir de ahí complementando con otros alimentos mínimo hasta los dos años, luego hasta que madre e hijo quieran.

La doctora, aparentemente agraviada por mis palabras y sorprendida porque rebatí SU VERDAD, me contestó: – La doctora soy yo.

– Pues no lo parece! Debería usted informarse un poco más antes de citar a un organismo mundial y no hacerlo correctamente. Sabe que puede hacer mucho daño con esas afirmaciones sin fundamento??

Y ese fue el comienzo de nuestra bonita amistad… Ya te puedes hacer una idea de cómo acabó la consulta…

Según pude comprobar, la lactancia materna sigue siendo un misterio para muchos profesionales. Cómo pueden ponerle fecha de caducidad a un acto lleno de amor y repleto de vida? Y cómo pueden defender un argumento que no se substenta? Tanta desinformación es muy peligrosa y más viniendo de una profesional del ámbito pediátrico a la que muchas madres creerán sin dudarlo? Estoy segura que se pueden perder muchas lactancias con opiniones dañinas y erróneas como la que intentaba defender ante mí ésta doctora.

Lo que todavía me pregunto es si habrá llegado a encontrar en su escritorio una hoja subrallada, con preciosos signos de exclamación, con las recomendaciones reales de la OMS…

La diferencia es un valor

Hoy es un día muy especial para mí porque marca un antes y un después.

Quiero dedicar mis breves palabras a todas aquellas mamás y re-mamás que miman que están floreciendo en su maternidad de nuevo.

No quería dejar pasar la oportunidad de recordaros (y recordarme) que ser diferentes, sentirnos diferentes es duro a veces, pero es la forma de ser y desplegarnos en todo nuestro esplendor.

Soys mamás únicas e irrepetibles. Soys mamás de luz. Soys mamás de amor. Que portáis y habéis portado la vida en vuestras entrañas. Recordad siempre que ser diferentes os hace especiales. Ser diferente es un valor. Tenedlo siempre presente y sentiros unidas en la distancia por esa diferencia y por muchas similitudes.

Os quiero y os querré desde lo más profundo de mi corazón.

 

El nido

Preparé el nido en las entrañas de mi cuerpo, en lo más profundo.

Lo mimé y lo acomodé con girones de mi amor, con retales de cariño y con hilos de ilusión.

Ese nido en el que explotó la vida y se llenó de tí.

Ese nido que te alimentó y te vió crecer.

Ese nido que me unió a tí con lazos invisibles pero fuertes y poderosos.

Ese nido que palpitó y sucumbió al dulce ritmo de tu corazón.

Dos años hace que renací como mujer. Dos años hace que nací contigo y me descubrí como la madre que soy.

Dos años hace, en éste mismo instante, me transporté a otro mundo, mi mundo y el tuyo… y entre preciosas lágrimas y angustiados sollozos de esfuerzo… te recogí de entre mis piernas envuelta en un alo blanquecino, cual pequeñas plumas perladas. Hija de mi vientre, desde aquel instante me hechizaste y en aquel instante echaste a volar, libre!!

Sant Jordi y el Dr. DeVill

Érase una vez, en una ciudad perdida en algún lugar del mundo vivían dos mamás mimosas con sus dos preciosos soles. Las dos mamás distintas en apariencia pero con el mismo corazón, lleno de amor y dulzura. Las dos pequeñas lucen sus melenas de oro, la una lácio y brillante, la otra con preciosos rizos de luz.

Era un un día de leyenda. Un día en el que el caballero vence al dragón y recoge de su sangre una preciosa flor, una rosa, que posteriormente regala a su princesa.

Ese día paseaban esas dos mamás con sus dos bonitas flores por una larga calle adornada  con el olor a libro por doquier y salpicada del rojo intenso de las rosas.

Las pequeñas miraban curiosas todo aquel despliegue literario. Embelesadas por los colores, las formas y las letras.

De repente, un libro llama la atención de una de las mamás. Le impacta su tono imperativo y el signo de esclamación al final de dos palabras… “A dormir!” Gritaba el título. Y a esa mamá le dolió el corazón al leerlas… Y los ojos al descubrir el nombre su conocido, que no admirado, autor. Ese libro era como el dragón del cuento… acechando en la sombra… pero imponente!

Rápidamente esa mamá llama la atención de la otra, que al mirar el libro mencionado rápidamente se sienten conectadas la una con la otra, cómplices en sus emociones.

La tendera rompe el hechizo con una voz suabe:

– Hay! Éste libro va muy bien! Yo lo he probado y funciona!

Las mamás mimosas vuelven a mirarse sorprendias.

La señora nota esa mirada silenciosa y intenta romper la tensión:

– Es que con mi primer hijo no quise que el dormir se convirtiera en un problema. Y antes de que se malacostumbrara, por miedo, lo puse en práctica… – las mamás siguen mudas y asombradas, a lo que la mujer prosigue, como defendiéndose de una acusación silenciosa que nadie ha pronunciado- Total sólo lloró los primeros días y luego todo fué fenomenal…

Parecía una princesa en la torre más alta del castillo… esperando a ser salvada y encontrar, al fin, la libertad que su alma buscaba… El príncipe azul representaba la aceptación de sus actos… Ese príncipe azul que no llegó…

Aquí la mamá que avistó el ejemplar ya se había recompuesto del impacto que aquellas palabras le estaban causando, y respondió:

– Cada una hace en su momento lo que cree más oportuno para sus hijos. Ninguna madre quiere herirlos conscientemente. Eso sí, yo soy incapaz de oír llorar a mi hija y no acudir a consolarla.

A lo que la mujer contesta:

– Claro! En realidad, con mi segundo hijo no apliqué el método y durmió igual de bien!

La mujer se había puesto nerviosa pues en las palabras de aquellas madres no encontraba la aprobación que buscaba por haber dejado llorar a un hijo premeditadamente sin prestarle el calor y la piel que el bebé necesitaba. Era una princesa sin su príncipe… una princesa perdida y rota por dentro.

La mamá que había hablado notaba ese dolor, estaba en el aire. Con sus palabras no estaba juzgando a esa madre herida, sencillamente estaba hablando con el corazón. Era su alma vibrante quien hablaba y su voz, era dulce y amorosa.

No había sentencia, ni juicio en sus palabras. Tan solo una sensación profunda de apego y protección hacía un bebé que nos necesita y que lo hace saber con lágrimas cargadas de dolor.

La madre, inquieta, se preguntaba: “Qué más necesitamos que haga ese bebé para arruyarlo entre los brazos??”.

Por la noche, esa mamá se acordó de la princesa. Sintió que por ésta vez, el principe azul no había aparecido en el momento que aquella mujer tanto deseó. Esa mamá deseó que sus palabras cargadas de comprensión y sinceridad significaran una gran rosa, roja y hermosa en el corazón de aquella princesa.

Y… colorín colorado, éste cuento se ha acabado.

Verdad verdadera

Dicen que la verdad nos hace libres. A mí me gusta ir más allá y pensar que la verdad es mucho más que libertad emocional. La verdad es una raíz fuerte que se hunde y se afianza dentro de cada uno de nosotros. Esas raíces dan vida y sostienen un hermoso árbol, al que a mí me gusta llamar confianza.

Esas dos palabras puedes parecer muy simples a primera vista pero esconden el secreto de toda relación basada en el amor y el respeto. Son indelebles una de la otra, son inseparables, son la esencia.

Con la verdad, mi verdad, mi visión de la vida, he alimentado ese árbol. Esa semilla alojada en mi preciosa rubita ha ido creciendo a lo largo de estos dos años. Siempre he intentado mantener una relaciones sinceras y libres de mentiras con todos y en especial con ella.

No existen hombres del saco, ni hay sombras aguardando en la oscuridad que vengan a hacer pagar por las malas acciones…No me gustan los planteamientos maniqueístas, no me gusta el bien ni el mal… Es más siempre, siempre le digo a mi hija que no hay personas malas o buenas, sino consecuencias de nuestras acciones.

Comemos porque crecemos… así que si no comes porque no te apetezca, creceras igualmente!

Si mamá te lleva en brazos no me haces daño, preciosa, mamá puede llevarte a cuestas toda la vida y jamás me pesarás lo suficiente como para incomodarme!

Si quieres tomar teta, sea cuando sea, no eres caprichosa. Estas en tu pleno derecho de reclamar alimento, calor o amor sin horarios ni presiones.

Si no te apetece relacionarte no eres arisca. Los demás son los incomprensivos. Ellos son los adultos y son quien pueden controlar sus emociones.

Ocultar la verdad es algo mucho más profundo y va mucho más allá que defender todas estas afirmaciónes, por ello intento estar ahi siempre de manera física y emocional. Que mi hija no se sienta desamparada ante situaciones injustas donde se le oculta la verdad o sencillamente se disfraza “por su bien”.

Casi todo el mundo prefiere negar la verdad antes que enfrentarse a ella. Veo que a los niños se les miente por sistema. Me da la sensación que en el mundo adulto hemos asimilado que las mentiras pueden existir. Que las mentiras son la manera de controlar comportamientos o actitudes que no deseamos en los hijos. Permitimos que esas mentiras se cuelen y formen parte del día a día sin tener en cuenta que el árbol, la confianza, muere, se seca y se pudre con cada mentira que contamos. Para mí una mentira es una amenaza velada, una amenaza silenciosa que corroe y destruye por dentro.

Así que si la verdad nos hace libres… por qué no dejar que mi hija desplegue esas alas brillantes y vuele sin cargar el peso de esas mentiras?

Así lo he intentado y así seguiré intentándolo porque ella merece el respeto y el amor sin disfraces ni medias tintas. Ese precioso árbol está floreciendo. Palpo y siento la confianza que ha depositado en mí. Sentir que me respeta y me tiene en cuenta, tal como hago yo con ella, es una sensación incomparable e indescriptible que me llena por dentro hasta desbordar!Es amor, es pura emoción, sentir que nuestra relación de confianza es recíproca.

Los maestros se nos presentan de muchas formas en ésta vida y tú me haces ver que verdad es sencillez.

Jamás pensé que todo el mimo y el cuidado con que la he tratado iba a reflejarse y a tener un impacto tan hondo en mí. Sé que es algo obvio pero, precisamente por ello, me ha pillado desprevenida. Pues sólo pensaba en su bienestar y he descubierto, de manera sorprendente y hermosa, que su felicidad y su verdad es también mi libertad.

Yoga

Venga como ya llevo dos clases de yoga casero y en familia… voy a animarme y la hago hoy también, que no quiero ir dejándolo y luego no hacerlo, total son diez minutos y luego me siento bien… Entre ésto, las tomateras… y la limpieza… me relajo seguro!!

Cariño chiquito!!! Vamos a hacer yoga?? jaja a mi rubita preciosa le encanta ésto del yoga. Debería servirme de motivación porque es algo que hacemos juntas, nos divierte y nos une más si cabe!!

Amor, los calcetines los quitamos cuando pongamos la alfombra-puzzle en el suelo que ahora está frío para andar descalza… Uich!! voy a cambiarme de pantalones que como haga la postura del “perro que ladra” los peto fijo!! Ala!! Ya estoy lista…

OOOOOoooohhh!!!! Cariño!!! Veo que has empezado a traer las piezas de la alfombra al comedor!!!! Ayyy que me derrito!!! Si es que mi niña está en todo!!! Venga las montamos así… y así…. Ah!! si si, los calcetines cariño… ya te los puedes quitar. Cómo?? Mamá también?? Si, si, claro!!! Qué?? Ah, sí, mi vida me hago una cola también, que se me olvidaba!!!

Empezamos con el “namasté”… Estás tan preciosa con las mejillas coloradas y esa carita de concentración fingida… Venga, venga que me pierdo… Me concentro… no pienso en nada… inspiro… respiro… me relajo…

Las piernas estiradas… intento tocarme las puntas de los pies… recórcholis… cómo duele por ahí atrás! No sabía ni que existían músculos ahí… Venga, Venga… un poco más…

Teta!!!!!!!!!!! Ahora?!?!?!?!??!! Vale, vale, sírvete tú misma… Mientras tanto yo intento mantener el equilibrio mientras hago el “árbol invertido”…

Ahora me siento… giro el torso… mientras mi pierna derecha se supone que debe torcerse en un ángulo desconocido para mí… y seguimos teteando… esto está resultando toda una aventura…

Cariño, a tí todas las posturas te parecen buenas para pillar teta, eh?? Yo creo que esto lo vamos perfeccionando y ya mismo hacemos el “saludo teteador al sol“… Eso sí, agradeciendo el regalo que nos hace día a día con su energía…  Y a tí agradeciéndote una vez más que me enseñes a disfrutar más allá de lo esperado con cada actividad que hacemos!!!

Mañana… Repetimos!!!

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